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Trump impulsa a Orbán para la ONU con respaldo ruso y chino
La administración estadounidense habría sondeado una candidatura del ex primer ministro húngaro al cargo que dejará António Guterres el 31 de diciembre. Moscú niega que los miembros permanentes vayan a nominarlo.

Washington habría alentado a Viktor Orbán a competir por la secretaría general de la ONU, con presunto respaldo de Rusia y China, según reportes de prensa basados en funcionarios anónimos. Rusia negó que los miembros permanentes nominen candidatos. La elección del sucesor de Guterres está bloqueada y la propuesta genera rechazo en Polonia y Ucrania.
La Administración de Donald Trump estaría explorando una candidatura de Viktor Orbán para secretario general de Naciones Unidas, con un presunto respaldo de Rusia y China, según un reporte periodístico divulgado el 26 de octubre de 2026 que citó a funcionarios anónimos de los tres países. La operación, de confirmarse, tocaría el centro del sistema multilateral en un momento en que la elección del sucesor de António Guterres permanece bloqueada.
El reporte sostiene que Washington alentó al ex primer ministro húngaro a competir por el cargo que quedará vacante el 31 de diciembre. La idea de que Estados Unidos, Rusia y China converjan en un mismo nombre para la ONU es, por sí sola, una señal de cómo se está reordenando la política de bloques en el Consejo de Seguridad. Un funcionario del Departamento de Estado reconoció, según esa versión, que la propuesta puede parecer descabellada a primera vista, pero que las conversaciones previas apuntaban a que Moscú y Pekín también la respaldarían.
El nudo institucional
El obstáculo no es menor. El viceministro de Exteriores ruso, Aleksandr Alimov, negó que Estados Unidos, Rusia o China fueran a nominar directamente a Orbán, porque los miembros permanentes del Consejo de Seguridad no presentan candidatos por sí mismos. "Ni Rusia, ni Estados Unidos, ni China nominarán a Orbán porque somos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y no nominamos a nadie para el cargo de secretario general", declaró a la agencia Interfax. Añadió que, si la información periodística fuera cierta, quienes impulsan la idea tendrían que encontrar un país que formalizara la candidatura, algo que calificó de complejo.
Hasta ahora no existe confirmación oficial de la propuesta ni una decisión definitiva sobre una eventual postulación, de modo que lo que hay es un sondeo reportado, no una candidatura formal. Esa distinción importa: en el proceso de la ONU, el respaldo de las potencias no sustituye la nominación formal por un Estado miembro ni la votación en la Asamblea General.
Orbán llega a esta conversación con un perfil que complica cualquier consenso. Perdió las elecciones parlamentarias de abril frente al partido Tisza, liderado por Péter Magyar, después de 16 años consecutivos en el poder. Durante sus gobiernos impulsó políticas restrictivas frente a la migración, mantuvo una posición euroescéptica y deterioró relaciones con la Unión Europea y la OTAN por el retroceso del Estado de derecho en Hungría. Al mismo tiempo, cultivó vínculos cercanos con Trump, con Vladimir Putin y con Xi Jinping, y su cercanía con Moscú lo llevó a obstaculizar iniciativas europeas de apoyo a Ucrania.
El rechazo europeo ya es explícito: el ministro de Exteriores polaco, Radosław Sikorski, afirmó que no ve a Polonia apoyando la candidatura, y su homólogo ucraniano, Andrí Sibiga, advirtió que Orbán aprovecharía en la ONU las "habilidades de veto y chantaje" que desarrolló en la UE. A ello se suman investigaciones por presunta corrupción en Hungría tras su salida del poder, con dos exministros detenidos en septiembre por sospechas de soborno y uso indebido de fondos públicos, según reportes. Las investigaciones no prueban por sí mismas su responsabilidad personal, pero abren otro frente de controversia.
El episodio se inscribe en una disputa más amplia por el liderazgo de la ONU. En julio se reportó que Washington contemplaba impulsar al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y también ha circulado el nombre del diplomático búlgaro Nickolay Mladenov. La secuencia sugiere que la Casa Blanca está tanteando nombres afines para un organismo que Trump ha cuestionado, más que construyendo una candidatura con respaldo verificable.
La lectura
Para México, el asunto no es ajeno. El país depende de la ONU en materia de derechos humanos, cooperación migratoria, cambio climático y solución pacífica de controversias, y un secretario general con perfil confrontado con la UE y con Ucrania podría alterar equilibrios en foros donde México busca consensos. Si la elección se traba y se resuelve por presión de las potencias, el multilateralismo que México invoca en su política exterior pierde margen de maniobra. La lectura prudente es que se trata de un sondeo reportado con negación rusa de por medio; falta la pieza decisiva: un país dispuesto a nominar formalmente a Orbán.
Qué sigue
La atención estará en si algún Estado miembro presenta la candidatura antes del 31 de diciembre y en cómo se comportan los miembros permanentes en el Consejo de Seguridad. También importa si la administración estadounidense insiste públicamente en el nombre o lo deja caer ante el costo diplomático con Europa. Mientras no haya nominación formal, la disputa seguirá siendo una señal del pulso geopolítico más que un cambio consumado en la ONU.
