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ECONOMÍA · HIGH

Aguacate michoacano, presionado por 27 estados y cuatro países

La subsecretaria de Trabajo y Previsión Social, Laura Yunuén Mejía Béjar, advirtió que la expansión productiva nacional e internacional y la dependencia de Estados Unidos complican la comercialización del fruto.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre agua y sequía
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

La subsecretaria de Trabajo y Previsión Social, Laura Yunuén Mejía Béjar, expuso que la comercialización del aguacate michoacano enfrenta presiones por el aumento de la producción en 27 entidades federativas y en países como Haití, España, Estados Unidos e Israel, además de la dependencia del mercado estadounidense y el limitado procesamiento industrial. La advertencia ocurre mientras productores

La comercialización del aguacate michoacano enfrenta una presión creciente por la expansión de la producción en otras 27 entidades federativas y en países como Haití, España, Estados Unidos e Israel, además de la dependencia de Estados Unidos como principal destino de exportación y el limitado procesamiento industrial del fruto, expuso la subsecretaria de Trabajo y Previsión Social, Laura Yunuén Mejía Béjar.

En rueda de prensa, la funcionaria indicó que actualmente 28 entidades federativas producen aguacate en México, con Michoacán como principal productor y Jalisco en segundo lugar, seguidos por el Estado de México, Nayarit y Morelos. Aunado a esta expansión nacional, se encuentra el incremento de la producción en otros países, que han aumentado sus cultivos para abastecer sus propios mercados.

La advertencia de la subsecretaria Mejía Béjar coincide con un momento de tensión para los productores michoacanos, que en semanas recientes han exigido precios mínimos de 30 y hasta 45 pesos por kilo, y han protagonizado protestas como el cierre de la Junta Local de Sanidad Vegetal.

El mecanismo económico es claro: cuando más regiones y países producen aguacate, la oferta global se amplía y el precio que recibe el productor tiende a bajar si la demanda no crece al mismo ritmo. Michoacán, que durante años se benefició de una cuasi exclusividad en el mercado estadounidense, ahora compite con fruto de Jalisco y de otras entidades, así como con producción incipiente en países que buscan sustituir importaciones. Esa competencia presiona los márgenes de los pequeños y medianos productores, quienes absorben el costo de la sobreoferta.

La dependencia de Estados Unidos como destino principal agrava la vulnerabilidad: cualquier cambio en la demanda, en aranceles o en las condiciones fitosanitarias estadounidenses repercute de inmediato en los precios locales.

El limitado procesamiento industrial del fruto —es decir, la escasa transformación en aceite, guacamole u otros derivados— reduce las alternativas para colocar el excedente cuando el mercado fresco se satura. Sin una industria de transformación desarrollada, el productor queda atado al vaivén del precio en fresco.

El margen del gobierno es acotado: puede promover la diversificación de mercados y el procesamiento industrial, pero no controla la producción de otros estados ni de otros países.

La declaración de la subsecretaria, sin embargo, no incluye medidas concretas ni presupuesto adicional para atender la crisis. Su exposición se limita a describir los factores que inciden en la comercialización, sin anunciar un plan de acción.

El efecto cotidiano se comprueba en las calles de Michoacán: productores que han cerrado la Junta Local de Sanidad Vegetal, que exigen precios mínimos y que han visto caer el precio del aguacate hasta 12 pesos por kilo en algunas zonas, según reportes recientes. Para los jornaleros y sus familias, la caída de precios se traduce en menos empleo y menores ingresos. Para los consumidores, la competencia podría significar precios más bajos, pero la falta de procesamiento limita la oferta de productos con valor agregado.

La lectura

El diagnóstico oficial confirma que el modelo aguacatero michoacano, basado en la exportación de fruto fresco a Estados Unidos, muestra signos de agotamiento. La expansión de la producción nacional e internacional erosiona la renta de los productores y presiona a los más pequeños, que no tienen acceso a los mercados de exportación ni a la industrialización. La advertencia de la subsecretaria, aunque pertinente, llega sin instrumentos de política pública que modifiquen el escenario. El gobierno federal y estatal tienen en sus manos la promoción de mercados alternativos y el fomento a la agroindustria, pero hasta ahora no se han anunciado acciones concretas. La ausencia de un plan articulado deja a los productores a merced de la volatilidad de precios y de la competencia global.

Qué sigue

Se espera que en los próximos días los productores michoacanos mantengan sus protestas y exijan respuestas concretas a las autoridades. La subsecretaria Mejía Béjar no anunció nuevas medidas, pero su exposición podría ser el preludio de mesas de trabajo con el sector. El reto inmediato es evitar que la caída de precios se traduzca en un mayor deterioro del empleo rural y en un abandono de huertas. La diversificación de mercados y el impulso al procesamiento industrial son las vías que expertos y productores han señalado, pero su implementación requiere inversión y coordinación entre los tres niveles de gobierno. Mientras tanto, la competencia de otros estados y países seguirá presionando al principal productor nacional.