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ECONOMÍA · HIGH

Control demócrata en EU no garantiza alivio arancelario para México

Especialistas advierten que el proteccionismo estadounidense responde a intereses estructurales y que Trump mantiene la centralidad en la política comercial, pese al contrapeso legislativo.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre Congreso y proceso legislativo
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El avance demócrata en el Congreso de EU modera el discurso de Trump, pero no asegura menos aranceles para México. Samuel Ortiz (UNAM) y Janneth Quiroz (Monex) señalan que el proteccionismo responde a intereses industriales estructurales y que Trump conserva la facultad arancelaria. Marcelo Ebrard dijo que la relación arancelaria no cambia mucho y que la revisión del T-MEC sigue su curso, con una

El triunfo demócrata en el Congreso estadounidense representa un contrapeso político a Donald Trump, pero no se traduce automáticamente en alivio arancelario para México. Especialistas y autoridades mexicanas advirtieron que el proteccionismo estadounidense responde a intereses industriales estructurales y que el presidente mantiene la centralidad en la política comercial, por lo que la revisión del T-MEC y el calendario de negociaciones seguirán sus plazos.

El control demócrata del Congreso puede moderar el discurso de Trump, pero no desmantela el proteccionismo estructural que afecta a México. Samuel Ortiz, académico de la Facultad de Economía de la UNAM, explicó que el resultado electoral podría funcionar como contrapeso a las decisiones presidenciales, pero que el proteccionismo responde a intereses industriales que trascienden a su gobierno. Esa lectura implica que el margen de maniobra del Ejecutivo estadounidense en materia arancelaria sigue amplio y que el Congreso, aun con mayoría demócrata, no tiene una vía rápida para revertir aranceles ya impuestos.

El mecanismo económico es claro: los aranceles son un instrumento de política industrial que busca encarecer importaciones para favorecer producción nacional. Quien absorbe el costo es el consumidor y el productor que depende de insumos importados; en México, exportadores y cadenas integradas con Estados Unidos enfrentan mayor incertidumbre y posibles sobrecostos. El beneficio, en cambio, se concentra en sectores industriales estadounidenses que han capturado la agenda comercial. Por eso, la llegada de los demócratas al Congreso no cambia el cálculo de intereses que sostiene los aranceles, según Ortiz.

Janneth Quiroz, directora de Análisis de Grupo Financiero Monex, añadió un matiz: una mayor presencia demócrata podría fortalecer las voces que defienden la certidumbre comercial y cuestionan el uso generalizado de aranceles. Sin embargo, advirtió que esto no necesariamente se traduciría en concesiones para México. Los demócratas también podrían exigir mayores garantías laborales, ambientales y de cumplimiento del tratado, lo que introduce condiciones adicionales para la relación bilateral.

La revisión del T-MEC sigue su curso y el gobierno mexicano no anticipa un cambio sustancial en la relación arancelaria. Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, evaluó los efectos en dos ámbitos: aranceles y tratado. Sobre el primero, afirmó que Trump concentra buena parte de las facultades arancelarias, por lo que no espera un cambio sustancial. Sobre el segundo, señaló que las negociaciones avanzan conforme a lo previsto: “La mayor parte de la relación arancelaria no cambia mucho. El tratado puede ser que sí cambie, pero eso es muy pronto para podértelo decir porque llevamos tres rondas, falta una cuarta”.

El margen del gobierno mexicano es acotado: puede negociar, documentar incumplimientos y buscar certidumbre, pero no controla la política arancelaria estadounidense. El efecto cotidiano comprobable es que los precios de bienes importados y la inversión en sectores exportadores seguirán sujetos a la volatilidad de las decisiones comerciales de EU, sin un alivio inmediato tras el viraje electoral.

La lectura

El contrapeso demócrata es real en el plano político, pero no en el arancelario. El proteccionismo estadounidense responde a intereses industriales estructurales y no desaparecerá automáticamente con el avance demócrata, de acuerdo con Samuel Ortiz. La consecuencia para México es que la incertidumbre comercial se mantiene y que cualquier mejora dependerá de la revisión del T-MEC y de las condiciones que los demócratas impongan en materia laboral y ambiental. Quienes absorben el costo son los consumidores y las empresas integradas a la cadena bilateral; el beneficio sigue concentrado en la industria estadounidense que presiona por protección.

Qué sigue

La cuarta ronda de negociaciones del T-MEC será el siguiente termómetro. Marcelo Ebrard dijo que falta esa ronda para saber si el tratado cambia. Janneth Quiroz anticipa que los demócratas podrían condicionar concesiones a garantías laborales y ambientales. El gobierno mexicano tendrá que aprovechar los espacios de diálogo para defender sus intereses comerciales, pero el margen es limitado mientras Trump conserve la facultad arancelaria. No hay evidencia en el expediente de que el Congreso demócrata tenga un mecanismo inmediato para revertir aranceles, por lo que la lectura de alivio debe tomarse con cautela.