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ECONOMÍA · MEDIUM

IMEF ve mejoría incipiente en México, pero advierte recuperación frágil

El indicador no manufacturero volvió a zona de expansión tras meses de debilidad, mientras la manufactura cumple 31 meses en contracción. El organismo privado pide cautela antes de hablar de un cambio de ciclo.

EN 30 SEGUNDOS

El IMEF reportó una "mejoría incipiente" en la economía mexicana para octubre de 2026: el indicador no manufacturero subió de 49,7 a 50,6 puntos y regresó a expansión, mientras el manufacturero apenas pasó de 49,7 a 49,8 y suma 31 meses en contracción. El propio instituto advierte que la recuperación es frágil y heterogénea, y que aún es prematuro confirmar un cambio de ciclo.

La economía mexicana empieza a mostrar señales de una "mejoría incipiente", según los indicadores adelantados que el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) difundió para octubre de 2026. El dato tiene relevancia pública porque esos índices son de los pocos termómetros mensuales que anticipan hacia dónde va la actividad antes de que el INEGI publique el PIB trimestral: si la mejora se confirma, cambia el margen de maniobra del gobierno en presupuesto, empleo y política monetaria; si no, la debilidad se prolonga.

El organismo privado fue explícito en su cautela. El IMEF advirtió que la recuperación todavía es frágil y heterogénea, por lo que resulta prematuro confirmar un cambio de ciclo hacia una fase de expansión sólida y sostenida. No es una frase de trámite: es la diferencia entre leer un rebote técnico y anunciar una recuperación.

Dos velocidades

El Indicador IMEF Manufacturero pasó de 49,7 a 49,8 puntos en octubre, prácticamente estancado y todavía por debajo del umbral de 50 que separa expansión de contracción. Con ello suma 31 meses consecutivos en zona de contracción, una racha que refleja la debilidad industrial arrastrada desde la integración con la economía estadounidense. El Indicador No Manufacturero, que mide comercio y servicios, subió de 49,7 a 50,6 puntos y regresó a zona de expansión tras un periodo prolongado de debilidad.

La mejora se concentra en comercio y servicios, mientras la manufactura sigue atorada cerca de la neutralidad. El IMEF detalló que el sector manufacturero muestra señales de estabilización apoyadas en una recuperación de la demanda y el empleo, aunque persisten diferencias entre sus componentes que limitan la fortaleza del avance. En el no manufacturero, la mejoría es más generalizada, particularmente en demanda y actividad productiva.

El mecanismo económico es identificable: cuando la demanda de servicios y comercio se recupera, el empleo informal y el consumo cotidiano suelen responder primero, porque esos sectores absorben buena parte de la ocupación de menor calificación. La manufactura, en cambio, depende más del ciclo industrial externo y de la inversión, por lo que su estancamiento pesa sobre los salarios formales y las cadenas de proveeduría. Quienes absorben el costo de esta recuperación desigual son los trabajadores industriales y las empresas proveedoras ligadas a la manufactura, que no ven todavía el rebote que ya aparece en servicios.

El margen del gobierno también queda acotado. La administración calcula un crecimiento de entre 1,0 y 2,0 por ciento para el cierre de 2026, después de que la economía, la segunda mayor de América Latina, se expandió apenas 0,5 por ciento en 2025, apoyada principalmente por servicios ante la debilidad de la actividad industrial vinculada a Estados Unidos. Un dato como el del IMEF no cambia ese cuadro por sí solo, pero alimenta el debate sobre si el presupuesto y la política fiscal deben seguir en modo prudente o abrir espacio a estímulos.

La lectura

Lo relevante no es el 50,6 del indicador no manufacturero, sino la asimetría: servicios cruza el umbral de expansión mientras la manufactura lleva 31 meses sin hacerlo. Esa brecha describe una economía que se sostiene en el consumo interno y los servicios, pero que no encuentra tracción industrial. Para el lector cotidiano, la traducción es concreta: más movimiento en comercio y servicios, empleo más precario en esos sectores y una recuperación que no llega todavía a los empleos formales de la industria.

El IMEF no ofrece en su reporte una explicación de causas ni una proyección de crecimiento propia; lo que aporta es la lectura de tendencia. La evidencia disponible permite afirmar que la debilidad se modera, no que la economía haya entrado en expansión.

Qué sigue

La pregunta abierta es si el indicador no manufacturero se sostiene por encima de 50 en los próximos meses o si, como ha ocurrido antes, vuelve a caer. También queda por verse si la estabilización manufacturera se traduce en recuperación del empleo formal industrial. El propio IMEF fijó el criterio: hará falta más de un mes de mejora para hablar de un cambio de ciclo. Mientras tanto, el gobierno enfrenta la disyuntiva de ajustar su expectativa de crecimiento de 1,0 a 2,0 por ciento o mantenerla con el riesgo de que el dato final quede por debajo.