ECONOMÍA · MEDIUM
Data centers en México crecen 41.3% y rebasan a EU
El mercado mexicano de infraestructura digital avanza más rápido que el estadounidense, según CBRE. La electricidad, el agua y el suelo se vuelven el cuello de botella de la próxima inversión.
El mercado de data centers en México creció 41.3% en el último año, frente a 33% en Estados Unidos, según Adolfo Ramírez-Escudero, CEO de CBRE para España y Latam. El dinamismo lo empuja la demanda digital y la inversión en inteligencia artificial. El límite no es la demanda, sino la infraestructura eléctrica, hídrica y de suelo que debe absorber el costo.
El mercado mexicano de data centers creció 41.3% en el último año, por encima del 33% de Estados Unidos, un mercado consolidado. Lo dijo Adolfo Ramírez-Escudero, CEO de España y la región Latam de CBRE, en el marco de un balance sectorial donde la infraestructura digital dejó de ser un nicho para volverse una condición de operación de la economía. La cifra importa porque mide dónde se está colocando el capital que sostiene la digitalización: comercio en línea, banca, nómina, logística y, cada vez más, inteligencia artificial.
México crece más rápido que un mercado maduro porque parte de una base menor y porque la demanda digital ya no es opcional para ninguna población grande. Ramírez-Escudero lo planteó así: “Claramente cualquier población grande va a tener que tener una infraestructura de data centers, al igual que el mercado retail online”. La frase describe un piso, no un techo: el país necesita centros de datos como necesita carreteras o red eléctrica.
El mecanismo
Un data center es un negocio inmobiliario con una factura eléctrica enorme. Quien invierte compra o renta suelo, construye naves con alta capacidad de energía y refrigeración, y vende capacidad de cómputo a empresas que no quieren administrar sus propios servidores. El margen depende de tres variables: el precio del terreno, la disponibilidad de electricidad y el costo de enfriar los equipos. Por eso el crecimiento del 41.3% no es solo una historia de tecnología: es una historia de infraestructura.
El costo de ese crecimiento lo absorben, en primera instancia, los operadores que deben resolver energía, agua y suelo; en segunda, los usuarios corporativos que rentan capacidad; y al final, el consumidor que paga servicios digitales. El artículo lo señala: la tendencia rebasa el ruido que generan el desarrollo de infraestructura, agua y electricidad. Es decir, el sector reconoce que esos insumos son el límite real, no la demanda.
El contexto macroeconómico acompaña. Las altas tasas de interés encarecen el financiamiento de proyectos intensivos en capital, pero la inversión en inteligencia artificial empuja del otro lado. Ludovic Subran, director de inversiones y economista jefe de Allianz, advirtió en el mismo marco que, si se excluye la IA, el comercio mundial está en recesión este año, y que la inversión en centros de datos y el gasto de capital asociado sostienen el crecimiento global. Su preocupación es qué pasa cuando esa tendencia cambie de rumbo.
La lectura
El dato de 41.3% no dice que México resolvió su infraestructura; dice que la está demandando más rápido de lo que puede construirla. Ahí está el margen del gobierno: la velocidad de permisos, la capacidad de transmisión eléctrica y la disponibilidad de agua definen si el capital se queda o se va a otro país. El sector privado puede construir naves, pero no puede generar electricidad ni concesionar agua por sí mismo.
El efecto cotidiano es comprobable en dos frentes. Primero, el empleo: los data centers generan puestos técnicos y de operación, aunque menos intensivos en mano de obra que otras industrias. Segundo, el precio y la calidad de los servicios digitales: si la capacidad crece, la nube y el comercio en línea deberían operar con menos fricción; si el cuello de botella es eléctrico, el costo se traslada a las tarifas corporativas y, eventualmente, al usuario.
El mercado inmobiliario tecnológico acompaña el movimiento. Rubén Frattini, de PropTech Latam Ecosystem, describió un 2026 positivo para el ecosistema en Latinoamérica, con México como mercado activo donde los corporativos del real estate muestran mayor apertura a incorporar tecnología. CBRE, por su parte, lanzó una plataforma digital con mil 42 propiedades en venta y renta en México, España, Portugal y Brasil, con miras a integrar búsquedas basadas en inteligencia artificial.
Qué sigue
La pregunta abierta es si la infraestructura eléctrica e hídrica de México puede seguir el ritmo del 41.3%. El expediente no permite saber cuánta capacidad nueva está autorizada ni cuánta está en construcción; ese dato falta para medir si el crecimiento es sostenible o si el próximo año se frena por falta de energía. Lo que sí está claro es que el capital ya eligió al país y que el cuello de botella se movió del mercado al territorio.
