ECONOMÍA · HIGH
Sheinbaum defiende aranceles a China y prioriza el T-MEC
La presidenta justifica el alza de hasta 50% a productos chinos como medida del Plan México para proteger la industria nacional, mientras se prepara para viajar a la cumbre de APEC en Shenzhen.

Claudia Sheinbaum defendió los aranceles de hasta 50% impuestos en diciembre de 2025 a productos chinos, argumentando que buscan proteger la industria nacional dentro del Plan México. Subrayó que el T-MEC es la prioridad comercial de México frente a China, aunque mantiene buena relación con ambos países. Viajará a Shenzhen para la cumbre de APEC los días 18 y 19 de noviembre.
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió este miércoles la decisión de su gobierno de elevar los aranceles a diversos productos chinos en diciembre de 2025, una medida que busca proteger la industria nacional y que, según sus palabras, responde a una decisión propia enmarcada en el Plan México. La mandataria subrayó que la principal integración comercial del país es con Norteamérica a través del T-MEC, y que ese tratado es la prioridad frente a China, aunque mantiene buenas relaciones con ambas potencias.
En su conferencia matutina, Sheinbaum explicó que el alza arancelaria —que en algunos casos alcanzó hasta el 50% para productos de países sin tratado de libre comercio con México— tiene como objetivo nivelar la competencia para los productores nacionales. "Nosotros decidimos subir algunos de los aranceles a China en diciembre del año pasado, pero por una decisión propia del Plan México", afirmó la presidenta, quien también reconoció la presencia de empresas chinas en el país y la importación de componentes asiáticos por parte de automotrices estadounidenses establecidas en territorio mexicano.
La medida arancelaria eleva el costo de importación de ciertos bienes chinos, lo que encarece su precio final y otorga un margen de competitividad a los productores locales que compiten con esas mercancías. El mecanismo económico es directo: al gravar las importaciones, el gobierno busca desincentivar la compra de productos foráneos y fomentar la producción interna. Sin embargo, el costo inmediato recae en los importadores y, eventualmente, en los consumidores que adquieren esos bienes, mientras que los beneficiarios son los fabricantes nacionales que enfrentaban precios más bajos de productos asiáticos.
El margen de acción del gobierno es acotado, pues debe equilibrar la protección a la industria con el riesgo de represalias comerciales y con las presiones de Estados Unidos en el marco de la revisión del T-MEC. Washington ha expresado preocupación por la presencia de productos y empresas chinas en las cadenas de suministro norteamericanas, un tema que se ha vuelto central en las negociaciones del tratado. En ese sentido, la decisión de México de elevar aranceles a China podría leerse como una señal de alineamiento con las demandas estadounidenses, aunque Sheinbaum insistió en que se trata de una medida autónoma.
El efecto cotidiano más comprobable es el encarecimiento de productos importados de China, desde electrodomésticos hasta componentes industriales, lo que puede presionar los precios al consumidor en un contexto de inflación moderada. Para las empresas mexicanas que dependen de insumos chinos, el alza arancelaria representa un aumento en sus costos de producción, lo que podría trasladarse a los precios finales o reducir sus márgenes de ganancia. No obstante, el gobierno sostiene que la medida fortalece la sustitución de importaciones y protege el empleo local.
La lectura
La defensa de los aranceles a China se produce en un momento de tensiones comerciales entre Washington y Pekín, y a dos semanas de que Sheinbaum viaje a Shenzhen para participar en la cumbre de APEC. El viaje a China, el primero desde que asumió el cargo, será una prueba de equilibrio: México busca mantener buenas relaciones con el gigante asiático mientras prioriza su integración con Norteamérica. La presidenta ha insistido en que México no tiene un tratado de libre comercio con China, lo que justifica la aplicación de aranceles bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio.
La decisión también tiene una lectura política interna: el Plan México, presentado como una estrategia de desarrollo industrial, busca mostrar autonomía en la política comercial y responder a los sectores productivos que demandaban protección frente a la competencia desleal. Sin embargo, la falta de detalles sobre qué productos específicos fueron gravados y cómo se monitoreará su impacto deja abierta la pregunta sobre la efectividad real de la medida.
Qué sigue
Sheinbaum viajará a Shenzhen los días 18 y 19 de noviembre para la cumbre de líderes de APEC, donde se reunirá con mandatarios de las 21 economías del foro. México acudirá también como futuro anfitrión de la cumbre en 2028. En el plano comercial, se espera que las negociaciones del T-MEC continúen, y la revisión del tratado podría incluir discusiones sobre la presencia de productos chinos en las cadenas de suministro. El gobierno mexicano no ha anunciado nuevas medidas arancelarias por ahora, pero el tema seguirá en la agenda bilateral con Estados Unidos y China.
