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Fenin y 11 asociaciones latinoamericanas crean alianza de tecnología sanitaria
La nueva Alianza Iberoamericana de Tecnología Sanitaria busca un corredor comercial entre España y América Latina, armonizar normativas y promover compras públicas basadas en valor. México participa en el bloque fundador.

La Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) y 11 asociaciones de América Latina, entre ellas mexicanas, constituyeron la Alianza Iberoamericana de Tecnología Sanitaria. El objetivo es crear un corredor comercial, facilitar el acceso a mercados y armonizar normativas regulatorias. El mercado iberoamericano representa cerca del 7% de las exportaciones españolas del sector.
La Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) y otras 11 organizaciones empresariales de América Latina constituyeron la Alianza Iberoamericana de Tecnología Sanitaria, una plataforma que busca crear un corredor comercial entre ambas regiones, facilitar el acceso a nuevos mercados y avanzar hacia una mayor convergencia regulatoria en un sector marcado por la incertidumbre geopolítica y las tensiones arancelarias.
La alianza reúne a asociaciones, cámaras y federaciones de Brasil, Chile, Ecuador, México, Colombia, Argentina y Perú. Entre las organizaciones firmantes figuran Abraidi, Adimech, Apis AG, Asedim, Amid, ANDI, Cadiem, Canifarma, Caprodi, CBDL y Comsalud, que trabajarán junto a Fenin en iniciativas comunes de colaboración empresarial y buenas prácticas.
La iniciativa nace en un contexto de tensiones comerciales y cambios en políticas arancelarias que afectan las cadenas de suministro y las estrategias de inversión de las compañías del sector. Pablo Crespo, secretario general de Fenin, lo resumió así: «Esta Alianza aspira a construir puentes, generar confianza y crear una agenda compartida de futuro».
El origen del bloque está en la Cumbre Iberoamericana de la Industria de Tecnología Sanitaria (CITECSA), organizada por Fenin en Madrid el pasado mayo, donde representantes de Brasil, México, Colombia, Argentina, Chile, Ecuador y Perú se reunieron con reguladores, inversores e instituciones españolas para abordar desafíos compartidos: regulación, acceso a mercados, cooperación industrial, sostenibilidad, salud digital y códigos éticos.
Un corredor con cifras modestas y ambición regulatoria
Uno de los ejes centrales es desarrollar un corredor de tecnología sanitaria entre España y Latinoamérica. Fenin plantea que España actúe como puerta de entrada de las empresas latinoamericanas al mercado europeo, al tiempo que se refuerza la presencia de la industria española en los sistemas sanitarios de la región.
El punto de partida comercial es limitado: el mercado iberoamericano representa aproximadamente el 7% de las exportaciones españolas de tecnología sanitaria y el 5% de las importaciones, según los datos aportados por la federación. «El reto es maximizar las exportaciones e importaciones con Latinoamérica», señaló Borja Polo, director de Internacional de Fenin.
El otro frente es regulatorio. Según Fenin, existe una elevada variabilidad normativa entre los países latinoamericanos y respecto a la regulación europea, lo que puede dificultar la actividad de las empresas y su entrada en nuevos mercados. Por eso las organizaciones firmantes pretenden facilitar información sobre requisitos regulatorios y procesos de certificación de cada país, y trabajar con las autoridades competentes para avanzar en convergencia regulatoria.
La alianza también promoverá modelos de compra pública de tecnología sanitaria basados en valor, un enfoque que desplaza el criterio de precio como eje único de adjudicación. El acuerdo incluye compromisos para fomentar la formación en buenas prácticas y libre competencia, impulsar estándares éticos y promover una incorporación sostenible y eficiente de la tecnología en los sistemas de salud.
La lectura
Para México, la relevancia es doble. Primero, porque asociaciones mexicanas forman parte del bloque fundador, lo que sitúa al país en la mesa donde se discutirán criterios regulatorios y estándares de compra pública que después pueden permear en las decisiones de las instituciones sanitarias nacionales. Segundo, porque la armonización normativa que promueve la alianza puede reducir costos de entrada para fabricantes y distribuidores que operan entre Europa y América Latina, un terreno donde la industria mexicana tiene presencia exportadora.
Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar qué asociación mexicana específica firmó el acuerdo ni qué compromisos concretos asumirá México en materia regulatoria. Tampoco hay calendario público de trabajo ni metas comerciales cuantificadas. La alianza es, por ahora, una declaración de intenciones con estructura organizativa, no un tratado ni un acuerdo vinculante entre gobiernos.
El alcance real dependerá de si la convergencia regulatoria se traduce en decisiones de autoridades sanitarias nacionales, algo que la alianza no controla por sí misma. La compra pública basada en valor, en particular, requiere cambios normativos que escapan a las asociaciones empresariales.
Qué sigue
El siguiente paso lógico es la puesta en marcha de grupos de trabajo técnicos entre Fenin y las 11 organizaciones, con atención a los requisitos de certificación por país. Para los lectores mexicanos, conviene seguir si la alianza se traduce en foros con la autoridad regulatoria nacional y si las asociaciones locales difunden posiciones sobre compra pública. También habrá que observar si el corredor comercial se concreta en flujos de exportación medibles o queda en cooperación declarativa. La incertidumbre arancelaria global seguirá siendo el telón de fondo.
