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Costa Rica archiva el CPTPP y destituye a su negociadora
La presidenta Laura Fernández frenó semanas antes de la firma un proceso de cuatro años y removió a la ministra de Comercio Exterior. El cálculo político apunta a los cantones rurales.

Costa Rica abandonó de forma definitiva su adhesión al CPTPP y destituyó a Indiana Trejos, quien condujo las negociaciones desde Comex. La firma estaba prevista para el 23 de noviembre y el debut como miembro pleno en la reunión ministerial de Vietnam. El sector agropecuario alegó competencia desigual con Australia, Nueva Zelanda y Malasia; fuentes citadas por la prensa local ubican el motivo real
Costa Rica archivó de forma definitiva su adhesión al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) y, con esa decisión, destituyó a la funcionaria que llevaba las negociaciones. El anuncio de la presidenta Laura Fernández llegó el 28 de octubre, semanas antes de una firma que parecía inevitable: el protocolo de adhesión tenía fecha límite el 23 de noviembre y entre el 23 y el 27 de ese mes se celebraría en Vietnam la XI Reunión Ministerial del CPTPP, donde Costa Rica habría debutado como miembro pleno de un bloque de 12 países y cerca de 600 millones de consumidores.
El proceso había arrancado en 2022 y las negociaciones técnicas concluyeron en mayo, bajo la administración anterior. Fernández asumió la Presidencia pocos días después de ese cierre y heredó un acuerdo prácticamente listo para firmarse. El mismo día del anuncio destituyó a Indiana Trejos, quien dirigía el Ministerio de Comercio Exterior (Comex) y había conducido las tratativas desde su etapa como viceministra.
El peso del agro y el cálculo municipal
El rechazo se concentró en actividades sensibles frente a potencias exportadoras: representantes agropecuarios estimaban que la competencia con Australia podía comprometer a unos 7,000 productores de caña y 10,000 establecimientos ganaderos. La producción de leche, carne y aceite de palma figuraba entre las más expuestas. Nueva Zelanda, con su capacidad exportadora de lácteos, representaba una amenaza directa para unas 27,000 explotaciones ganaderas, y las familias dedicadas a la palma aceitera —unas 3,000— temían el impacto de Malasia. Son proyecciones de los sectores opositores, no pérdidas ya registradas.
Según cuatro fuentes reconstruidas por el diario costarricense La Nación, el entonces ministro Rodrigo Chaves respaldó el ingreso al CPTPP hasta pocas semanas antes del anuncio, y el viraje se explicó por las elecciones municipales de febrero de 2028. Una veintena de concejos municipales de zonas agrícolas se había pronunciado contra el tratado, lo que ponía en riesgo el vínculo entre esas alcaldías y el partido de gobierno. "Esto son las elecciones municipales en los principales cantones rurales, que son del agro. Porque si le va bien en las municipales, le va bien en las legislativas", declaró una de esas fuentes al medio.
El argumento técnico de mayor peso sostenía que Costa Rica ya comercializaba cerca del 95% de su producción bajo tratados vigentes, lo que alimentó la pregunta sobre qué beneficios adicionales aportaría el CPTPP frente a los riesgos señalados. El Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica respaldó las objeciones de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria, centradas en la ausencia de estudios suficientes sobre las consecuencias de la adhesión. La Defensoría de los Habitantes reclamó mayor transparencia sobre las obligaciones del tratado. Fernández sostuvo que no podía comprometer el futuro de las familias vinculadas con la agricultura sin reglas suficientemente claras.
La Conferencia Episcopal de Costa Rica respaldó la decisión y sostuvo, en un mensaje titulado "Que el comercio esté al servicio de la vida de nuestro pueblo", que la medida respondía al "clamor de miles de familias productoras". El 3 de noviembre, agricultores y estudiantes universitarios marcharon desde San Pedro hasta la Plaza de la Democracia en San José; la movilización había sido convocada contra el Transpacífico y se mantuvo para exigir mejores condiciones para el sector. Dylana Rodríguez, de Somos Agro CR, aclaró que el sector no rechaza la apertura comercial en sí: "No hay ningún problema con abrir el mercado... sí podemos hacerlo, pero no con las condiciones adecuadas".
La lectura
El caso muestra que la política agrícola local puede detener un acuerdo comercial ya negociado, incluso cuando el costo de oportunidad es bajo en términos arancelarios. Costa Rica no abandonó el comercio internacional: mantiene tratados que cubren la mayor parte de su producción. Lo que se archivó fue la capa adicional de compromisos del CPTPP, en un contexto donde el bloque busca expandirse y donde cada candidato que se retira altera el mapa de reglas comerciales en el Pacífico.
Para México, la señal es relevante por dos vías. Primero, México es miembro pleno del CPTPP y comparte con Costa Rica la exposición de sectores agropecuarios sensibles; el precedente costarricense refuerza el argumento de quienes piden salvaguardas antes de ampliar compromisos. Segundo, el retiro ocurrió por cálculo electoral municipal, no por una evaluación de beneficios netos: es un recordatorio de que la ratificación de tratados depende tanto de la aritmética política interna como de la letra del texto.
Qué sigue
La ausencia de Costa Rica en la reunión ministerial de Vietnam deja al bloque sin el socio centroamericano que estaba a punto de incorporar. Queda por verse si el gobierno de Fernández formaliza alguna alternativa de inserción comercial o si el tema reaparece en la contienda municipal de 2028. La evidencia disponible no permite determinar si hubo consultas formales con los demás miembros del CPTPP ni el estado de los expedientes técnicos ya concluidos; para sostener cualquier lectura sobre el futuro de la relación comercial costarricense con el bloque faltaría confirmación oficial.
