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ECONOMÍA · MEDIUM

El dólar aguanta tras las elecciones y México absorbe el costo cambiario

Los estrategas ven intactos los factores que sostienen la divisa: economía estadounidense resistente y expectativas de tasas de la Fed. Para el peso y la inflación mexicana, el alivio es frágil.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre economía y presupuesto
Ilustración editorial de Ruido Cero.
EN 30 SEGUNDOS

El dólar cayó brevemente tras las elecciones de medio término en EE.UU. y luego retomó su trayectoria alcista. Bank of America, Standard Chartered y Chatham Financial sostienen que la resistencia económica estadounidense y las expectativas de subidas de tasas de la Fed mantienen el respaldo. Para México, un dólar fuerte encarece importaciones, presiona la inflación y complica la decisión de Banxic

El resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos provocó un tropiezo breve del dólar, pero no cambió la dirección del mercado. El índice Bloomberg Dollar Spot se desplomó el miércoles, subió el jueves y volvió a avanzar el viernes hasta quedar cerca de su máximo de 17 meses alcanzado en octubre. Los estrategas de divisas consultados por la prensa financiera coinciden en que la moneda estadounidense conserva los motores que la impulsaron durante los últimos meses, y el mercado de opciones ya descuenta más fortaleza hacia el cierre del año.

Según Bank of America, Standard Chartered y Chatham Financial, el dólar sigue respaldado por la resistencia de la economía estadounidense y por las expectativas de subidas de tasas de la Reserva Federal a lo largo del próximo año. Esa combinación —crecimiento que no cede e inflación que obliga al banco central a no aflojar— es la que sostiene la demanda de activos en dólares y, por arrastre, el tipo de cambio frente al peso y otras divisas emergentes.

El mecanismo es conocido por cualquiera que haya comprado un producto importado en México. Un dólar más caro encarece los bienes que se pagan en esa moneda, desde insumos industriales hasta granos, medicamentos y componentes electrónicos. Ese costo no lo absorben las empresas por completo: se traslada gradualmente al consumidor o se recorta en otros márgenes, como el salario real o el empleo. Un dólar fuerte importa inflación a México por la vía de los precios de bienes comerciados, y eso limita el margen de Banxico para bajar su tasa sin desanclar expectativas.

Thomas Kikis, director de mercados para Estados Unidos y América en Standard Chartered, lo resume: "Sigo pensando que el dólar es el rey". Su argumento es que la economía estadounidense probablemente superará a la europea, que dependerá, según él, del suministro energético de EE.UU. La contraparte la ofrece Amol Dhargalkar, presidente de Chatham Financial: "Cuando se toma distancia y se analiza la situación de EE.UU., resulta bastante sencillo trazar un panorama económico bastante sólido". Los analistas esperan que el PIB estadounidense crezca 2,3% este año, frente a 1% en la zona del euro y 0,8% en Japón.

No todos coinciden. Dom Bunning, responsable de estrategia de divisas del G-10 en Nomura, advierte un posible círculo vicioso: si caen las entradas de capital a la bolsa tecnológica y bajan los rendimientos de los bonos del Tesoro, el dólar podría debilitarse. Sarah Ying, de CIBC, prevé un dólar más débil y vigila la reversión de lo que llama la "prima de Trump" en la moneda tras las elecciones. La disputa entre esas visiones define el margen de maniobra de la política económica mexicana.

La lectura

El punto clave para México no es si el dólar sube o baja unas décimas en una semana, sino qué tan duradera es esa fortaleza. Los factores que sostienen al dólar dependen de decisiones y datos que se producen fuera de México: la tasa de la Fed, la inflación estadounidense y el empleo de ese país. El gobierno mexicano no controla ninguno de esos resortes; su margen se limita a amortiguar el golpe con política fiscal, reservas internacionales y la postura de Banxico.

Quienes absorben el costo son los hogares que compran bienes importados, las empresas endeudadas en dólares y el sector exportador que compite con un tipo de cambio menos favorable. Quienes ganan son los exportadores que cobran en divisa, los tenedores de activos en dólares y el turismo que recibe visitantes con mayor poder de compra. La distribución de ese beneficio y ese costo es una decisión pública, aunque rara vez se discute como tal.

El mercado laboral estadounidense y las cifras de inflación de la próxima semana serán determinantes para calibrar las expectativas sobre la Fed. Los operadores ya redujeron sus apuestas de una subida de tasas el próximo mes, pero mantienen al menos una y posiblemente dos para mediados de 2027. Si esos datos sorprenden al alza, el dólar retomaría con más fuerza el camino que ya insinúa el mercado de opciones.

Qué sigue

El primer dato a observar es el informe de empleo estadounidense de este viernes y los precios al consumidor de la próxima semana. De ellos depende que la Fed confirme o modere las subidas que el mercado descuenta. Para México, la pregunta concreta es si Banxico puede recortar su tasa sin que el peso pierda atractivo frente a un dólar que sigue ofreciendo rendimiento. La respuesta no está en la retórica política local, sino en la brecha entre la tasa mexicana y la estadounidense, que es la que decide hacia dónde se mueve el capital. Mientras esa brecha no se cierre, el costo cambiario seguirá recayendo en el consumo cotidiano.