POLÍTICA · MEDIUM
Bienestar defiende chalecos guinda ante el Senado y esquiva el fondo electoral
Leticia Ramírez Amaya sostuvo que no existe aún resolución del TEPJF sobre los chalecos y que los programas sociales se financian con recaudación fiscal, no con deuda.

La secretaria de Bienestar, Leticia Ramírez Amaya, compareció ante el Senado por el Segundo Informe de Gobierno. Defendió el financiamiento de los programas sociales con recaudación fiscal y respondió al priista Ángel García Yáñez sobre los chalecos guinda: dijo que el TEPJF aún analiza el caso y que los servidores de la nación se identifican por el trato. El tribunal ordenó al INE revisar la denu
La secretaria de Bienestar, Leticia Ramírez Amaya, compareció ante el Senado para presentar el Segundo Informe de Gobierno y convirtió su intervención en un ejercicio de defensa de dos frentes: el financiamiento de los programas sociales y el uso de los chalecos guinda que portan los servidores de la nación. La funcionaria sostuvo que "la política de bienestar se financia mediante la recaudación fiscal, sin recurrir a deuda pública", y reportó 42.8 millones de beneficiarios con una inversión anual superior al billón de pesos.
El momento de mayor tensión llegó cuando el priista Ángel García Yáñez le preguntó si acatará la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que determinó que el uso de chalecos guinda constituye una ventaja electoral para Morena. Ramírez Amaya respondió con una corrección de protocolo —confundió "diputado" con "senador" y fue corregida entre risas por Manuel Huerta, presidente de la Comisión de Bienestar— y luego precisó: "no hay una resolución del Tribunal Electoral, sólo lo están analizando". Añadió que los servidores de la nación se identifican por el trato y la información que llevan, y que el chaleco beige forma parte de la identidad gráfica del gobierno desde 2018, con modificaciones en 2024.
La precisión no es menor. El TEPJF ordenó al Instituto Nacional de Electores analizar nuevamente la denuncia del partido Somos, que había sido desechada, sobre si el color guinda de los chalecos beneficia a Morena. Es decir, existe una instrucción judicial para revisar el caso, aunque no una resolución de fondo sobre la conducta. La secretaria cerró con una fórmula condicional: "cuando haya resoluciones, como lo hacemos siempre, se cumplen".
La lectura política
El episodio deja ver un gobierno que defiende su programa social como activo político y, al mismo tiempo, intenta desactivar el conflicto electoral que ese activo genera. La secretaria ganó margen al separar el financiamiento —un dato verificable y políticamente rentable— del debate sobre los chalecos, que trasladó al terreno técnico del tribunal. Pero ese margen es acotado: la orden del TEPJF al INE mantiene abierto el expediente y cualquier resolución futura podría incomodar a la coalición gobernante en un año sin elecciones federales pero con disputas locales.
El PRI, por conducto de García Yáñez, colocó el tema en la arena legislativa y obligó a la funcionaria a responder en sede parlamentaria. El costo para el gobierno no está en la respuesta, sino en la repetición del tema: cada comparecencia que incluya preguntas sobre chalecos recuerda que el tribunal electoral revisa la frontera entre programa social y propaganda. La oposición gana visibilidad con bajo costo; el gobierno pierde control del encuadre cuando el debate se desplaza de los beneficiarios a la simbología.
Institucionalmente, lo que cambia es la presión sobre el INE: deberá resolver si el color guinda de los chalecos configura una ventaja indebida. Esa decisión, más que la comparecencia, definirá el marco de operación de los servidores de la nación en el futuro inmediato. La identidad gráfica invocada por la secretaria —vigente desde 2018 y modificada en 2024— será el punto de referencia para determinar si hay o no un uso partidista del color.
Qué sigue
El INE debe revisar la denuncia del partido Somos conforme a la orden del TEPJF. De esa revisión puede derivar una resolución que confirme, modere o deseche la queja. El gobierno, por ahora, mantiene su posición: no hay resolución y, cuando la haya, se acatará. La pregunta abierta es si el INE resolverá antes de que el calendario electoral vuelva a tensar el uso de los programas sociales como escaparate. La evidencia disponible no permite anticipar el sentido de esa resolución; falta conocer el expediente y los criterios que el tribunal ordenó aplicar.
