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Midterms en EU se vuelven referéndum contra Trump por inflación y migración
El descontento con el costo de vida y las deportaciones masivas erosiona la mayoría republicana en el Congreso, mientras los demócratas recuperan las banderas que llevaron a Trump a la Casa Blanca.

Las elecciones de medio término de 2026 en Estados Unidos se perfilan como un juicio a la gestión de Donald Trump. La inflación, los aranceles y la guerra con Irán encarecieron el costo de vida, mientras las redadas de ICE generaron rechazo. El Partido Republicano se juega su mayoría en la Cámara y el Senado, y los demócratas capitalizan el descontento.
Las elecciones de medio término en Estados Unidos dejaron de ser una rutina legislativa para convertirse en un referéndum sobre el gobierno de Donald Trump. El descontento ciudadano con la inflación y con los efectos de las políticas migratorias se volvió en contra del Partido Republicano, que se juega su mayoría en el Congreso en unos comicios donde las encuestas anticipan un escenario complicado para la Casa Blanca.
En estos comicios se renovarán las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 gobernaciones. La magnitud del recambio convierte cada distrito en una medición de la temperatura política nacional, y el oficialismo llega con el lastre de haber prometido resultados económicos que la experiencia cotidiana no confirmó.
La distancia entre la promesa y el bolsillo
Trump ganó en 2024 con la promesa de acabar con la inflación y reducir el costo de vida desde el primer día. Dos años después, el 84% de los votantes estadounidenses sitúa a la economía como su principal preocupación de cara a las midterms, según un informe del Pew Research Center. La imposición de nuevos aranceles y la guerra con Irán, lejos de mitigar el alza de precios, contribuyeron a aumentar la inflación y encarecer la cadena de suministros.
El analista internacional Juan Negri, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Pittsburgh, explicó que "Trump llegó al gobierno con expectativas muy altas de producir una mejora económica rápida, y cuando uno genera expectativas tan fuertes, el margen para la frustración es menor". Para Negri, existe "una contradicción entre algunas de sus promesas y sus políticas económicas": los aranceles protegen la industria pero encarecen insumos, y el conflicto con Irán sacudió los mercados energéticos y disparó el precio del crudo a nivel global.
Según reportes de la Asociación Estadounidense del Automóvil, los precios promedio del combustible se ubican en 1,15 dólares por litro para la gasolina regular y en torno a 1,66 dólares para el diésel, tras picos de hasta 1,72 dólares a finales de septiembre. El impacto se traslada a alimentos, transporte y al nivel general de precios.
El costo de vida se convirtió en el eje central de la estrategia electoral demócrata, que encontró en la crítica económica un pegamento para mantener unido a un partido con tensiones internas entre el ala moderada y el progresismo. Negri señaló que, al tratarse de una elección de mitad de mandato, los demócratas "no necesitan necesariamente tener una propuesta económica superadora, sino que básicamente pueden explotar la distancia entre las expectativas que generó Trump y la experiencia cotidiana".
De la frontera a las ciudades
En 2024, las pantallas estadounidenses estaban copadas por imágenes de caos migratorio y caravanas desde Centroamérica. Trump advirtió sobre una "invasión" y prometió deportaciones masivas. Con su vuelta a la Casa Blanca, la agitación en la frontera se disipó, pero el foco del conflicto se trasladó al interior de las ciudades: violentos enfrentamientos, algunos mortales, con agentes enmascarados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas marcaron la campaña de deportaciones y movilizaron a miles en las calles.
Casos de alto impacto, como el de Kilmar Ábrego García, confinado en el CECOT de El Salvador, o las muertes de los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti, alimentaron el rechazo a las operaciones de ICE y dieron a los demócratas un argumento emocional y político difícil de contrarrestar.
La lectura
El patrón político es claro: las dos banderas que devolvieron a Trump a la Casa Blanca —economía y migración— se convirtieron en sus principales pasivos electorales. Trump ya no puede culpar a Joe Biden por la situación actual; ahora quien debe responder por la economía y la migración es él, como advirtió Negri. La elección funciona como un mecanismo de rendición de cuentas sobre la gestión presidencial, y el oficialismo enfrenta el costo de haber priorizado la política exterior y los conflictos culturales mientras la economía interna seguía siendo la preocupación central de buena parte de la sociedad.
Para México, el resultado tiene consecuencias directas. Una mayoría republicana debilitada o perdida en el Congreso condicionaría la agenda migratoria, las deportaciones y la revisión del tratado comercial. La relación bilateral, marcada por la presión arancelaria y las operaciones de ICE, depende en buena medida del equilibrio de fuerzas que salga de estas urnas.
Qué sigue
La campaña entra en su tramo final con la economía como tema dominante y la migración como frente de conflicto interno. Resta saber si el descontento se traduce en una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, en el Senado o en gobernaciones clave, y si el oficialismo logra contener la sangría en los distritos más competitivos. El resultado definirá no solo el margen de maniobra de Trump en su segundo mandato, sino también el tono de la relación con México en materia comercial y migratoria durante los próximos dos años.
