POLÍTICA · MEDIUM
Jasmine Bugarín abandona al PVEM y se integra a Morena en Nayarit
La exsenadora, tras 15 años en el Partido Verde, salta a Morena junto a Ariadna Montiel, consolidando la alianza para la gubernatura de 2027.
Jasmine Bugarín, exsenadora y figura clave del Partido Verde en Nayarit, anunció su renuncia definitiva para integrarse a Morena. Este movimiento, realizado junto a Ariadna Montiel, marca un giro estratégico en la coalición estatal. La decisión posiciona a Bugarín en el centro de las definiciones para la gubernatura de 2027, fortaleciendo la alianza entre el partido de la transformación y el ecologista tras años de tensiones internas y disputas de poder.
El panorama político de Nayarit experimenta un cambio de relieve con la salida de Jasmine Bugarín del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Tras 15 años de militancia y una trayectoria que la consolidó como una de las figuras más influyentes del partido en la entidad, la exsenadora anunció su renuncia definitiva para integrarse a Morena. Este movimiento no es un acto aislado, sino parte de una reconfiguración estratégica que busca blindar la alianza gubernamental de cara a las elecciones de 2027.
La decisión de Bugarín se produce en un contexto de consolidación del poder de Morena en la entidad. Junto a ella, Ariadna Montiel fue nombrada coordinadora de la Defensa de la Transformación en Nayarit, una figura clave que le otorga un rol protagónico en la estructura del partido. Esta dupla representa la fusión de dos fuerzas que, aunque históricamente han tenido fricciones, ahora buscan sinergia para mantener el control del ejecutivo estatal.
Para entender la magnitud de este salto, es necesario revisar el pasado reciente de Bugarín. Su permanencia en el PVEM estuvo marcada por una constante tensión con la dirigencia nacional del partido, especialmente con el expresidente del PVEM, Javier Corral Jurado, quien también es gobernador de Coahuila y figura central en la política nacional. La relación entre Bugarín y la dirigencia verde se había deteriorado significativamente, lo que generó especulaciones sobre su futuro político. Sin embargo, su integración a Morena sugiere que el acuerdo de gobernabilidad en Nayarit prevalece sobre las lealtades partidistas tradicionales.
Este movimiento tiene implicaciones directas para la gubernatura de 2027. Morena, bajo el liderazgo de Alejandro Villanueva, ha buscado estabilizar su coalición con el PVEM, pero las tensiones internas han sido evidentes. La llegada de Bugarín, con su base de apoyo y su experiencia legislativa, fortalece la posición de Morena para negociar los términos de la candidatura única que representará a la coalición. No se descarta que Bugarín sea una pieza clave en la definición del candidato, ya sea como candidata o como un actor decisivo que respalde a otro perfil.
Además, la integración de Bugarín a Morena no es solo un acto simbólico. Representa la transferencia de recursos políticos, redes de contacto y capacidad de movilización. El PVEM pierde a una de sus figuras más visibles en Nayarit, lo que debilita su presencia en el estado y refuerza la hegemonía morenista. Para el PVEM, esta salida es un golpe que podría acelerar su declive en la entidad, especialmente si otros miembros siguen el ejemplo de Bugarín.
Por otro lado, para Morena, esta incorporación es una oportunidad para consolidar su dominio en Nayarit. La entidad ha sido un bastión del PRI durante décadas, y la alianza con el PVEM ha sido fundamental para mantener el poder. Sin embargo, la dependencia del PVEM ha generado fricciones. La integración de Bugarín permite a Morena reducir su dependencia del partido verde, al menos en el corto plazo, al contar con una figura de peso que puede actuar como puente entre ambas fuerzas.
El nombramiento de Ariadna Montiel como coordinadora de la Defensa de la Transformación también es significativo. Esta figura, que suele tener un rol de enlace y defensa de los intereses del partido, coloca a Montiel en una posición de poder que le permite influir en las decisiones estratégicas de Morena en Nayarit. Su alianza con Bugaría sugiere que hay un plan coordinado para manejar la transición y asegurar la continuidad del proyecto gubernamental.
Lo que sigue es observar cómo se desarrolla esta nueva dinámica. La integración de Bugarín a Morena no resuelve todas las tensiones, pero sí cambia el tablero. La clave estará en cómo se manejan las negociaciones para la candidatura de 2027 y si el PVEM logra mantener su influencia en el estado o si se convierte en un socio menor. Además, habrá que ver si otros miembros del PVEM en Nayarit siguen el ejemplo de Bugaría, lo que podría acelerar la transición del poder verde al morenista.
En definitiva, el salto de Jasmine Bugarín a Morena es un síntoma de la evolución del poder político en Nayarit. Ya no se trata solo de alianzas electorales, sino de una reconfiguración estructural donde Morena busca consolidar su hegemonía y el PVEM intenta sobrevivir como actor relevante. El futuro de la gubernatura de 2027 se está escribiendo ahora, y Bugaría es una de las protagonistas principales de este nuevo capítulo.