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Paraguay incauta yate y aviones al CEO de Ueno Bank en plena crisis
La Fiscalía confiscó bienes de lujo a Miguel Vázquez mientras el Congreso define el juicio político contra Santiago Peña por la intervención del banco.

La Fiscalía y la Policía de Paraguay incautaron un yate, dos avionetas y nueve vehículos de lujo a Miguel Vázquez, CEO de Grupo Vázquez y dueño de Ueno Bank, intervenido el 3 de noviembre por el Banco Central. Vázquez está imputado por conducta indebida, lesión de confianza y tentativa de estafa. La crisis derivó en protestas, la renuncia no aceptada de Santiago Peña y un juicio político en el Sen
La Fiscalía General y la Policía Nacional de Paraguay incautaron un yate de la fabricante italiana Azimut Yachts, dos avionetas Beechcraft —una King Air 300 y una B55— y nueve vehículos de alta gama a Miguel Fernando Vázquez Villasanti, CEO de Grupo Vázquez y dueño de Ueno Bank. Los allanamientos se realizaron en Asunción y San Juan del Paraná, y los bienes fueron entregados a la Secretaría Nacional de Administración de Bienes Incautados y Comisados (Senabico). El operativo no es un episodio aislado: es la cara visible de una crisis financiera y política que tiene a Paraguay en tensión institucional.
La incautación convierte a Vázquez en el epicentro visible de una investigación que ya alcanzó a la Presidencia de la República. El empresario de 36 años está imputado por presunta conducta indebida en situaciones de crisis, lesión de confianza, tentativa de estafa y violación de la obligación de llevar libros de comercio. La Fiscalía sostiene que dentro y fuera del holding de Ueno Bank se habría gestado un esquema financiero aliado a varias empresas con los mismos directivos, domicilios y operadores, que habría generado un daño patrimonial.
El detonante fue la intervención de Ueno Bank el 3 de noviembre, cuando el Banco Central detectó que su índice de solvencia había caído por debajo del 50% del mínimo requerido. Ueno es el sexto banco más grande de Paraguay por volumen de depósitos. Tras la intervención, la entidad congeló el dinero de los usuarios, lo que desencadenó protestas masivas en Asunción contra el banco y contra el presidente Santiago Peña.
Peña presentó su renuncia el jueves, pero el Congreso no la aceptó por falta de quórum: el oficialista Partido Colorado abandonó la sala cuando los votos por el rechazo parecían imponerse. Si la renuncia hubiera sido aceptada, Peña se habría convertido automáticamente en senador vitalicio y habría obtenido fuero constitucional, lo que dificultaría un proceso penal inmediato en su contra. Quienes cuestionan su gestión sostienen que incurrió en conflictos de intereses al favorecer a Ueno Bank, entidad con la que tuvo vínculos patrimoniales hasta comienzos de 2025.
La estructura accionaria explica la magnitud del caso. Según la composición publicada por Grupo Vázquez en abril de 2026, el empresario posee el 75,94% del capital y concentra el 94,02% de los derechos de voto. El control de Ueno Bank se ejerce mediante U Holdings, constituida en Luxemburgo, y U Paraguay, accionista mayoritario del banco. Un informe de la calificadora FIX del 3 de noviembre indica que Grupo Vázquez posee el 86,7% de U Holdings, mientras U Paraguay concentra el 91,21% del capital de Ueno Bank.
La lectura
El caso combina tres dimensiones que rara vez coinciden con esta velocidad: una quiebra bancaria con depósitos congelados, una investigación penal contra el principal accionista y un juicio político contra el presidente. La incautación de bienes de lujo busca preservar activos ante una eventual condena y, a la vez, envía una señal pública de que la investigación avanza sobre el patrimonio del imputado. Para Paraguay, el riesgo inmediato es de confianza: un sistema bancario pequeño y concentrado, donde la caída del sexto banco por depósitos activa preguntas sobre supervisión, gobierno corporativo y vínculos entre poder económico y político.
Para México y sus lectores, el caso ofrece una referencia directa. La combinación de un banco mediano intervenido, un dueño con estructuras holding en el exterior —Luxemburgo en este caso— y una clase política que resiste el costo de una renuncia sugiere preguntas sobre transparencia accionaria y supervisión bancaria en economías latinoamericanas. No hay evidencia en el expediente de que el caso paraguayo tenga conexión con México; la relevancia es comparativa y de estándares regulatorios.
Qué sigue
El Senado de Paraguay continúa este viernes el juicio político contra Peña, proceso que definirá si lo destituyen. Si es removido, perdería el fuero constitucional y podría ser juzgado como cualquier ciudadano por las acusaciones vinculadas a la intervención de Ueno Bank. En paralelo, la causa contra Vázquez sigue su curso: la Fiscalía solicitó prisión preventiva en su audiencia de imposición de medidas ante el juez Rodrigo Estigarribia. Queda por confirmar si la incautación de bienes se amplía a otras empresas del holding y cómo evoluciona la situación de los depositantes, cuyo dinero permanece congelado. El elemento que falta en la evidencia disponible es el monto total del daño patrimonial y el número de ahorradores afectados.
