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ECONOMÍA · MEDIUM

Gobernador de BCS exige al Consejo de ESSA explicar la crisis de la sal

Víctor Castro Cosío pedirá formalmente una reunión del órgano de gobierno de Exportadora de Sal para que la empresa y la Secretaría de Economía expliquen por qué hay toneladas sin vender en Guerrero Negro.

EN 30 SEGUNDOS

El gobernador de Baja California Sur, Víctor Castro Cosío, anunció que solicitará por escrito una reunión del Consejo de Administración de Exportadora de Sal para que la empresa y la Secretaría de Economía expliquen la crisis de comercialización de la sal en Guerrero Negro. Advirtió que acumular toneladas sin vender tendría un impacto económico y laboral severo en la región. Hasta ahora no se han

El gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, anunció que solicitará formalmente una reunión del Consejo de Administración de Exportadora de Sal (ESSA) para exigir explicaciones sobre la crisis de comercialización que enfrenta la empresa en Guerrero Negro. La decisión convierte un problema de ventas de una empresa estatal en un asunto de agenda pública: el gobierno de BCS quiere que la paraestatal y la Secretaría de Economía federal expliquen, en el órgano de gobierno, por qué la producción no está colocándose en el mercado.

Durante una conferencia de prensa, el mandatario pidió a la Secretaría de Economía federal y a la administración de ESSA explicar la situación comercial de la salinera. Advirtió que mantener toneladas de sal sin vender podría tener consecuencias económicas importantes para la región. "Si hay una crisis de venta de sal, que la digan, que expliquen nada más, porque nadie está obligado a lo imposible", expresó Castro Cosío, quien comparó la sal con el yeso, otro material que ha perdido mercado.

El gobernador señaló que ha sostenido conversaciones con el secretario de Economía federal, Marcelo Ebrard, para abordar la situación. Asimismo, indicó que buscará formalizar una solicitud para convocar al Consejo de Administración de la empresa y que se explique desde esa instancia la problemática. Recordó que Baja California Sur cuenta con representación en dicho órgano, aunque aseguró que no ha sido convocado.

"Yo sí públicamente le pido, lo haré con un documento, ahora que venga la presidenta de nuevo, lo hice verbalmente, pero lo haré para que ustedes lo tengan lo más pronto posible directamente Ebrard, para que se celebre una reunión del Consejo de Administración y se explique desde ahí", agregó el mandatario.

La lectura

El mecanismo económico es directo: si ESSA no coloca su producción, el inventario se acumula, se frenan los ingresos por exportación y se presiona la operación de una empresa que es fuente de empleo en Guerrero Negro y el norte de Baja California Sur. Quienes absorben el costo inmediato son los trabajadores y las familias que dependen de la salinera, y el comercio local que gira alrededor de la nómina. El gobernador lo planteó así: "si hay toneladas y toneladas de sal esperando su venta, y tienen que darle una explicación al pueblo de sudcalifornia, porque si no el impacto va a ser brutal".

El margen del gobierno estatal es acotado: no administra la empresa ni decide su política comercial, pero tiene representación en el Consejo de Administración y puede usar esa silla para forzar transparencia. La solicitud de reunión es, en la práctica, un instrumento político para trasladar la presión al gobierno federal y a la propia administración de ESSA. Castro Cosío también señaló que la empresa fue "abandonada" durante los gobiernos panistas y que ahora "saca la cabeza el diputado y muchos que durante décadas no dijeron nada del saqueo que había en la empresa", una crítica que apunta a sus adversarios políticos.

En cuanto a las versiones sobre posibles ajustes laborales, entre ellos una eventual reducción de horas extras, el gobernador afirmó que hasta el momento de sus declaraciones no se habían concretado cambios en las condiciones de trabajo. Aseguró que la plantilla se mantenía y que los pagos se realizaban de manera habitual. Ese dato es relevante: la crisis de comercialización aún no se traduce, según el propio gobernador, en despidos o recortes confirmados, pero la preocupación por el empleo ya está instalada en la conversación pública.

El efecto cotidiano comprobable, por ahora, es la incertidumbre: una empresa que sostiene empleo formal en una zona con pocas alternativas productivas y un gobierno estatal que reclama información antes de que el problema comercial se convierta en problema laboral.

Qué sigue

La pelota queda en el Consejo de Administración de ESSA y en la Secretaría de Economía federal. El gobernador dijo que enviará la solicitud por escrito a Marcelo Ebrard para que se convoque la reunión. Falta conocer si la empresa reconoce públicamente la crisis de comercialización, cuánto inventario sin vender acumula y si existen planes de ajuste laboral. También queda por verse si la representación de Baja California Sur en el Consejo es convocada y qué información se lleva a esa instancia. Sin esos datos, la magnitud económica del problema sigue sin cifras públicas verificables.