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Lula proyectado ganador en Brasil reabre pulso con Milei en el MERCOSUR
La proyección de Datafolha para la segunda vuelta del 25 de octubre de 2026 situaría al líder sindical ante un cuarto mandato, en un escenario de tensión ideológica con Argentina.

Datafolha proyecta a Luiz Inácio Lula da Silva como ganador de la segunda vuelta presidencial brasileña del 25 de octubre de 2026 frente a Flávio Bolsonaro, quien había terminado primero en la primera vuelta. El resultado, de confirmarse, daría a Lula un cuarto mandato y reabriría el pulso político con Javier Milei en el MERCOSUR.
La proyección de Datafolha difundida durante el escrutinio sitúa a Luiz Inácio Lula da Silva como ganador de la segunda vuelta presidencial de Brasil del 25 de octubre de 2026, frente al senador Flávio Bolsonaro, que había terminado primero en la primera vuelta. El dato, todavía una proyección y no un resultado oficial, coloca al dirigente sindical ante la posibilidad de un cuarto mandato presidencial y reabre el debate sobre el rumbo político de la mayor economía de América Latina.
La proyección de Datafolha, difundida durante el escrutinio, sitúa a Lula por delante de Flávio Bolsonaro después de que este último hubiera terminado primero en la primera vuelta. Esa inversión entre ambas rondas es el elemento central de la lectura política: el candidato que lideró el primer turno no aparece, según la proyección, con ventaja en el segundo.
De las fábricas al Planalto
La biografía de Lula explica por qué su figura sigue ordenando el tablero brasileño. Nacido el 27 de octubre de 1945 en Garanhuns, Pernambuco, en una familia de recursos limitados, se trasladó de niño con su familia a São Paulo en busca de mejores oportunidades. Se formó como tornero mecánico en el SENAI y se incorporó a la industria metalúrgica en São Bernardo do Campo, en el ABC paulista, uno de los principales centros industriales del país.
Fue en ese entorno donde construyó su identidad política. Se incorporó al Sindicato de los Metalúrgicos de São Bernardo do Campo y Diadema en 1969, fue elegido primer secretario en 1972 y asumió la presidencia sindical en 1975. Las grandes huelgas de 1979 y 1980, en plena dictadura militar, lo convirtieron en figura nacional; la intervención gubernamental en el sindicato y su detención reforzaron su notoriedad pública. En 1980 participó en la fundación del Partido de los Trabajadores y en 1983 en la creación de la Central Única de los Trabajadores.
Su trayectoria electoral conoció derrotas antes del triunfo: candidato al Gobierno de São Paulo en 1982, diputado federal constituyente en 1986, y derrotas presidenciales en 1989, 1994 y 1998. En 2002 ganó con una coalición amplia y gobernó entre 2003 y 2010, con programas de transferencia de ingresos y valorización del salario mínimo, en un contexto favorable de demanda internacional de materias primas. Fue reelegido en 2006.
Después llegó la Lava Jato: condenado en 2017, encarcelado en 2018, recuperó la libertad en 2019 y en 2021 el Supremo Tribunal Federal anuló sus condenas y declaró la parcialidad del juez Sergio Moro en uno de los procesos. En 2022 derrotó a Jair Bolsonaro en una segunda vuelta ajustada, con el 50,90 % de los votos válidos frente al 49,10 %.
La lectura
El resultado abre una nueva etapa para Brasil y para el MERCOSUR, en un momento en que las diferencias ideológicas entre Lula y el presidente argentino Javier Milei han pasado de los discursos políticos a las relaciones diplomáticas y a las discusiones sobre el futuro de la integración regional. La proyección no es un resultado oficial y Datafolha es la fuente responsable de la estimación; cualquier lectura sobre márgenes, composición del Congreso o gobernabilidad queda pendiente de los datos definitivos.
Aun así, el patrón político es claro: un Lula proyectado ganador reordena el eje sudamericano. Brasil y Argentina son los dos socios mayores del bloque y sus gobiernos sostienen visiones divergentes sobre integración, comercio y relaciones externas. La convivencia entre ambos condicionará la agenda del MERCOSUR en los próximos meses.
Para México, el escenario importa por dos vías: la política exterior y la económica. Brasil es el principal socio comercial mexicano en América Latina y un interlocutor clave en foros regionales y multilaterales. Un cuarto mandato de Lula, de confirmarse, daría continuidad a un perfil de inserción internacional activo, con efectos sobre las negociaciones comerciales y sobre la posición latinoamericana frente a Estados Unidos y China.
La incertidumbre principal no está en la proyección sino en su confirmación oficial y en la composición de fuerzas que acompañe al próximo gobierno brasileño. Sin esos datos, cualquier lectura sobre la capacidad de Lula para sostener su agenda regional es preliminar.
Qué sigue
El escrutinio debe concluir y las autoridades electorales brasileñas confirmar los resultados. Después, la atención se trasladará a la relación con Argentina y a la agenda del MERCOSUR, donde las diferencias entre Lula y Milei ya operan como eje de discusión. Para México, la pregunta es si la continuidad brasileña refuerza un bloque latinoamericano con voz propia o profundiza la fragmentación regional.
