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Abogado de Jáuregui liga su detención con la sucesión del PAN en Chihuahua

Héctor Villasana sostuvo que Maru Campos no quería a su cliente como candidato y que la apuesta es Santiago de la Peña Grajeda. Es una acusación de la defensa, no una resolución judicial.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre justicia y controversias electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El abogado de César Jáuregui afirmó que la detención del exfiscal por traición a la patria se cruza con la disputa interna del PAN de Chihuahua: dijo que Maru Campos no lo quería como candidato y que su apuesta es Santiago de la Peña Grajeda. La defensa busca desactivar el expediente; el costo es que la sucesión de 2027 queda bajo sospecha de uso político de la justicia.

El abogado Héctor Villasana afirmó en entrevista con Carlos Loret de Mola, difundida el 20 de octubre de 2026, que la detención del exfiscal César Jáuregui no se explica sólo por el expediente penal: se cruza con la disputa interna del PAN en Chihuahua. "Para nadie es sorpresa que no es el candidato que la gobernadora quería", dijo, y ubicó la apuesta de Maru Campos en el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda. La frase traslada una causa por traición a la patria al terreno de la sucesión de 2027 y convierte al principal señalado en vocero de una sospecha que el gobierno estatal no ha desmentido en los hechos.

Conviene fijar el estatus de la afirmación: es una acusación de parte, no una resolución judicial ni una confesión de la gobernadora. Villasana defiende a su cliente; su interés es desacreditar el expediente. Aun así, el señalamiento tiene un anclaje verificable: el paso de testigo a imputado, el calendario y el hecho de que el propio exfiscal haya difundido un video en el que advierte que no lo van a doblegar, seguido de la acción del gobierno estatal.

Una orden en un día y una audiencia partida

Según el defensor, Jáuregui compareció voluntariamente en más de una ocasión y tenía carácter de testigo en las carpetas de investigación; habría pasado a imputado después de que la gobernadora declarara en medios nacionales que no le informaron lo sucedido. La orden de aprehensión por traición a la patria, añadió, "se gestó en un día". El delito es federal, vía Fiscalía General de la República (FGR), lo que deja al gobierno estatal sin control formal del expediente, aunque con interés evidente en su desenlace. El caso se vincula al desmantelamiento de un narcolaboratorio en el que estuvieron presentes agentes de la CIA.

La audiencia inició a las nueve de la mañana del 20 de octubre y se recesó para entregar constancias; se reanudaría a las 21:00 con la exposición de datos de prueba del Ministerio Público. Villasana también cuestionó la versión estatal sobre la CIA —"primero dijo que sí colaboraban, y luego que no, y luego que sí"— y sostuvo que, si se afirma que el fiscal general sabía, la gobernadora también tenía que saber. Sobre las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, que aludió a otras causas contra el exfiscal, dijo que es delicado que la Presidenta tenga conocimiento de ellas.

La lectura política

En la práctica, el expediente funciona como un filtro de candidaturas dentro del panismo chihuahuense. La defensa no pide absolución: pide que la detención se lea como jugada sucesoria, y con ello traslada el costo político del caso al proyecto que encabeza Maru Campos. El secretario general de Gobierno opera hoy como precandidatura de facto: su cargo le da plataforma, despliegue territorial y visibilidad, sin que exista candidatura registrada ni proceso interno resuelto que la evidencia permita constatar. Esa distancia entre función formal y función política es justamente lo que la acusación explota.

Los incentivos son asimétricos. La gobernadora necesita un heredero que preserve el control del aparato estatal; un aspirante con base propia y visibilidad nacional, como el exfiscal, complica esa ecuación y obliga a dirimirla antes de tiempo. Jáuregui, en cambio, gana centralidad mientras litiga: cada audiencia es tribuna. Y el PAN estatal pierde margen: Villasana habló de una "implosión" interna que podría debilitar la candidatura panista al gobierno del estado, señal que llega igual a aliados y a adversarios. Otro abogado, Luis Villegas, calificó en otra entrevista la detención como una "cortesía" del gobierno federal hacia Campos; es una acusación sin acreditación, pero ilustra cómo la defensa empuja la lectura de coordinación entre fiscales.

Lo que la evidencia no permite sostener es la motivación política como hecho probado. Falta la resolución judicial, falta la respuesta del gobierno estatal y falta conocer el proceso interno del PAN. El patrón —una aspiración incómoda, una acusación de peso y un calendario electoral encima— se parece al repertorio clásico de imposición de candidatos, con un añadido que lo hace más costoso: aquí el árbitro formal es federal.

Qué sigue

La continuación de la audiencia, con los datos de prueba del Ministerio Público, definirá si hay vinculación a proceso; de esa decisión depende la velocidad con que el caso se judicialice o se negocie. En paralelo, el PAN de Chihuahua no ha resuelto públicamente su método ni sus tiempos de selección para 2027, y la acusación presiona para que lo haga antes de que el expediente marque la conversación. Falta también la reacción formal de la gobernadora y del gobierno estatal ante el señalamiento directo, y precisiones sobre las otras causas que la Presidenta mencionó. Cada uno de esos pasos medirá si la sospecha se queda en declaración de abogado o se convierte en lastre de campaña.