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ECONOMÍA · HIGH

Televisa compra AT&T México y presiona tarifas de OMV y Altán

La operación reconfigura el mercado móvil y pone a prueba la capacidad de los operadores de bajo costo para mantener precios accesibles y ampliar su red.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre telecomunicaciones
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

La compra de AT&T México por Televisa reconfigura el mercado de telefonía móvil al crear un competidor de mayor escala frente a América Móvil. Los OMV como Bait, que ofrecen paquetes hasta 30% más baratos, y Altán Redes enfrentan presión para mantener precios bajos e invertir en red y 5G. El regulador deberá vigilar que la competencia no se traduzca en mayores costos para los usuarios.

La compra de AT&T México por parte de Televisa reconfigurará el mercado de telefonía móvil y pondrá a prueba la capacidad de los Operadores Móviles Virtuales (OMV) y de Altán Redes para mantener la presión sobre los precios. La operación, que dará origen a un competidor de mayor escala frente a América Móvil, también abre interrogantes sobre las condiciones en las que los jugadores de menor tamaño podrán seguir ofreciendo alternativas de conectividad a bajo costo.

En los últimos cuatro años, los OMV como Bait, de Walmart, han ganado terreno con paquetes de datos y telefonía que cuestan hasta 30% menos que los de los operadores tradicionales, según el comparador de precios Selectra. Los OMV ya representan 15.8% del mercado móvil, con Bait a la cabeza al contabilizar 26.8 millones de clientes al cierre del segundo trimestre. Su crecimiento ha ampliado las opciones para los consumidores y obligado a las empresas establecidas a revisar sus estrategias comerciales.

La propuesta comercial de los OMV consiste en que, a medida que aumenta la cantidad de datos incluida en los paquetes, disminuye el costo por gigabyte, una estructura que puede hacerlos más competitivos frente a los planes de los operadores tradicionales, de acuerdo con el análisis sobre el mercado de los OMV realizado por el extinto Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Esta propuesta de valor se ha traducido en una mayor competencia en el sector, haciendo que gigantes como Telcel busquen nuevas estrategias para mantenerse atractivos frente a los OMV.

Adolfo Cuevas, especialista de telecomunicaciones y expresidente del IFT, explicó que la entrada de Televisa al mercado móvil masivo podría intensificar esa competencia, especialmente en el segmento de prepago, donde los OMV han encontrado una oportunidad para atraer usuarios mediante paquetes de bajo costo. "En el país más del 80% de los usuarios está en prepago y es un sector que le conviene tener a cualquier empresa, por eso podemos esperar esa competencia en precios", advirtió el especialista.

La presión competitiva de Televisa no se limitaría a las tarifas, sino que también se extendería a la oferta de servicios. Gracias a la convergencia fijo-móvil, el gigante de los medios de comunicación podría comercializar paquetes que integren conectividad móvil y fija, una estrategia que resultaría más difícil de replicar para los OMV, especialmente para aquellos que no cuentan con infraestructura ni servicios propios de telefonía fija. Para Cuevas, este escenario podría impulsar a los OMV con una mayor base de clientes a explorar fusiones y adquisiciones de pequeños operadores de servicios fijos, con el objetivo de ampliar su oferta y competir en mejores condiciones.

Altán, bajo presión para fortalecer su red

Al mismo tiempo, Altán Redes enfrentaría una mayor presión para invertir en el fortalecimiento de su capacidad de red y avanzar en la transición hacia la tecnología 5G, a fin de responder a las nuevas exigencias del mercado. Hasta agosto de este año, Altán cuenta con más de 150 operadores móviles en su red, lo que significa 50 jugadores más respecto a la cifra que reconoció tener en 2021, de acuerdo con el documento de solicitud de entrada a concurso mercantil, del cual Expansión tiene copia.

"La empresa de la Red Compartida tiene que buscar la evolución porque puede quedar rezagada y eso le restará competitividad frente a las otras empresas, lo que en el corto plazo afectará a sus clientes", consideró el exfuncionario del IFT. Las necesidades de inversión de Altán y los desafíos comerciales de los OMV evidencian que la competencia no dependerá únicamente de las tarifas que ofrezcan las empresas, sino también de las condiciones que les permitan sostener sus operaciones y responder a las nuevas exigencias del mercado.

La lectura

El mecanismo económico es claro: la compra de AT&T por Televisa crea un operador de mayor escala con capacidad de competir en precios y servicios integrados, lo que puede beneficiar a los usuarios en el corto plazo por la guerra de tarifas, pero también amenaza la viabilidad de los OMV y de Altán, que son la principal fuente de presión competitiva. Si los OMV y Altán no pueden sostener sus ofertas de bajo costo o invertir en red, el mercado podría volver a concentrarse y los precios para los usuarios finales podrían dejar de bajar.

Ana Lilia Moreno, coordinadora del Programa de Regulación y Competencia en México Evalúa, señaló que la Comisión Nacional Antimonopolios (CNA) debe contribuir a que los jugadores de menor escala mantengan condiciones para competir y a que la reconfiguración de la industria no reduzca las alternativas de conectividad para los consumidores. Además, la autoridad regulatoria tendrá el desafío de vigilar que las inversiones que realicen los operadores para fortalecer su posición frente a Televisa no terminen trasladándose de manera desproporcionada a los consumidores. "Cuando las empresas realizan inversiones esa inyección de capital se termina trasladando al consumidor, ahí hay un reto. Creo que por eso a nivel internacional, los reguladores buscan proteger a los OMV porque son la vía de ofrecer al consumidor más opciones y precios", aseguró la coordinadora de México Evalúa.

Qué sigue

La reconfiguración del mercado móvil pondrá a prueba la capacidad de Altán Redes y los OMV para mantener la presión competitiva sobre los grandes operadores. Su permanencia dependerá tanto de su capacidad para invertir, ampliar su oferta y retener usuarios como de las condiciones regulatorias en las que operen. El regulador enfrenta la disyuntiva de permitir la consolidación sin sacrificar la competencia o intervenir para proteger a los jugadores pequeños, con el riesgo de que un mercado más concentrado encarezca la conectividad para los usuarios de menores ingresos, que son los principales consumidores de prepago.