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ECONOMÍA · HIGH

T-MEC seguirá bajo presión política de EU, advierten en Nuevo León

Especialistas y líderes empresariales prevén que la revisión del tratado se convierta en moneda de cambio electoral y afecte la competitividad y las inversiones en México.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre economía y presupuesto
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Tras las elecciones intermedias en Estados Unidos, el T-MEC continuará sujeto a presiones políticas, advierten especialistas y empresarios de Nuevo León. Señalan que temas como la industria automotriz, las reglas de origen y la competencia con China seguirán en la mesa, y que la revisión del tratado podría convertirse en una negociación política que afecte la competitividad y las inversiones en Mé

La advertencia desde Nuevo León

Sin importar el resultado de las elecciones intermedias en Estados Unidos, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) continuará sujeto a presiones y negociaciones políticas por parte del gobierno estadounidense, advirtieron especialistas y líderes empresariales de Nuevo León. La advertencia no es menor: el T-MEC es el marco que sostiene la mayor parte del comercio exterior mexicano y su revisión puede redefinir costos, reglas de origen y flujos de inversión para sectores clave como el automotriz, el acero y el aluminio.

Javier Cendejas, presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior Noreste, afirmó que temas como la industria automotriz, las reglas de origen, la energía y la competencia con China seguirán sobre la mesa, y que la preocupación no es quién gane las elecciones, sino que la revisión del tratado se convierta en una negociación política que termine afectando la competitividad de las empresas y las inversiones en México.

La lectura

El mecanismo es conocido: el T-MEC no es un acuerdo estático, sino un tratado con cláusulas de revisión periódica que lo exponen al calendario electoral de sus socios. En Estados Unidos, el Congreso tiene voz en la implementación y las revisiones, y el Ejecutivo puede usar aranceles y amenazas de represalia como herramienta de presión. Para México, el costo se transmite por dos vías: mayores costos de importación de insumos y bienes intermedios, y un freno a la inversión extranjera directa que busca certidumbre de largo plazo.

Gabriela Siller, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco Base, consideró que un avance del Partido Demócrata en el Congreso representaría un contrapeso para el presidente Donald Trump, pero aclaró que esto no necesariamente implicaría la eliminación de los aranceles a México. Siller estimó que las tarifas para el sector automotriz podrían reducirse a niveles de entre 10% y 15%, aunque esto estaría condicionado a que el País acepte algunas de las concesiones que pedirá el mandatario estadounidense. Proyectó además que las revisiones anuales del T-MEC continuarán durante el mandato de Trump.

El costo no recae solo en las empresas exportadoras. Los aranceles y las reglas de origen más estrictas elevan el precio de los vehículos y autopartes que se venden en México y en Estados Unidos, y pueden trasladarse a los consumidores. La incertidumbre también afecta decisiones de inversión: plantas que se planeaban ampliar o instalar pueden posponerse, con efectos en el empleo local. Nuevo León, como uno de los principales polos industriales y de comercio exterior del país, es particularmente sensible a estos vaivenes.

Jaime Herrera Casso, presidente de Canaco Monterrey, confió en que, sin importar el resultado electoral, sería hasta dentro de un par de años cuando se vuelva a renovar el T-MEC por otros 16 años más, ya que actualmente ha sido usado con fines electorales. Su lectura sugiere que la incertidumbre podría prolongarse, pero también que existe un horizonte de renovación que, de concretarse, daría certidumbre de largo plazo.

Gerardo Herrera, investigador de la Universidad Iberoamericana, fue más pesimista: si el Partido Demócrata arrebata la mayoría, los aranceles para la industria automotriz, acerera y del aluminio contra México persistirán, incluso con riesgo de que la política exterior de la Casa Blanca hacia México sea más beligerante. “Es una ilusión pensar que una Casa Blanca debilitada por un triunfo demócrata va a bajar las manos y posiblemente hasta redoble la apuesta de políticas de presión contra México, pues somos un país al que ven como problemático e inseguro, de alto riesgo para la seguridad estadounidense”, señaló.

Jorge Santos Reyna, presidente de la Caintra, afirmó que la relación entre México y Estados Unidos va más allá de un proceso electoral, porque ambos países tienen muchos años de ser socios y, como sector privado, seguirán trabajando con las autoridades para ser parte de las soluciones en las mesas de diálogo.

El margen del gobierno mexicano es acotado: puede negociar concesiones y buscar acuerdos, pero no controla el calendario político estadounidense ni las decisiones del Congreso. La principal herramienta es la diplomacia comercial y la coordinación con el sector privado para anticipar escenarios. Mientras tanto, las empresas enfrentan el reto de planear inversiones en un entorno de reglas cambiantes.

Qué sigue

Las revisiones anuales del T-MEC continuarán, y la próxima renovación completa podría darse en un par de años, según Herrera Casso. El sector privado de Nuevo León mantendrá mesas de diálogo con autoridades para incidir en las negociaciones. La evolución de los aranceles al acero, aluminio y autopartes, así como las condiciones que imponga Estados Unidos para reducirlos, serán los indicadores clave a seguir. La incertidumbre no se disipará con el resultado electoral, sino que se trasladará a la arena de la negociación política.

Actualización

El hecho nuevo confirma la presión política y la negociación activa sobre el T-MEC y la industria automotriz mencionada como riesgo en la historia previa. Leer el nuevo desarrollo.