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Becerra gana California y marca un hito latino frente a Trump

El demócrata se impone a Steve Hilton y será el primer latino en gobernar el estado en más de siglo y medio. Su victoria, proyectada por AP y NBC, también mide el pulso con la Casa Blanca.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre economía y presupuesto
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Xavier Becerra, demócrata, derrotó al republicano Steve Hilton en la gobernación de California, según proyecciones de AP y NBC. Será el primer latino elegido directamente para dirigir el estado en más de 150 años. La victoria ocurre en un territorio con 40% de población hispana y con economía de peso global, y supone un revés para Donald Trump, que respaldó a Hilton.

Xavier Becerra ganó la gobernación de California. El demócrata se impuso al republicano Steve Hilton en una elección cuya proyección difundieron Associated Press y NBC tras el cierre de las urnas. Con ese resultado, Becerra se convertirá en el primer latino elegido directamente para dirigir el estado en más de siglo y medio, un dato que trasciende la política californiana y se instala en la historia electoral de Estados Unidos.

La victoria tiene un peso simbólico inmediato: California es el estado más poblado del país, con cerca de 39,5 millones de habitantes, y una economía de enorme peso internacional. Becerra será el primer latino en gobernar California en más de 150 años, en un estado donde la comunidad hispana representa alrededor del 40% de la población. No es un detalle menor: se trata de la comunidad que durante décadas ha sido central en la vida económica y cultural del territorio, pero que hasta ahora no había colocado a uno de los suyos en la máxima responsabilidad del Ejecutivo estatal por vía directa.

El triunfo también se lee como un revés para Donald Trump. El presidente había respaldado públicamente a Hilton, y la campaña de Becerra se construyó, en buena medida, como una contraposición a las decisiones de Washington en materia de inmigración y acceso a servicios públicos. La victoria de Becerra frente al candidato respaldado por Trump convierte a California en un contrapeso político visible de la Casa Blanca. Esa dimensión no es retórica: el estado mantiene diferencias profundas con la Administración federal en el tratamiento de los inmigrantes sin documentación, uno de los asuntos que el nuevo gobernador deberá gestionar desde el primer día.

La historia personal de Becerra explica parte de su capital político. Nacido en Sacramento en 1958, es hijo de María Teresa, emigrante de Jalisco, y de Manuel Becerra, nacido en Sacramento pero con parte de su infancia en Tijuana. La familia vivió en un apartamento de una sola habitación, una experiencia que el político ha evocado para explicar su compromiso con las clases trabajadoras. Estudió en centros públicos y luego en Stanford, donde fue el primer miembro de su familia en cursar estudios universitarios.

Su trayectoria no es la de un recién llegado. Fue congresista durante 24 años, entre 1993 y 2017, y participó en los trabajos legislativos de la reforma sanitaria de Barack Obama. Después fue fiscal general de California, el primer latino en ese cargo, y desde ahí promovió más de un centenar de acciones legales contra medidas federales durante la primera Administración Trump. En 2021 se incorporó al Gobierno de Joe Biden como secretario de Salud y Servicios Humanos, el primer hispano al frente de ese departamento, y permaneció en el cargo hasta 2025.

La campaña, sin embargo, no fue sencilla. Al inicio, algunas encuestas le otorgaban entre un 3% y un 5% de intención de voto, y el congresista demócrata Eric Swalwell encabezaba los sondeos. La retirada de Swalwell tras acusaciones de conducta sexual inapropiada y agresión sexual, que él negó, abrió el espacio para otros candidatos. Becerra creció y recibió el respaldo de figuras relevantes del partido, entre ellas la exvicepresidenta Kamala Harris, el gobernador Gavin Newsom y los senadores Adam Schiff y Alex Padilla.

La lectura

El resultado confirma una tendencia que ya se insinuaba en la política californiana: el peso electoral hispano se traduce en poder institucional, no solo en discurso. California es un territorio donde la comunidad latina es decisiva demográficamente, pero la elección directa de un gobernador latino no ocurría desde hacía más de siglo y medio. Ese desfase entre demografía y representación es el fondo del asunto.

Para México y sus lectores, la elección tiene una arista concreta. Becerra planteó durante la campaña reforzar las relaciones comerciales con México, y su historia familiar está ligada a Jalisco y Tijuana. La llegada de un gobernador con vínculos familiares mexicanos a un estado que es socio comercial clave abre un canal político distinto con la Administración federal estadounidense. No se trata de una promesa cumplida, sino de una posición declarada que ahora deberá contrastarse con la gestión.

También importa la inmigración. California alberga una de las mayores comunidades de inmigrantes sin documentación del país, y la relación con Washington en ese terreno seguirá siendo conflictiva. La victoria de Becerra no resuelve esa tensión, pero la coloca en manos de un gobernador con experiencia judicial y administrativa en el tema.

Qué sigue

Becerra asumirá el liderazgo de un estado con retos mayúsculos: el elevado coste de la vivienda, uno de los problemas que más preocupan a los californianos, la construcción residencial, los salarios y el acceso a la asistencia sanitaria. Durante la campaña defendió impulsar la construcción, mejorar las condiciones económicas de las familias trabajadoras y revisar el acceso a servicios públicos.

El otro frente será la relación con la Casa Blanca. Con Trump en la presidencia y un gobernador demócrata en el estado más poblado, es previsible que los choques institucionales continúen. Lo que falta por ver es hasta dónde llega esa confrontación y si Becerra logra convertir su capital simbólico en resultados concretos. La evidencia disponible no permite anticipar el alcance de esos enfrentamientos; lo que sí está confirmado es que California tendrá un gobernador latino por primera vez en más de siglo y medio, y que ese hecho ocurre en abierta contraposición política al presidente que respaldó a su rival.