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Witkoff lleva a San Petersburgo la propuesta de paz de Zelenski en plena ofensiva de drones

El enviado de la Casa Blanca se reúne en Rusia con una iniciativa ucraniana mientras Moscú reporta el derribo de 373 drones sobre su territorio y Crimea.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre Congreso y proceso legislativo
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Steve Witkoff, enviado de la Casa Blanca para Ucrania, llegó a San Petersburgo con una propuesta de paz planteada por Zelenski, con quien se reunió el martes en Oslo. En paralelo, Rusia informó del derribo de 373 drones ucranianos sobre doce regiones, Crimea y el mar Negro. La diplomacia avanza mientras la guerra continúa a escala masiva.

Steve Witkoff, el enviado de la Casa Blanca para la guerra de Ucrania, llegó este miércoles a San Petersburgo con una propuesta para relanzar los contactos de paz, según confirmó la agenda internacional del día. La iniciativa no nace en Washington: fue planteada por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, con quien Witkoff se reunió el martes en Oslo. El gesto importa porque sitúa a un emisario estadounidense en territorio ruso con un documento que, al menos formalmente, proviene de Kiev.

La coincidencia temporal es difícil de ignorar. El mismo miércoles en que Witkoff aterrizaba en San Petersburgo, el Ministerio de Defensa ruso informó que sus defensas antiaéreas derribaron durante la noche 373 drones ucranianos de largo alcance sobre doce regiones rusas, la anexionada península de Crimea y el mar Negro. No es una cifra menor: habla de una capacidad ucraniana sostenida para golpear lejos del frente y de una Rusia que sigue operando bajo alerta aérea masiva mientras recibe a un enviado de paz.

La lectura

El hecho central es que la diplomacia y la guerra avanzan en el mismo carril, sin que una detenga a la otra. Que la propuesta de paz llegue a San Petersburgo de la mano de un enviado estadounidense, pero con origen ucraniano, sugiere que Washington busca posicionarse como canal de comunicación entre las partes más que como autor de un plan propio. Es una lectura prudente: la evidencia disponible no detalla el contenido de la propuesta ni el nivel de las contrapartes rusas que recibirán a Witkoff.

El segundo elemento es la escala del ataque con drones. El derribo de 373 aparatos en una sola noche confirma que Ucrania mantiene una campaña de presión profunda sobre infraestructura y territorio ruso, incluida Crimea, y que Moscú necesita exhibir capacidad de interceptación. Para el Kremlin, ese dato cumple una doble función: justifica la continuidad de la guerra ante su opinión pública y refuerza su posición negociadora mostrando que no está indefenso.

La elección de San Petersburgo tampoco es neutra en términos simbólicos, aunque la evidencia no permite atribuir una intención concreta. Es la segunda ciudad del país y sede de actores económicos y políticos relevantes, lo que ofrece un marco distinto al de una reunión en Moscú. Lo que falta por confirmar es quién recibe a Witkoff, con qué mandato y si la propuesta ucraniana incluye condiciones previas sobre territorio, seguridad o sanciones.

Para México y sus lectores, el episodio tiene una relevancia indirecta pero real. Cualquier avance o retroceso en la guerra de Ucrania afecta precios de energía, granos y fertilizantes, y por tanto la inflación y la seguridad alimentaria en América Latina. Además, el rol de un enviado presidencial estadounidense como intermediario anticipa cómo Washington podría gestionar otras crisis internacionales, un patrón que interesa a un país con una relación comercial y migratoria intensa con Estados Unidos.

Qué sigue

La pregunta inmediata es si Witkoff logra reuniones de alto nivel en Rusia y si de ellas sale un comunicado conjunto, una hoja de ruta o, por el contrario, un silencio que revele desacuerdo. También habrá que observar si la propuesta ucraniana se mantiene como base de negociación o si Moscú la reformula. Mientras tanto, la guerra no da tregua: la magnitud del ataque con drones anticipa que cualquier proceso de paz se negociará con las armas en operación. Sin detalles sobre el contenido de la propuesta ni sobre la identidad de los interlocutores rusos, la lectura más sólida es que se abre un canal, no que exista un acuerdo.