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Kearney y CSCMP: ejecución operativa definirá la ventaja logística de México
El informe Mexico’s State of Logistics 2026 concluye que el país mantiene una oportunidad estructural en Norteamérica, pero el reto ya no es atraer demanda sino convertirla en desempeño confiable en corredores, aduanas y última milla.

Kearney y el CSCMP publicaron Mexico’s State of Logistics 2026, que señala que México conserva una oportunidad logística estructural en Norteamérica, pero el reto es operar con confiabilidad: capacidad en nodos, fluidez en corredores y coordinación entre transporte, aduanas, puertos y última milla. El cumplimiento regulatorio y la digitalización aduanera se vuelven diferenciadores. La inversión en
Kearney y el Council of Supply Chain Management Professionals (CSCMP) presentaron este martes su informe anual *Mexico’s State of Logistics 2026*, un diagnóstico que sostiene que México conserva una oportunidad estructural dentro de las cadenas de suministro de Norteamérica, pero que el desafío ya no es atraer comercio e inversión sino convertir esa demanda en desempeño operativo confiable. El documento, elaborado por Kearney, analiza la evolución y los retos de los principales sectores logísticos del país y advierte que la ventaja competitiva dependerá de la capacidad de ejecución en los nodos correctos, la fluidez de los corredores estratégicos y la coordinación entre transporte, aduanas, puertos, aeropuertos, almacenes y redes de última milla.
La publicación llega en un momento en que la relocalización de cadenas productivas hacia Norteamérica ha puesto a México en el centro de las decisiones de inversión, pero también ha expuesto cuellos de botella operativos y regulatorios. El informe no cuantifica el volumen del comercio ni el monto de la inversión, pero identifica una agenda de trabajo que involucra a importadores, agentes aduanales, transportistas, operadores logísticos y autoridades.
La lectura
El estudio concluye que México mantiene una oportunidad estructural relevante en las cadenas de suministro de Norteamérica, pero el reto ya no consiste solamente en atraer comercio e inversión, sino en convertir esa demanda en desempeño operativo confiable. Esa frase, contenida en el informe, desplaza el foco de la narrativa habitual sobre la relocalización: ya no basta con anunciar inversiones o firmar tratados; el valor se juega en la capacidad de los nodos logísticos para absorber la demanda sin fricciones.
El mecanismo económico es claro. La reforma aduanera, la digitalización de la documentación de comercio exterior y la transición hacia procesos electrónicos de valoración elevan las exigencias para importadores, agentes aduanales, transportistas y operadores logísticos. El cumplimiento dejará de ser únicamente una obligación administrativa para convertirse en un diferenciador operativo, anticipa el documento. Las empresas que integren calidad de datos, disciplina documental, sistemas de visibilidad y gestión de riesgos podrán reducir errores, evitar disrupciones y ofrecer un servicio transfronterizo más predecible. Quienes no lo hagan absorberán costos en demoras, sanciones y pérdida de confiabilidad.
Diego Desentis, socio de Kearney México, resume la lógica: “México tiene fundamentos sólidos: profundidad manufacturera, una relación comercial única con Estados Unidos y una posición estratégica dentro de Norteamérica. Pero la nueva pregunta no es sólo cuánto puede crecer la demanda logística, sino qué tan bien puede operar el sistema para absorberla con confiabilidad”. Y añade: “Las posiciones ganadoras se construirán a partir de capacidad utilizable, cumplimiento, visibilidad y una ejecución integrada a través de los corredores que más importan”.
El informe también pone la lupa en la última milla. El comercio electrónico y la evolución de las expectativas del consumidor están transformando la logística urbana: más allá de la velocidad de entrega, los consumidores demandan visibilidad, opciones flexibles de recepción, puntos de recolección y devoluciones sencillas. La competencia en última milla está migrando hacia el control de fulfillment, el posicionamiento de inventario, la productividad de rutas y la calidad de la logística inversa, lo que exigirá redes de distribución más próximas a los centros de consumo y una combinación flexible de capacidades propias y de terceros.
En paralelo, el almacenamiento deja de ser una función pasiva para convertirse en un nodo activo de la red. La disponibilidad de metros cuadrados no será suficiente: las instalaciones más valiosas serán aquellas con ubicación, conectividad, energía, mano de obra y especificaciones adecuadas para manufactura, frío, fulfillment y servicios adicionales. Los 3PLs y freight forwarders asumen un papel más estratégico, pues su valor ya no dependerá únicamente de gestionar transporte, sino de integrar transporte, aduanas, almacenamiento, fulfillment, visibilidad y coordinación entre proveedores.
El margen del gobierno es acotado en el corto plazo. México cuenta con programas relevantes de inversión en puertos, carreteras, terminales, parques industriales y conectividad, pero el impacto real dependerá de su ejecución y de su capacidad para mejorar tangiblemente la fluidez de los corredores, la preparación aduanera, la seguridad, la disponibilidad de energía y la confiabilidad de la red. El informe concluye que los operadores logísticos capaces de reducir fricciones entre nodos, consolidar información y orquestar la ejecución de punta a punta estarán mejor posicionados para capturar la siguiente etapa de crecimiento logístico en México.
El efecto cotidiano comprobable es doble: para las empresas, el costo de la logística y la previsibilidad de las entregas; para los consumidores, la disponibilidad de productos, los tiempos de entrega y la facilidad de las devoluciones. La confiabilidad operativa se traduce en precios finales y en la calidad del servicio que llega a los hogares.
Qué sigue
El informe no establece un calendario de acciones, pero deja una hoja de ruta implícita: las empresas deberán invertir en visibilidad, datos y cumplimiento; los operadores logísticos, en integración de servicios; y el sector público, en ejecutar la inversión en infraestructura con criterios de fluidez y seguridad. La pregunta que queda abierta es si la coordinación entre actores públicos y privados avanzará al ritmo que exige la demanda. El documento no ofrece métricas de seguimiento, por lo que la evidencia disponible no permite anticipar plazos ni resultados concretos. La próxima edición del informe podría dar cuenta de avances o retrocesos.
