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Un argentino preside la SIP y alerta por el deterioro democrático
Carlos Jornet, director periodístico de La Voz del Interior, asume la presidencia de la Sociedad Interamericana de Prensa tras 27 años sin un argentino en el cargo. Su agenda: sostenibilidad, IA y ataques a la prensa.

Carlos Jornet, de 69 años, fue elegido presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el primer argentino en 27 años en ocupar el cargo y el primero de Córdoba. Dirige La Voz del Interior desde 1998 y presidió la comisión de libertad de prensa de la SIP. Advierte que sin apoyo al periodismo habrá un deterioro democrático e institucional acelerado.
Carlos Jornet, director periodístico de La Voz del Interior, fue elegido presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), una de las principales organizaciones del continente dedicadas a la defensa de la libertad de expresión y de prensa. Es la primera vez en 27 años que un argentino ocupa el cargo y la primera que lo hace un periodista cordobés. La designación ocurrió en el marco de la 82° Asamblea General de la organización.
El nombramiento tiene un peso que excede lo protocolar. La SIP reúne a medios y asociaciones de prensa de todo el hemisferio, desde Canadá hasta Tierra del Fuego, y su presidencia marca la agenda continental en materia de libertad de expresión. Que un argentino vuelva a conducir la SIP después de casi tres décadas ocurre en un momento de presión creciente sobre la prensa en varios países de la región.
Jornet, de 69 años, no llega como una figura nueva. Dirige La Voz del Interior desde 1998, presidió la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) entre 2011 y 2014 y durante los últimos cinco años encabezó la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP. Es abogado, licenciado en Ciencias de la Información y magíster en Dirección de Empresas, y recibió el Premio Konex por su trayectoria.
La lectura
En su primera entrevista tras la elección, Jornet trazó un diagnóstico sin matices. “Si no apoyamos al periodismo, la próxima consecuencia será un acelerado deterioro democrático e institucional”, advirtió. Y situó ese riesgo más allá de los gobiernos populistas latinoamericanos: señaló que Estados Unidos, tradicionalmente diferenciado por su respeto a la libertad de prensa, hoy atraviesa un contexto similar al de algunos gobiernos de la región.
El nuevo presidente de la SIP colocó la sostenibilidad económica del periodismo como uno de los ejes centrales de su gestión. El argumento es que la pérdida de ingresos y la reconfiguración de los modelos de negocio todavía no garantizan la viabilidad de los medios, especialmente los pequeños y medianos. En ese marco, apuntó a las plataformas de inteligencia artificial: reconoció que son herramientas útiles para cruzar datos y acceder a información, pero sostuvo que los motores de búsqueda responden sobre la base de información elaborada por periodistas sin compensar ese trabajo mediante acuerdos sostenibles, universales y justos.
Jornet también advirtió sobre la asimetría de poder en la negociación con las grandes tecnológicas. Según describió, las plataformas buscan acuerdos bilaterales con un medio de referencia por idioma, ni siquiera por país, lo que deja a los medios pequeños en una posición de negociación muy desfavorable. De ahí su propuesta de construir alianzas que trasciendan el ámbito periodístico y unir fuerzas entre las asociaciones de medios de la región.
El tercer eje es la capacitación. Jornet planteó que el proceso de cambio tecnológico se aceleró y que la SIP debe ayudar a medios y periodistas a formarse en nuevas tecnologías y en herramientas de verificación de información. A eso sumó la necesidad de “resignificar el valor del periodismo” frente a la cantidad de desinformación que circula, incluida la que, según dijo, propagan los propios gobiernos o gobiernos de un país que buscan influir sobre otros.
Para México, la elección importa por varias razones. El país es uno de los entornos más peligrosos para ejercer el periodismo y la SIP ha documentado de forma sostenida la violencia contra la prensa en la región. La agenda que Jornet pone en el centro —ataques gubernamentales, desinformación, sostenibilidad e inteligencia artificial— toca de lleno las condiciones en las que trabajan los medios mexicanos. Además, la discusión sobre cómo las plataformas compensan el trabajo periodístico es un debate abierto en México y en el resto de América Latina, donde los ingresos publicitarios migraron masivamente hacia las tecnológicas.
Qué sigue
La presidencia de Jornet se medirá por su capacidad de traducir los ejes anunciados en acciones concretas: negociaciones con plataformas, programas de capacitación y alianzas con asociaciones de medios. El propio Jornet anticipó que abordará estos temas desde el primer día de gestión. Queda por verse qué respaldo efectivo logra reunir entre los miembros de la SIP y cómo se traduce esa agenda en países donde la presión sobre la prensa es más severa, como México. La evidencia disponible no permite aún evaluar resultados: solo permite registrar el diagnóstico y las prioridades declaradas por el nuevo presidente.
