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POLÍTICA · MEDIUM

Monreal busca cerrar el outsourcing simulado con reforma laboral

El coordinador de Morena en Diputados anuncia cambios a la Ley Federal del Trabajo y a la Ley del Seguro Social para impedir que la subcontratación especializada evada la prohibición vigente.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre Congreso y proceso legislativo
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, anunció una iniciativa para impedir que la subcontratación de servicios especializados se use para eludir la prohibición del outsourcing. La propuesta, que presentará en el actual periodo ordinario, modifica la Ley Federal del Trabajo y la Ley del Seguro Social. El anuncio llega sin texto publicado, por lo que aún no se conoce el al

El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, anunció que presentará una iniciativa para impedir que la subcontratación de servicios especializados o de ejecución de obras especializadas se utilice como mecanismo para eludir la prohibición del outsourcing. La propuesta, que según dijo está terminando y llevará al pleno en el actual periodo ordinario de sesiones, plantea cambios a diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo y de la Ley del Seguro Social.

El anuncio tiene peso porque toca una de las reformas laborales más sensibles de la legislatura: la que en 2021 cerró la puerta al outsourcing de personal, pero dejó abierta la figura de los servicios especializados. Monreal apunta justamente a ese hueco: la subcontratación que se presenta como especializada para no ser outsourcing, pero que en la práctica opera como sustitución de personal.

El candado que falta

La reforma de 2021 prohibió la subcontratación de personal y permitió solo la de servicios especializados o de obras especializadas, con requisitos de registro ante la Secretaría del Trabajo y de no aportar más del 50 por ciento de las actividades del contratante. La crítica recurrente de especialistas y sindicatos es que esa excepción se convirtió en la puerta de entrada para simular relaciones laborales.

El anuncio de Monreal no publica todavía el texto, por lo que no es posible verificar qué mecanismos concretos propone ni cuánto endurece los requisitos de registro, de responsabilidad solidaria o de fiscalización del IMSS. Esa ausencia es el dato central para medir la iniciativa: sin articulado, el anuncio es una señal política, no una reforma evaluable.

El hecho de que el coordinador de la bancada mayoritaria en San Lázaro sea quien la presente importa. Monreal controla la agenda de la Junta de Coordinación Política y puede decidir cuándo y con qué prioridad sube al pleno. Que la anuncie como iniciativa propia, y no como proyecto del Ejecutivo, sugiere una ruta legislativa desde la Cámara, con margen para negociar con la oposición y con los sectores empresariales que resisten cualquier endurecimiento.

La lectura política

El anuncio llega en un momento en que Morena necesita mostrar iniciativa legislativa propia en materia laboral, un terreno donde el oficialismo ha reclamado bandera histórica. También llega cuando la relación con el sector empresarial está tensa por otras reformas y cuando el Congreso discute temas de alto costo político, como la crisis del INE.

Gana margen Monreal: se posiciona como legislador que no solo administra la bancada, sino que produce agenda en un tema con alta visibilidad pública y sindical. Gana también el ala laboral del oficialismo, que puede presentar la iniciativa como continuidad de la reforma de 2021. Pierde margen, en cambio, el empresariado que usa la figura de servicios especializados como esquema de flexibilidad: si la iniciativa avanza con candados duros, tendrá que ajustar contratos y registros.

El riesgo político para Morena es doble. Si la iniciativa se queda en anuncio y no se dictamina, el costo es de credibilidad. Si avanza con reglas estrictas, el gobierno federal deberá sostener la fiscalización del IMSS y de la Secretaría del Trabajo, algo que ya se ha señalado como débil. La iniciativa también puede convertirse en moneda de cambio en la negociación presupuestal y en la relación con los sindicatos, que han presionado por cerrar la simulación.

Qué sigue

El primer paso es la presentación formal del texto en el periodo ordinario. Sin articulado no se puede saber si la iniciativa crea nuevos supuestos de nulidad, endurece el registro de servicios especializados, amplía la responsabilidad solidaria o aumenta las sanciones. Después vendrá el dictamen en comisión, donde se medirá la correlación de fuerzas y la presión empresarial.

El elemento que falta para una lectura completa es el contenido de la iniciativa y su eventual dictamen. Con esa evidencia se podrá evaluar si el candado es real o si se trata de un anuncio con efecto principalmente político.