Política · Seguridad · Mundo · Tecnología · Ambiente · Economía
← Volver a Internacional

INTERNACIONAL · MEDIUM

Mayoría demócrata en EU no frenaría presión sobre México en seguridad

Especialistas del CISAN y de Integralia advierten que el contrapeso legislativo a Trump podría abrir márgenes en comercio, pero las exigencias antinarcóticos tienen respaldo bipartidista.

EN 30 SEGUNDOS

Una eventual mayoría demócrata en el Congreso de EU tras las elecciones del 3 de noviembre podría limitar algunas decisiones de Trump y abrir espacio en la negociación del T-MEC, pero no reduciría las presiones de Washington sobre México en seguridad y narcotráfico, advierten especialistas del CISAN de la UNAM y de Integralia. México requiere una estrategia de largo plazo con ambos partidos.

Una eventual mayoría demócrata en el Congreso de Estados Unidos tras las elecciones del 3 de noviembre podría modificar los márgenes de negociación de México en comercio, migración y seguridad, pero no reduciría necesariamente las presiones de Washington sobre el país, advirtieron especialistas del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM y de la consultora Integralia.

El planteamiento importa porque los comicios estadounidenses renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado, además de gubernaturas y cargos locales. El resultado definirá los contrapesos con los que el presidente Donald Trump enfrentará los dos últimos años de su mandato y su capacidad para impulsar leyes y presupuestos, un factor que atraviesa directamente la relación bilateral.

Las exigencias estadounidenses contra el narcotráfico y las organizaciones criminales tienen componentes bipartidistas, por lo que un cambio en el control legislativo no implicaría por sí mismo una modificación sustancial de las presiones de Washington. Así lo sostuvo Oliver Santín Peña, investigador del CISAN, para quien ese es uno de los principales riesgos de suponer que la alternancia legislativa traerá mejores condiciones para México.

Silvia Núñez García, también del CISAN, señaló que numerosos asuntos de la relación pasan por el Poder Legislativo estadounidense, de modo que la composición de sus cámaras debe formar parte de los cálculos de la diplomacia mexicana junto con las decisiones de la Casa Blanca. "México necesita construir una estrategia de largo plazo y mantener interlocución con ambos partidos políticos, pues los cambios en el poder estadounidense pueden ocurrir rápidamente y alterar las prioridades de la relación bilateral", afirmó.

La investigadora consideró que las instituciones estadounidenses conservan su fortaleza, aunque advirtió que habrá que observar la magnitud de una eventual pérdida de votos republicanos y la reacción de Trump frente a ese escenario, que calificó como un posible nuevo parteaguas en la democracia estadounidense.

La lectura

Estefanía Cruz Lera explicó que las elecciones intermedias funcionan como una evaluación política de la administración en turno y que su relevancia para México radica en las facultades del Congreso para aprobar leyes, negociar presupuestos y supervisar al Ejecutivo. Una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes podría incrementar los mecanismos de vigilancia sobre las decisiones de Trump y dificultar algunas de sus iniciativas, pero ello no significa que se reviertan automáticamente las políticas migratorias, comerciales o de seguridad.

Entre los asuntos que podrían enfrentar mayores contrapesos identificó la actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), cuyos operativos forman parte de la política migratoria de Trump. Aun así, insistió en que un cambio de mayoría legislativa no debe interpretarse como una reversión automática de esas medidas.

En el terreno comercial, Santín Peña apuntó que las discusiones sobre el T-MEC serán otro factor determinante. Los demócratas han defendido una perspectiva trilateral, frente a la intención del gobierno republicano de modificar las condiciones de la relación con sus dos socios, un enfoque que conviene a México y Canadá. A ese debate se suma la competencia económica con China: Washington mantendrá exigencias para limitar la presencia del país asiático en las cadenas productivas de América del Norte, lo que influirá en sus vínculos con México y Canadá.

El análisis de Integralia coincide en que un eventual cambio en la composición del Congreso estadounidense no reducirá las presiones ni las amenazas arancelarias. Incluso plantea que un Trump más restringido por el Legislativo podría dedicar más atención a la agenda de seguridad y elevar las exigencias a México.

Qué sigue

Los resultados del 3 de noviembre definirán el equilibrio legislativo con el que Trump operará el tramo final de su mandato. Para México, el escenario posterior exigirá una estrategia diplomática que no dependa exclusivamente de quién controle el Congreso estadounidense, según los especialistas consultados. Queda por verse la magnitud de la pérdida de votos republicanos, la reacción del presidente estadounidense y el margen real de contrapeso demócrata en materia migratoria y de seguridad fronteriza, elementos que la evidencia disponible aún no permite anticipar con precisión.