POLÍTICA · MEDIUM
Trabajadores del IMSS protestan en CDMX por salarios y plantillas
Guarderías, enfermería y colectivas convergen este 27 de octubre en Reforma y Tlalpan. La asamblea busca un plan de acción rumbo al Consejo Nacional de Representantes del Sector Salud.

Trabajadoras de guarderías del IMSS mantienen un plantón en Reforma 476 y este 27 de octubre realizan una asamblea para definir próximas actividades en demanda de salario digno, prestaciones justas y plantillas suficientes. Por la tarde, la Asamblea Nacional de Trabajadores del Seguro Social celebra su primer encuentro rumbo al Consejo Nacional de Representantes del Sector Salud. Colectivas como M
Este 27 de octubre, la Ciudad de México concentra al menos 30 protestas y actividades, según la agenda de movilizaciones de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Entre ellas destacan dos convocatorias de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que, por su ubicación y horario, podrían afectar Paseo de la Reforma y Calzada de Tlalpan. El plantón de trabajadoras de guarderías del IMSS en las oficinas centrales de Reforma 476 y la asamblea de la Asamblea Nacional de Trabajadores del Seguro Social convierten una demanda laboral dispersa en una agenda común del sector salud.
La primera cita es a las 13:00 horas en la colonia Juárez, donde las trabajadoras de guarderías mantienen un plantón. Su demanda, según la convocatoria, es realizar una asamblea para acordar las próximas actividades en demanda de un salario digno, prestaciones justas para todas las categorías, plantillas suficientes, mejores condiciones laborales y reconocimiento profesional. A las 15:30 horas tienen prevista una plática sobre el salario con especialistas del Centro Multidisciplinario de Economía. El aforo estimado es de 50 personas y no se descarta afectación vial.
Por la tarde, a las 16:00 horas, la Asamblea Nacional de Trabajadores del Seguro Social celebrará su primer encuentro de trabajadores rumbo al Consejo Nacional de Representantes del Sector Salud en la sede del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana, en Calzada de Tlalpan 1036, colonia Nativitas, alcaldía Benito Juárez. La reunión busca discutir un plan de acción para exigir mejores condiciones laborales, aumento salarial, basificación del personal, presupuesto y abasto de insumos. El aforo estimado es de 120 personas y no se descarta la asistencia de otras organizaciones del sector salud ni expresiones públicas al inicio y al término del encuentro.
La convocatoria suma apoyos de la Asamblea Nacional de Enfermeras y Enfermeros de México, el Grupo de Investigación sobre Precariedad Laboral del Sector Salud y la Unión Nacional de Enfermería Mexicana. Esa suma es relevante porque el malestar de guarderías, enfermería y personal administrativo tiende a converger en una plataforma que reclama presupuesto, plantillas y basificación, no sólo mejoras salariales aisladas.
El mismo día, la Colectiva Micelias se concentrará a las 12:00 horas en la estación Constitución de 1917 de la Línea 8 del Metro, en Iztapalapa, para recaudar víveres destinados a las mujeres mazatecas que mantienen un plantón frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Exigen la cancelación de órdenes de aprehensión contra compañeros mazatecos exiliados por defender el río Xangá Ndá Ge. Por la tarde, a las 16:00 horas, Tejido Antifascista realizará una acción colectiva en el Ángel de la Independencia contra la brutalidad policial, en rechazo al uso excesivo de la fuerza pública y las detenciones masivas, y para exigir la disolución del cuerpo antimotines.
La lectura política
El calendario del 27 de octubre muestra una coincidencia que no es casual: demandas laborales del sector salud, causas ambientales y derechos humanos comparten espacio público en la capital. Para el IMSS, la presión no proviene de un solo gremio ni de una sola jerarquía sindical, sino de colectivos que se organizan por categoría y por centro de trabajo. Eso complica la interlocución institucional, porque obliga a responder a demandas diferenciadas —guarderías, enfermería, basificación— sin un interlocutor único claramente reconocido.
Quien gana margen de maniobra son las organizaciones que logren convertir el encuentro del 27 de octubre en una representación estable rumbo al Consejo Nacional de Representantes del Sector Salud. Quien lo pierde, en cambio, es cualquier intermediación que pretenda reducir el conflicto a un ajuste salarial sin tocar plantillas, presupuesto y abasto de insumos. La exigencia de basificación y de plantillas suficientes apunta a decisiones administrativas y presupuestales que no se resuelven en una asamblea, sino en la negociación con la dirección del IMSS y en el marco del gasto público.
El hecho de que las convocatorias incluyan a colectivas feministas, ambientales y antifascistas sugiere que la protesta capitalina funciona como espacio de convergencia, no como suma de eventos aislados. Esa convergencia puede amplificar la visibilidad de cada demanda, pero también diluir la especificidad de cada negociación. La evidencia disponible no permite afirmar que exista una coordinación formal entre todos los actores; sólo constata coincidencia de fecha y territorio.
Qué sigue
La asamblea de las trabajadoras de guarderías y el encuentro de la Asamblea Nacional de Trabajadores del Seguro Social deberán traducirse en un plan de acción concreto. El punto a observar es si el 27 de octubre produce un calendario de movilizaciones, una mesa de negociación con el IMSS o ambas cosas. También queda por ver si las organizaciones de enfermería y los grupos de investigación sobre precariedad laboral logran integrarse al Consejo Nacional de Representantes del Sector Salud con voz y voto, o si permanecen como respaldos externos.
Para la autoridad capitalina, el reto inmediato es gestionar la vialidad en Reforma y Tlalpan sin escalar el conflicto. Para el IMSS, la prueba será si responde con información sobre plantillas, basificación y presupuesto, o si deja que la demanda se acumule hasta la siguiente asamblea. Sin datos públicos sobre el número de plazas, el déficit de personal y el estado del abasto, la discusión corre el riesgo de quedarse en el terreno de las consignas. Ese es, por ahora, el elemento que falta para medir la magnitud real del conflicto.
