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UNCTAD pide a América Latina especializarse y no elegir entre EE.UU. y China

Luz María de la Mora, directora de la División de Comercio Internacional de la UNCTAD, advirtió en el Foro Mundial de Inversiones 2026 que la región debe diversificar sus cadenas de suministro y buscar ventajas competitivas en lugar de alinearse geopolíticamente.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre economía y presupuesto
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

La UNCTAD advirtió en el Foro Mundial de Inversiones 2026 que América Latina no debe elegir entre EE.UU. y China, sino diversificar y especializarse en eslabones con ventaja competitiva. Luz María de la Mora señaló oportunidades en minerales críticos y servicios logísticos. La región enfrenta el reto de mejorar infraestructura y aduanas para integrarse a cadenas globales, mientras China controla m

La UNCTAD advirtió en el Foro Mundial de Inversiones 2026 que América Latina debe diversificar sus cadenas de suministro y especializarse en lugar de alinearse geopolíticamente entre Estados Unidos y China. La directora de la División de Comercio Internacional y Productos Básicos del organismo, Luz María de la Mora, planteó que la región no necesita escoger bando, sino encontrar su ventaja comparativa o competitiva frente a ambos mercados. La declaración, hecha en Doha, Catar, tiene consecuencias directas para México y el resto de la región: redefine cómo las empresas y los gobiernos deben pensar su inserción en el comercio global.

Dos tercios del comercio mundial ocurren dentro de cadenas de suministro, donde un producto cruza varias fronteras antes de llegar al consumidor final. Para una startup latinoamericana que exporta o quiere exportar, eso cambia la pregunta: el mercado ya no es un país, sino una etapa de producción dentro de una red global. De la Mora fue directa: «Creo que aquí el tema no es escoger entre uno u otro, sino diversificar y encontrar en dónde está una ventaja comparativa o competitiva frente al mercado de China o frente al mercado de Estados Unidos». La frase resume una posición poco común en un debate que suele plantearse como una disyuntiva geopolítica. Para la UNCTAD, la región no necesita alinearse: necesita especializarse.

Ambas economías son fundamentales para América Latina, tanto como destinos de exportación como proveedores de bienes e insumos. China es el principal socio comercial de varios países sudamericanos, mientras que Estados Unidos ocupa esa posición para México y algunas economías centroamericanas y caribeñas. De la Mora añadió un matiz que suele perderse en la cobertura de la rivalidad: «Estados Unidos y China, aunque compiten, también producen de manera conjunta. La complementariedad entre ambas economías se mantiene». Es decir, la cadena de suministro de un producto que se vende en Miami puede tener origen en Shenzhen, y viceversa.

El contexto de fondo explica por qué la región está en el medio. Según datos de la Administración General de Aduanas de China, el país cerró 2025 con un superávit comercial récord de 1,19 billones de dólares, con las exportaciones dirigidas a Estados Unidos cayendo cerca de un 20% y las destinadas a América Latina subiendo un 7,4%. Cuando un mercado se cierra, el flujo se redirige: y buena parte de ese flujo llega a la región.

La reorganización de las cadenas globales coincide con la digitalización y la transición hacia tecnologías energéticas más limpias, lo que aumenta la demanda de recursos naturales y ofrece a América Latina una posición privilegiada. El cobre es el ejemplo que citó De la Mora. La oportunidad no está solo en extraerlo y exportarlo, sino en la refinación, la transformación y los servicios asociados a su producción. La misma lógica aplica al litio y a otros minerales estratégicos.

Los números acompañan. La CEPAL proyecta que el valor de las exportaciones regionales de bienes crecerá un 20% en 2026, impulsado por un alza del 11% en precios y del 9% en volumen. Los precios de minerales y metales subirían un 31,6%, con alzas destacadas del cobre, el oro, la plata y el estaño. Y el realineamiento hacia Asia es visible: los envíos a Asia (sin incluir China) liderarían el crecimiento con un 32%, seguidos por Estados Unidos (24%), la Unión Europea (20%) y China (19%). Perú encabezaría el alza con un 30%, seguido por México (26%) y Bolivia (23%).

Hay una advertencia que conviene leer en paralelo. Margaret Myers, directora del Institute for America, China, and the Future of Global Affairs de la Universidad Johns Hopkins, señaló en el 62° Coloquio de IDEA en Mar del Plata que China controla más del 60% de la cadena de suministro de minerales críticos —litio, cobre y tierras raras— y que destina cerca del 5% de su PBI a subsidios industriales. La oportunidad es real, pero la competencia por capturarla también.

De la Mora enumeró las condiciones para que la región se integre a las cadenas de suministro: políticas públicas coherentes que articulen comercio, inversión, infraestructura, tecnología, innovación y formación de talento; reglas claras para empresas e inversionistas; mejor infraestructura logística y de telecomunicaciones; y aduanas que funcionen como facilitadoras, no como cuellos de botella. «Las aduanas deben ser vistas como un apoyo a la integración de estos países a las cadenas de suministro», afirmó. Hay medidas de corto plazo —simplificar procedimientos comerciales y de inversión, mejorar el funcionamiento aduanero— y otras que requieren horizontes largos, como el desarrollo de tecnología y proyectos industriales.

El sector servicios merece atención especial. Telecomunicaciones, servicios financieros, transporte, logística, conectividad y servicios en la nube son, según la funcionaria, «un potencial de crecimiento por sí mismos» y a la vez el soporte de las cadenas de suministro. La CEPAL lo confirma con un dato incómodo: pese a que las exportaciones regionales de servicios modernos crecieron más de 3,5 veces en dos décadas, la región todavía representa solo el 2% de las exportaciones mundiales de estos servicios.

La lectura

El mensaje de la UNCTAD tiene un efecto cotidiano comprobable: si la región se especializa en eslabones con ventaja competitiva, las empresas —incluidas las startups— pueden acceder a mercados más amplios y estables, lo que se traduce en empleos mejor remunerados y mayor diversificación de riesgos. Para México, que depende en gran medida del mercado estadounidense, la recomendación implica buscar oportunidades en servicios logísticos y en la transformación de minerales críticos, donde el país tiene potencial pero enfrenta la competencia de China. El costo de no hacerlo es quedar atrapado en la dependencia de un solo mercado o en la exportación de materias primas sin valor agregado. El margen del gobierno mexicano es amplio en política comercial y aduanera, pero limitado por la infraestructura existente y la necesidad de coordinar políticas públicas con el sector privado.

Qué sigue

La UNCTAD no tiene poder vinculante, por lo que su advertencia es una señal para los hacedores de política y los empresarios. En el corto plazo, se espera que los gobiernos de la región revisen sus procedimientos aduaneros y simplifiquen regulaciones para facilitar la integración en cadenas de suministro. Para las startups, la recomendación es identificar un eslabón específico donde puedan competir —como software de trazabilidad o servicios logísticos— y diversificar destinos de exportación. Queda por verse si México y otros países traducen la retórica en inversión en infraestructura y formación de talento, condiciones que la propia UNCTAD considera indispensables.