ECONOMÍA · MEDIUM
Flying Tiger llega a México con 100 tiendas y presión para el retail físico
La cadena danesa abrirá cinco unidades en noviembre y prevé cerrar 2027 con 30. Su apuesta por locales físicos contrasta con un mercado de tiendas de variedad ya disputado por Miniso, Mumuso y Daiso.
Flying Tiger Copenhagen inicia operaciones en México con cinco tiendas en noviembre y una meta de 100 en cinco años. Planea cerrar 2027 con 30 unidades y abrir entre 20 y 30 por año, de la mano de Grupo Julio. Llega a competir con Miniso, Mumuso y Daiso en el segmento de tiendas de variedad, apostando por diseño danés y temporadas como El Buen Fin.
Flying Tiger Copenhagen abrirá sus primeras cinco tiendas en México durante noviembre y proyecta llegar a 100 establecimientos en cinco años, con una meta intermedia de 30 unidades al cierre de 2027. La primera ya operó en Plaza Carso, en Polanco, Ciudad de México. La cadena danesa de artículos para el hogar, decoración, papelería y diseño aterriza así en el segmento de tiendas de variedad, uno de los más competidos del retail físico mexicano.
La llegada de Flying Tiger no es una apertura aislada: es una apuesta por el local físico en un mercado donde Miniso reporta 200 tiendas, Mumuso alrededor de 56 y Daiso prevé cerrar el año con cinco. El plan contempla abrir entre 20 y 30 tiendas anuales, con una combinación de locales a pie de calle y espacios en centros comerciales de distintos perfiles, desde Power Centers hasta Fashion Malls. La primera unidad abrió en Plaza Carso, en la zona de Polanco.
Jacobo Hamui Mizrahi, director general de Flying Tiger Copenhagen, explicó a Expansión que la estrategia parte de la oportunidad que la compañía identifica en el país para una oferta de productos diseñados en Dinamarca, con precios competitivos y un catálogo que combina artículos permanentes con colecciones de temporada. “Queremos terminar 2027 con 30 tiendas. Obviamente, la Ciudad de México y el Valle de México es lo principal ahorita, pero queremos llegar a todos los estados lo antes posible”, dijo.
El mecanismo: quién paga y quién gana
El despliegue no lo hace sola. La compañía trabaja con Grupo Julio, con experiencia en moda, cuyo conocimiento del mercado mexicano y de los desarrolladores inmobiliarios facilita el acceso a espacios comerciales. El costo de la expansión recae primero en los desarrolladores y en los operadores de centros comerciales, que compiten por atraer anclas de tráfico; después en la cadena, que debe sostener logística y abastecimiento para 20 a 30 aperturas anuales.
El margen del gobierno es indirecto: no hay subsidio ni política industrial anunciada, pero sí un efecto recaudatorio por la operación formal de nuevas tiendas y un impacto en la ocupación de plazas comerciales. Para el consumidor, el beneficio comprobable es mayor oferta de productos de diseño a precios competitivos; el costo, para los competidores, es una presión adicional sobre rentas y márgenes en un segmento que ya acumula jugadores.
La temporada es parte del cálculo. Hamui Mizrahi detalló que para la marca las ventas de fin de año representan alrededor del 30% de la venta anual, por lo que abrir antes de El Buen Fin ayuda a dar a conocer la marca rápido. La elección de noviembre no es casual: busca capturar el pico de consumo de fin de año y usar El Buen Fin como plataforma de lanzamiento.
La compañía desarrolla alrededor de 6,000 referencias al año, entre artículos permanentes y colecciones de temporada como Navidad, Día de las Madres y San Valentín. Las primeras cinco unidades estarán en formatos distintos para evaluar su desempeño y definir cuáles ofrecen mejores condiciones para replicar. “La idea es que sean en diferentes tipos de centros comerciales para ver cómo funcionan y poder hacer el plan de expansión alineado a lo que sea más rentable y más beneficioso para la compañía”, señaló el directivo.
La lectura
El aterrizaje de Flying Tiger confirma que el retail físico sigue siendo territorio de expansión en México, incluso cuando el comercio electrónico crece. Las tiendas de variedad alcanzaron un valor de mercado global de 50,900 millones de dólares en 2025 y se prevé que lleguen a 75,000 millones en 2035, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 4%, según las cifras citadas en la información. México es, según el directivo, el mercado más importante de América Latina para la marca, que durante años analizó la región antes de concretar su llegada.
El efecto cotidiano comprobable es doble: más opciones de compra en plazas y calles, y más competencia para Miniso, Mumuso, Daiso y Yoyoso, que deberán defender tráfico y precios. Para los desarrolladores inmobiliarios, una cadena con plan de 100 tiendas es un inquilino atractivo; para los consumidores, la prueba estará en si los precios competitivos prometidos se sostienen frente a los competidores ya instalados.
Qué sigue
El primer año estará enfocado en poner en marcha la operación y resolver los retos del arranque, según Hamui Mizrahi. Después, el crecimiento de la red será el objetivo principal. La selección de ubicaciones definirá el ritmo de aperturas y la capacidad logística será el límite real: trasladar mercancía y coordinar aperturas antes de El Buen Fin ya representó un reto para los equipos, reconoció el directivo. Falta por conocerse el desempeño de las primeras cinco tiendas y qué formatos se replicarán; sin esos datos no puede sostenerse que la meta de 100 unidades sea alcanzable en el plazo anunciado.
