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ECONOMÍA · MEDIUM

AMID se suma a alianza iberoamericana de tecnología sanitaria

La asociación mexicana de dispositivos médicos entra a un bloque con España y once organizaciones latinoamericanas. El sector exporta más de lo que importa y emplea a 175,000 personas calificadas.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre economía y presupuesto
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

La Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID) se integró a la Alianza Iberoamericana de Tecnología Sanitaria, junto con la patronal española Fenin y once organizaciones de América Latina. México es el principal exportador del sector en la región y quinto mundial, con 175,000 empleos calificados y un superávit comercial anual promedio de 9,510 millones de dólares e

La Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID) formalizó su entrada a la Alianza Iberoamericana de Tecnología Sanitaria, un bloque que reúne a la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) y a once organizaciones empresariales de América Latina. El movimiento no cambia por sí solo las reglas del comercio, pero sí coloca a la industria mexicana en la mesa donde se discuten estándares regulatorios, compras públicas y cooperación tecnológica con Europa.

El peso del sector no es menor. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía citadas en el anuncio, México es el principal exportador de dispositivos médicos en América Latina y el quinto a nivel mundial, con una industria que genera 175,000 empleos calificados y un superávit comercial promedio anual de 9,510 millones de dólares entre 2020 y 2023. Ese superávit significa que el país vende al exterior más dispositivos de los que compra: es una de las pocas cadenas manufactureras donde México no aparece como comprador neto.

La alianza busca establecer un corredor de tecnología médica entre España y América Latina. Hoy el mercado iberoamericano representa alrededor del 7% de las exportaciones españolas de dispositivos médicos y el 5% de sus importaciones, según el anuncio. Es decir, hay margen para ampliar intercambios, pero también una competencia implícita: España quiere colocar más producto en la región y México quiere escalar en valor agregado dentro de las cadenas globales.

Un bloque con agenda regulatoria

Más allá del gesto comercial, la alianza contempla promover compras públicas basadas en valor, buenas prácticas regulatorias, libre competencia y estándares éticos. Ese es el punto donde la cooperación puede traducirse en decisiones concretas: si los criterios de compra pública se armonizan, las empresas que ya cumplen estándares internacionales ganan acceso preferente a mercados donde antes competían con reglas locales distintas. Las que no los cumplen enfrentan un costo de actualización.

Ana Riquelme, directora ejecutiva de la AMID, señaló que la alianza representa una oportunidad para aprovechar las capacidades mexicanas y fortalecer la colaboración con España y otros países latinoamericanos. "Compartir experiencias, conocimientos y buenas prácticas es fundamental para impulsar la innovación y facilitar que más pacientes tengan acceso a tecnologías médicas de calidad", dijo.

El antecedente inmediato es la primera Cumbre Iberoamericana de la Industria de Tecnología Sanitaria (CITECSA), celebrada en mayo de 2026 en Madrid, donde representantes de la industria, autoridades regulatorias e inversionistas de España y siete países latinoamericanos sentaron las bases de una agenda común. La entrada de la AMID da continuidad a ese proceso.

La lectura

El beneficio económico de esta integración es asimétrico y conviene decirlo con claridad. Las empresas mexicanas que ya exportan y cumplen regulaciones europeas son las que tienen más probabilidad de capturar el nuevo acceso a mercados; las pequeñas y medianas enfrentan el costo de homologar procesos si quieren participar. La alianza no crea un fondo de financiamiento ni un arancel preferencial: crea un espacio de coordinación donde las reglas se negocian.

El margen del gobierno mexicano es acotado. La Secretaría de Economía aporta las cifras y el respaldo diplomático, pero la negociación regulatoria recae en una asociación privada y en su contraparte española. Eso significa que la política industrial del sector se está definiendo en buena medida fuera del aparato estatal, en mesas empresariales donde el interés de las farmacéuticas y dispositivos globales pesa más que el de los proveedores locales.

El efecto cotidiano comprobable es indirecto: si la alianza facilita la entrada de tecnología médica a mejores precios y con estándares armonizados, hospitales públicos y privados podrían acceder a equipos con mayor competencia. Pero ese resultado depende de que las compras públicas basadas en valor se implementen y no queden en declaración. La evidencia disponible no permite afirmar que habrá reducción de precios ni que aumentará el empleo; solo que se abre un canal de cooperación.

Qué sigue

La alianza deberá traducir su agenda en compromisos verificables: criterios comunes de regulación, calendarios de homologación y reglas de compra pública. Para México, el indicador a seguir es si las exportaciones del sector mantienen el superávit y si las empresas nacionales escalan en la cadena de valor o quedan como maquiladoras de insumos. La AMID tendrá que reportar avances concretos, no solo membresías.