ECONOMÍA · HIGH
Déficit comercial de EU con México crece 26.1% y alcanza récord de 184,019 millones de dólares
El desbalance se explica por un aumento de 20.7% en importaciones estadounidenses de productos mexicanos, impulsadas por equipo de cómputo con insumos asiáticos. El gobierno de Trump prioriza el déficit con China y no ha criticado el de México.

El déficit comercial de EU con México creció 26.1% interanual de enero a septiembre de 2026, a un récord de 184,019 millones de dólares, según la Oficina del Censo. Las importaciones de productos mexicanos subieron 20.7% y las exportaciones a México 17.6%. El déficit con México es el segundo mayor de EU, solo detrás de Vietnam. El gobierno de Trump no ha criticado específicamente este desbalance,
El déficit comercial de Estados Unidos con México creció 26.1% interanual en los primeros tres trimestres de 2026, hasta alcanzar un récord de 184,019 millones de dólares, informó la Oficina del Censo. La cifra refleja un aumento de 20.7% en las importaciones estadounidenses de productos mexicanos, que sumaron 481,586 millones de dólares, y un alza de 17.6% en las exportaciones a México, que totalizaron 297,567 millones. El desbalance comercial con México es el segundo más abultado de Estados Unidos en lo que va del año, solo superado por Vietnam, y se produce en un contexto de políticas arancelarias agresivas de la administración Trump.
El déficit con México quedó por debajo del de Vietnam (190,928 millones, +47.2%) pero por encima de Taiwán (171,121 millones, +81.3%), China (131,492 millones, -18.4%) y Tailandia (84,885 millones, +74.7%). En el comercio total de bienes con el mundo, Estados Unidos registró un déficit de 919,726 millones de dólares, una reducción de 6% anual, resultado de exportaciones por 1.85 billones e importaciones por 2.77 billones.
El crecimiento del déficit con México se explica principalmente por un rápido aumento en las compras estadounidenses de equipo de cómputo, que incorpora un alto contenido de insumos, partes y componentes asiáticos. Esta integración de las cadenas globales de valor implica que muchas importaciones desde México contienen componentes originarios de otros países, especialmente de Asia. La administración Trump no ha hecho una crítica específica a este fenómeno hasta ahora, aunque ha declarado que le preocupa más el déficit con China que el que registra con México.
El gobierno de Trump ha fijado como prioridad comercial reducir el déficit general de productos con el mundo y ha mantenido una política arancelaria agresiva, con mayor proteccionismo hacia China. Sin embargo, el déficit con México no ha sido objeto de señalamientos públicos específicos, a pesar de que el país ocupa el segundo lugar entre los desbalances más grandes de Estados Unidos. Esta ausencia de crítica podría reflejar una consideración estratégica hacia el socio del T-MEC, pero también deja al descubierto la dificultad de atacar un déficit que en buena medida responde a la integración productiva regional.
La lectura
El déficit comercial no es un indicador de pérdida neta para Estados Unidos, sino el reflejo de un exceso de gasto interno sobre el ahorro y de la externalización industrial. En el caso de México, el desbalance se ve inflado por el comercio de equipo de cómputo que incorpora componentes asiáticos: México ensambla y exporta, pero gran parte del valor agregado proviene de Asia. Quienes absorben el costo son los consumidores y empresas estadounidenses que dependen de estos bienes, mientras que los productores mexicanos y los proveedores asiáticos capturan los beneficios del flujo comercial.
El margen del gobierno estadounidense para reducir este déficit sin afectar la competitividad de sus empresas es limitado. Aranceles contra México podrían encarecer insumos clave para la industria tecnológica estadounidense y perturbar cadenas de suministro integradas. Hasta ahora, la administración Trump ha evitado una confrontación directa en este frente, lo que sugiere un reconocimiento tácito de esa interdependencia.
En la vida cotidiana, el déficit se traduce en una mayor disponibilidad de bienes de consumo y tecnología a precios relativamente bajos para los hogares estadounidenses, pero también en presiones sobre sectores manufactureros locales que compiten con importaciones. Para México, el superávit comercial con Estados Unidos representa una fuente de divisas y empleo, aunque la dependencia de insumos importados limita el valor agregado nacional.
Qué sigue
La evolución del déficit dependerá de la política comercial de Estados Unidos hacia México y de la dinámica del comercio de equipo de cómputo. Si la administración Trump decide incluir a México en su agenda proteccionista, podría haber revisiones del T-MEC o aranceles específicos. Por ahora, no hay señales de una acción inminente. El dato de la Oficina del Censo correspondiente al cierre de 2026 será clave para confirmar si la tendencia al alza se consolida o se modera. También será relevante observar si el gobierno estadounidense ajusta su retórica hacia México en función de las cifras comerciales y de la presión de sectores industriales afectados.
