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ECONOMÍA · MEDIUM

Franco (SBS) ve injustificado el desplome y atractivos los bonos argentinos

El economista jefe de SBS sostiene que la reacción a la victoria de Lula tuvo más de beta y liquidez que de fundamentos, y que los Globales ya descuentan parte del riesgo electoral 2027.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre economía y presupuesto
Ilustración editorial de Ruido Cero.
EN 30 SEGUNDOS

Juan Manuel Franco, economista jefe de SBS, calificó de "hasta injustificado" el desplome de los activos argentinos tras el triunfo de Lula en Brasil. Lo atribuyó al alto beta y a la liquidez de los bonos Globales, y consideró que esos cupones ofrecen puntos de entrada atractivos por las crecientes exportaciones. También advirtió que el empleo formal sigue débil y que una devaluación no resolvería

El desplome de los activos argentinos tras la victoria de Lula da Silva en el balotaje brasileño fue “hasta injustificado”, según Juan Manuel Franco, economista jefe de SBS. La frase, dicha en el podcast La Estrategia del Día Argentina, ordena una lectura que va más allá del lunes negro: para Franco, la caída respondió más al alto beta de los activos locales y a la liquidez del mercado de bonos que a un deterioro real de los fundamentos argentinos.

El mecanismo que describe es simple y tiene nombre técnico. La curva de Globales argentinos es una de las más líquidas entre los emergentes. Cuando hay tensión internacional, vender un Global es más fácil que vender otro papel para rotar hacia activos más seguros. Ese atributo, que en tiempos de calma es una ventaja, en episodios de volatilidad se convierte en un canal de contagio. A eso se sumó el alto beta de las acciones bancarias, que amplifican los movimientos del mercado. El GD35 llegó a caer casi 3% ese lunes, y el Merval perdió prácticamente todo lo que había subido tras la primera vuelta brasileña.

El economista de SBS sostiene que los bonos Globales ya incorporan buena parte de la prima electoral de 2027 y que, con exportaciones crecientes, ofrecen puntos de entrada interesantes para quien confía en la solvencia del soberano. La afirmación no es un llamado a comprar sin matices: el propio Franco admite que podría haber precios incluso más bajos si el mercado empieza a descontar un evento binario de no continuidad de políticas. La diferencia entre una cosa y otra es el horizonte y la tolerancia a la volatilidad de cada inversor.

El contexto brasileño ayuda a entender el contagio. Lula sumó más de 10 millones de votos respecto de la primera vuelta, contra poco más de tres millones de Flávio Bolsonaro. Los inversores habían dado la elección por definida y el Merval subió con los bancos a la cabeza. El lunes se dio el escenario opuesto. Franco recordó que entre 2002 y 2008, también con Lula, el ETF de acciones brasileñas se multiplicó varias veces en dólares gracias al ciclo de commodities. “Hay fuerzas de mercado que predominan sobre la política”, sostuvo.

La lectura

La mirada de Franco sobre la economía argentina es menos optimista en el frente social que en el financiero. Bajar la inflación de 300% a 30% fue más fácil que llevarla a 4% o 5%, advirtió, y los salarios reales formales siguen por debajo de noviembre de 2023. El empleo es el frente más complicado: los sectores rezagados —industria, construcción y comercio— son los que más puestos generan y difícilmente repunten demasiado en los próximos doce meses. Esa es la grieta que la mejora de los bonos no tapa.

El margen del Gobierno, según su lectura, pasa por otros canales. El tipo de cambio real lleva cinco meses estable y la balanza energética marca récords todos los meses. “Mientras Argentina tenga estos términos del intercambio, estás más tranquilo que cuando no eras un exportador neto de hidrocarburos”, afirmó. Con hidrocarburos y minería ganando peso, el tipo de cambio real de equilibrio es un peso más fuerte que antes, y las ganancias de competitividad por devaluar “son efímeras”.

El efecto cotidiano comprobable es acotado pero real: un tipo de cambio estable y términos de intercambio favorables sostienen el poder de compra en pesos, aunque los salarios formales no recuperen el nivel previo a la devaluación. La contracara es la demanda de dólares: la formación de activos externos trepó a unos US$6.500 millones en septiembre de 2025 y US$5.500 millones en octubre, contra US$2.000 a 2.500 millones en meses sin elecciones. Cuánto se repita dependerá de quién sea el rival de Milei. Si es un candidato laxo en lo fiscal y lo monetario, el mercado será muy sensible a las encuestas.

Qué sigue

Franco espera que el Gobierno llegue a la campaña de 2027 con la inflación y el tipo de cambio como caballitos de batalla, y con la actividad “en veremos”. En Brasil, la clave será el mix entre tipo de cambio, tasa Selic y postura fiscal. El real pasó de la zona de 5 a 5,50 por dólar el lunes, y un socio comercial que se deprecia presiona sobre el tipo de cambio real argentino si el nominal se mantiene estable. El Banco Central de Brasil tiene reservas por unos US$300.000 millones para intervenir, pero el problema brasileño es fiscal, con un déficit financiero que se acerca al 10% del PBI y mucha deuda atada a la Selic. Habrá que ver si Lula desarma el “plan platita” previo al balotaje.

Para los bonos argentinos, el riesgo país supera los 700 puntos tras haber operado cerca de 400 después del upgrade de S&P en junio. Franco atribuye ese deterioro a las tasas internacionales y, cada vez más, a la prima electoral. La pregunta que deja abierta es si el mercado volverá a poner precio a un evento binario. Si lo hace, los puntos de entrada podrían mejorar. Si no, la tesis de Franco es que los cupones son bajos y la deuda, medida contra el PBI y las exportaciones, está lejos de ser impagable.