RUTA 27 · LOW
Tras declinar en Cuauhtémoc, Ávila va por la reelección y la vocería
El diputado vocero dice que encabezaba todas las encuestas en la alcaldía y que su salida fue acordada con Ricardo Monreal, quien le ofreció mantener la vocería de la bancada.

Arturo Ávila, diputado vocero de Morena, anunció que buscará la reelección federal después de declinar a favor de Citlalli Hernández en la alcaldía Cuauhtémoc, donde asegura que iba arriba en las encuestas. Afirmó que su decisión la acordó con Ricardo Monreal, quien le ofreció seguir como vocero. Es su segundo revés interno en menos de tres meses rumbo a 2027.
El diputado vocero de Morena en la Cámara de Diputados, Arturo Ávila, confirmó que buscará la reelección en su distrito federal después de declinar su aspiración a la alcaldía Cuauhtémoc en favor de Citlalli Hernández. La declaración, hecha en entrevista con Latinus, no equivale todavía a una candidatura registrada: es una aspiración pública que, según su propio relato, ya fue conversada con el coordinador de la bancada, Ricardo Monreal.
“Creo que hay consenso generalizado. El coordinador me ve con buenos ojos. Es algo que ya platiqué con él. No creas que esto me lo aventé sin platicarlo con él”, dijo. Su versión es que Monreal le respondió: “Arturo, este es tu mejor lugar y aquí te queremos mucho”. Es decir, la salida de la Cuauhtémoc no lo deja fuera del reparto: conserva el escaño —si el partido se lo concede— y, según él, la vocería en la próxima legislatura.
Ávila sostuvo que encabezaba “todas las encuestas” en la Cuauhtémoc y aun así se bajó. Explicó el criterio con una comparación: “Cati (Monreal) también las encabezaba”, “Dolores también las encabezaba”, porque “en la Cuauhtémoc hay como un archipiélago de referentes o liderazgos”. Basta, dijo, con que un referente “no te juegue a favor” para perder una alcaldía que, recordó, ya “se ha perdido” pese a ir arriba en los sondeos.
El legislador también relató cómo se armó la lista de nombres para la alcaldía. La primera considerada, según su cuenta, fue Luisa María Alcalde, hoy consejera jurídica, y la presidenta dijo “no” porque la necesita en esa función. Después vino su nombre y luego el de Hernández. Ávila negó ser quien filtró su viaje a Japón: “Todo ese rollo es falso, más falso que nada”.
El segundo revés y el archipiélago de la Cuauhtémoc
No es el primer tropiezo del vocero en este ciclo: antes había buscado la candidatura de Morena a la gubernatura de Aguascalientes y tampoco la obtuvo. Un legislador con alta exposición mediática acumula dos derrotas internas en menos de tres meses y responde con una reelección. La lectura inmediata es que el costo del desplazamiento se paga con continuidad, no con exclusión.
La lectura política
El anuncio funciona como cierre de una negociación, no como decisión espontánea. Ávila pierde el cargo más visible y se queda con dos activos: el escaño y la vocería, que en la arena legislativa equivale a la principal bocina de la bancada. Eso le entrega a Monreal algo que ningún coordinador desprecia: un vocero con oficio que ya declaró públicamente su alineación con la coordinación. Y le da a Morena una salida ordenada en la Cuauhtémoc, sin dejar a un aspirante derrotado operando por fuera con su encuesta en la mano.
La candidatura de Citlalli Hernández introduce, sin embargo, una tensión que el partido no ha resuelto: preside la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, el órgano que arbitra los métodos de selección internos, y ahora es la carta para una de las alcaldías más simbólicas del país. Es la lógica del árbitro que entra a la cancha. Nada en la entrevista indica si dejará el cargo ni cuándo; ése es el dato que falta para medir el costo institucional del movimiento.
Hay una segunda señal, dirigida a todos los aspirantes de 2027: el propio Ávila describe un sistema donde encabezar encuestas no basta. Lo que decide es el consenso de los liderazgos locales y el visto bueno de las instancias superiores. Quien no logre la unidad del “archipiélago” queda fuera, aunque las mediciones lo favorezcan. Es un criterio que permite medir lealtades y contener rupturas, y también una justificación disponible para cualquier designación.
Qué sigue
Falta lo formal en ambos casos. La candidatura de Ávila a la diputación depende de que el proceso interno de Morena le otorgue la nominación en su distrito: no hay registro, fecha ni método confirmados. En la Cuauhtémoc, la definición de Hernández —y la eventual separación del cargo partidista que hoy ocupa— es la pregunta abierta. Y queda por ver si Aguascalientes vuelve a figurar en la ruta del legislador o si éste se concentra en la Ciudad de México, donde el primer obstáculo será reconstruir una unidad que él mismo describe como frágil.