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RUTA 27 · MEDIUM

Sheinbaum respalda las encuestas de Morena y deja la selección sin árbitro externo

Aseguró que hay diez reactivos ponderados y empresas externas como 'espejos' de verificación, aunque esos instrumentos no forman parte de la información disponible. Las coordinaciones de la Defensa de la 4T no existen en la ley electoral.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

La presidenta Sheinbaum defendió el método de encuestas con el que Morena define a sus coordinadores de la Defensa de la 4T y negó que exista dedazo, tras los cuestionamientos por nombramientos recientes. Dijo que ella no interviene en los resultados y confió en la Comisión de Encuestas. El procedimiento no está regulado por la ley electoral y opera, en la práctica, como filtro anticipado de las c

La presidenta Claudia Sheinbaum defendió el mecanismo de encuestas con el que Morena define a sus coordinadores de la Defensa de la 4T y aseguró que en el partido "no hay dedazo", tras los cuestionamientos por los nombramientos recientes. El respaldo importa porque la misma familia de cargos que en 2023 ordenó la sucesión presidencial —la propia Sheinbaum encabezó entonces esa coordinación— vuelve a operar como embudo de las candidaturas rumbo a 2027.

Sheinbaum sostuvo que las inconformidades son parte de cualquier proceso interno democrático, porque siempre habrá aspirantes que no resulten favorecidos. Explicó que desde la fundación de Morena se optó por sustituir los métodos tradicionales de designación por encuestas ciudadanas, con el fin de evitar imposiciones y conflictos, y recordó que en su paso por el PRD los procesos internos llegaron a distorsionarse: "se tomó la decisión de que las o los coordinadores no fueron un dedazo del presidente de Morena en aquel momento, sino un mecanismo donde la gente decidiera".

Detalló que las encuestas contemplan diez reactivos con distintos pesos ponderados y que, además del ejercicio del partido, participan empresas encuestadoras externas que funcionan como "espejos" de verificación: "Una encuesta tiene que definirse científicamente: dónde se encuesta, cómo se encuesta, a quién se encuesta y cuántas encuestas se realizan". Los cuestionarios, las ponderaciones y los resultados de esas casas no forman parte de la información disponible. También citó el caso de la senadora guerrerense Betty Mojica, cuestionada por sectores del partido, y recordó que ganó su escaño en 2024 y el proceso interno mediante encuesta. Sobre la instancia que define los resultados dijo: "Yo ni me meto. No estoy pendiente de quién encuestó o cómo encuestaron".

Un cargo que no existe en la ley

"Coordinador de la Defensa de la 4T" no es una figura de la Ley General de Partidos Políticos ni del calendario electoral, y las encuestas internas tampoco están reguladas: la ley no fija quién las levanta, con qué cuestionario ni con qué obligación de publicar. Mientras la coordinación no realice actos de promoción ni se registre una precandidatura, no hay un acto formal que impugnar. En el debate público ya se califica estos nombramientos como campañas adelantadas —así lo sostenía la columna que recogió las declaraciones—, pero se trata de una calificación política: no consta resolución de autoridad sobre estos casos concretos.

La lectura política

El control del instrumento es el poder real. Quien define el cuestionario, las ponderaciones, la casa encuestadora y el momento de la publicación define, en la práctica, el resultado; la propia presidenta lo admitió al decir que la definición metodológica "no es trivial". El asunto, entonces, no es si hay encuestas, sino quién las audita: hasta hoy, la comisión del partido y las firmas que el partido contrata.

Funcionalmente, una coordinación de la Defensa de la 4T opera como precandidatura de facto: tiene vocería, agenda y competencia declarada, aunque no exista candidatura registrada ni precandidatura en el sentido legal. Para la dirigencia, el método evita la elección interna abierta, terreno donde pesan la estructura territorial y la militancia organizada, y traslada la disputa a un plano técnico donde el reconocimiento de nombre rinde más. Para los aspirantes, aceptar el resultado es una prueba de lealtad; impugnarlo, un riesgo de quedar fuera de la lista de 2027. Quien gana margen es la dirigencia; quien lo pierde, los perfiles sin reflectores y las dirigencias estatales que ven pasar la decisión por arriba. La oposición, en cambio, se queda sin blanco jurídico claro. El "yo ni me meto" de Sheinbaum cumple una función precisa: desactiva la acusación de dedazo y deja el desenlace en manos de un equipo interno; conserva crédito si el método funciona y distancia si la inconformidad crece.

Qué sigue

- Que Morena publique o no cuestionarios, ponderaciones, empresas y resultados. Sin eso, la verificación sigue dependiendo de la palabra de su Comisión de Encuestas. - La reacción de los no favorecidos: una impugnación pública medirá si el mecanismo contiene la fractura interna o solo la difiere. - El calendario interno. Cuando el partido apruebe su proceso de selección para 2027, las coordinaciones deberán convertirse en precandidaturas reguladas o quedarán más expuestas a quejas por actos anticipados ante el Instituto Nacional Electoral (INE). - Cómo se compensa a quienes queden fuera: diputaciones, espacios plurinominales o cargos mostrarán el margen de la dirigencia para administrar la inconformidad.