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Comisión de Presupuesto recorta otros mil millones al INE para 2027

El ajuste adicional deja al órgano electoral con 36 mil 274 millones de pesos y redirige parte de los fondos a programas sociales. La votación anticipa la correlación de fuerzas que se repetirá en el pleno.

EN 30 SEGUNDOS

La Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados aprobó un recorte adicional de mil millones de pesos al INE, que acumula un ajuste de 6 mil millones para 2027 y queda en 36 mil 274 millones. La mayoría de Morena, PVEM y PT avaló la medida y redistribuyó parte de los recursos a programas sociales. El dictamen pasa al pleno, donde se definirá el alcance final del recorte.

La Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados aprobó un recorte adicional de mil millones de pesos al Instituto Nacional Electoral, con lo que el organismo acumula un ajuste de 6 mil millones para 2027 y su presupuesto queda en 36 mil 274 millones de pesos, frente a los 42 mil 274 millones previstos originalmente. La decisión no es un ajuste técnico menor: define cuánto margen tendrá la autoridad electoral para organizar los comicios del próximo año y confirma que la mayoría parlamentaria está dispuesta a usar el presupuesto como herramienta de control político.

La votación en la comisión registró 30 sufragios a favor de Morena, PVEM y PT, y trece en contra de PRI, PAN y MC, una correlación que anticipa lo que probablemente ocurra en el pleno. El dictamen fue turnado a la Mesa Directiva de San Lázaro y se prevé que se discuta a partir del próximo lunes. La aprobación en comisión es un paso previo, no el resultado final, pero el peso de la mayoría oficialista hace previsible que el recorte se mantenga salvo que aparezca una negociación de último momento.

El destino de los recursos también es político. Del nuevo recorte, 618 millones de pesos se canalizarán al Programa de Expansión de la Educación Inicial, conocido como Cendis o estancias infantiles del PT; 361.9 millones al Programa de Atención Integral para el Bienestar de las Mujeres, y 20 millones a Fomento y Promoción de Destinos Turísticos. Estas reasignaciones reflejan las prioridades de gasto del bloque oficialista y muestran que el recorte no responde a una reducción general del gasto, sino a una redistribución selectiva hacia programas con rédito político y territorial.

Durante la discusión en lo particular, el bloque oficialista aceptó cuatro reservas presentadas por legisladores de Morena y del PT. Fueron incorporadas al dictamen final, pero no alteraron el monto global del recorte al INE. Ese detalle importa: la mayoría puede mostrar flexibilidad en el diseño mientras mantiene intacta la decisión de fondo.

La lectura política

El INE pierde margen de maniobra presupuestal en un año electoral y queda expuesto a una discusión pública sobre su capacidad operativa. El recorte acumulado de 6 mil millones obliga al organismo a ajustar gasto en un contexto en el que la organización de comicios exige certeza financiera. No hay en la evidencia una evaluación del impacto técnico del ajuste, y ese es precisamente el elemento que falta para sostener con rigor si el recorte compromete funciones sustantivas o solo áreas administrativas.

La mayoría oficialista gana margen para orientar el gasto hacia programas sociales con identificación política, mientras la oposición queda en minoría sin capacidad de revertir el dictamen en comisión. PRI, PAN y MC votaron en contra, pero su peso numérico no alcanza para modificar el resultado. La disputa se traslada al pleno y, si se confirma, al Senado.

El cambio institucional es que el presupuesto del árbitro electoral vuelve a ser objeto de negociación política explícita. La redistribución de fondos hacia programas sociales no es un dato accesorio: establece una jerarquía de prioridades en la que el gasto electoral compite directamente con el gasto social del bloque gobernante. Esa jerarquía tendrá consecuencias en la percepción de autonomía del INE, aunque la evidencia disponible no permite afirmar que el recorte tenga por objeto limitar su funcionamiento.

Qué sigue

El dictamen debe ser discutido y votado en el pleno de la Cámara de Diputados a partir del próximo lunes. Si se aprueba, será enviado al Senado para su eventual ratificación. En ese trayecto pueden aparecer ajustes, pero el antecedente de la comisión indica que la mayoría tiene los votos para sostener el recorte. Lo que debe observarse es si el INE presenta una estimación del impacto operativo y si el Senado abre un espacio de revisión o ratifica sin cambios. Sin esos elementos, la discusión pública quedará limitada a la disputa política y no a las consecuencias técnicas del ajuste.