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ECONOMÍA · MEDIUM

La inflación de octubre quedó entre 1,8% y 2% y no logra perforar el piso mensual

Las principales consultoras coinciden en que el IPC se mantuvo en niveles similares a septiembre, con alimentos y servicios regulados todavía presionando. El Gobierno enfrenta un límite incómodo: la desaceleración depende más de la ausencia de ajustes tarifarios que de un alivio

EN 30 SEGUNDOS

Ocho consultoras económicas estiman que la inflación de octubre de 2026 se ubicó entre 1,8% y 2%, similar al 1,9% de septiembre. Alimentos, verduras y transporte presionan, mientras Vivienda se moderó por la falta de ajustes tarifarios. Las proyecciones anuales rondan el 30%. El dato muestra que el piso del 2% mensual sigue firme y que el margen del Gobierno para mostrar desaceleración es acotado.

La inflación de octubre de 2026 se ubicó entre el 1,8% y el 2%, según las estimaciones de las principales consultoras económicas del país. El dato, que se conocerá oficialmente en los próximos días, confirma que el índice de precios al consumidor (IPC) se mantuvo en niveles similares a los de septiembre (1,9%) y que la inflación enfrenta dificultades para perforar el piso del 2% mensual. Para el Gobierno, el resultado es una señal ambigua: la desaceleración existe, pero es leve y depende más de la ausencia de ajustes tarifarios que de un alivio generalizado de precios.

Las proyecciones de Equilibra, Fundación Libertad y Progreso, LCG, Econviews, EcoGo, C&T Asesores, Analytica y Empiria coinciden en un rango acotado, pero difieren en el detalle de los factores que explican el resultado. Equilibra y Fundación Libertad y Progreso estimaron 1,8%, al igual que LCG y EcoGo en su cálculo preliminar. Analytica y Empiria proyectaron 2%, mientras que C&T Asesores no descartó que el dato final resulte ligeramente superior al de septiembre. La dispersión, aunque menor, refleja que el comportamiento de los precios estuvo lejos de ser homogéneo entre rubros.

El mecanismo que explica el resultado es claro: los precios estacionales lideraron las subas por segundo mes consecutivo, con un incremento del 2,7% impulsado principalmente por las verduras, que aumentaron 5,4%, según el relevamiento de Equilibra. Los precios regulados avanzaron 1,8%, con el transporte público un 3,3% por encima del promedio. En contrapartida, la carne se mantuvo prácticamente estable, con una variación de apenas 0,1%. Esa combinación —estacionales y regulados hacia arriba, carne planchada— sostuvo el índice en torno al 1,8%.

La desaceleración de octubre responde más a la ausencia de los saltos tarifarios que empujaron el dato de septiembre que a un alivio generalizado de precios, según advirtió Fundación Libertad y Progreso en su informe. Esa frase condensa el límite estructural que enfrenta la política económica: cuando el Gobierno contiene los ajustes de tarifas, el índice baja; cuando los libera, sube. El margen de maniobra es acotado y depende de decisiones administrativas más que de una moderación genuina de la demanda o de los costos.

El efecto cotidiano se distribuye de manera desigual. Los alimentos y bebidas no alcohólicas volvieron a ser el principal motor de los precios, con una suba del 2,1%, por encima del 2% registrado en septiembre, según Fundación Libertad y Progreso. LCG señaló que alimentos desaceleró pero sigue arriba del 2,5%, lo que incide bastante en el número. Para los hogares de menores ingresos, que destinan una proporción mayor de su presupuesto a comida, el impacto es más fuerte que el promedio. En cambio, Vivienda pasó de un aumento del 3,1% en septiembre a apenas 1,1% en octubre debido a la ausencia de nuevos ajustes tarifarios de magnitud.

El dato de octubre también muestra que algunos rubros aceleraron: Transporte pasó del 1,5% al 2,7% por el impacto de las subas de combustibles de fines de septiembre, y Medicina avanzó un 3% frente al 2,4% del mes anterior. Esos movimientos anticipan que la presión sobre los precios no está contenida en todos los frentes. Sebastián Menescaldi, de EcoGo, advirtió además que el dato podría corregirse al alza entre una y dos décimas por el impacto de los cambios en el régimen de subsidios al gas para las zonas frías, modificado a partir del 13 de octubre con una reducción importante de subsidios para un conjunto de hogares, principalmente del interior de la provincia de Buenos Aires.

La lectura

El resultado de octubre confirma que la inflación argentina se estabilizó en una zona incómoda para el Gobierno: ni la espiral de meses anteriores ni la convergencia rápida hacia tasas más bajas. Las proyecciones coinciden en que la inflación enfrenta dificultades para perforar el piso del 2% mensual, en un contexto en el que los aumentos de alimentos, servicios regulados y algunos precios estacionales siguen ejerciendo presión. Ese piso tiene consecuencias políticas: limita la posibilidad de mostrar una mejora rápida en el poder adquisitivo y obliga a explicar por qué la desaceleración no se traduce en alivio para los bolsillos.

El acumulado también pesa. Con el 1,8% estimado por Fundación Libertad y Progreso, el IPC acumularía un aumento del 25,9% en los primeros diez meses del año y una variación interanual del 32,7%. EcoGo proyecta que la inflación de 2026 terminará en torno del 30,6%, mientras que C&T Asesores estima un cierre anual cercano al 30%. Son tasas que, aunque menores a las de años anteriores, siguen erosionando salarios y ahorros de manera significativa.

Qué sigue

La atención estará puesta en noviembre y diciembre. Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, anticipó que la inflación seguirá rozando el 2% mensual, con noviembre ligeramente por debajo de diciembre. Camilo Tiscornia, de C&T Asesores, señaló que noviembre suele ser un mes de menor presión inflacionaria, mientras que diciembre tiende a mostrar mayores aumentos por el turismo. Menescaldi, de EcoGo, sostuvo que la inflación se va a mantener entre el 1,5% y el 2% mensual y advirtió que, si bien el Gobierno busca moderar los aumentos del transporte mediante el mantenimiento de subsidios, existen otros productos que podrían acelerar los precios, como los combustibles y la carne.

El margen del Gobierno para mostrar una desaceleración sostenida depende de decisiones administrativas —subsidios, tarifas, transporte— más que de una moderación genuina de los precios. Si esas herramientas se agotan o se liberan, el índice podría volver a acelerarse. La evidencia disponible no permite anticipar cuál será la decisión oficial, pero sí muestra que el piso del 2% mensual sigue firme y que la inflación de octubre, más que un logro, es una señal de estabilidad frágil.