RUTA 27 · MEDIUM
Alcaldesa de Guasave pone la renuncia como filtro rumbo a 2027
Cecilia Ramírez Montoya anticipa que la convocatoria de Morena para coordinaciones municipales podría salir esta semana y exige dejar el cargo a los funcionarios de primer nivel que quieran competir. La regla no toca a regidores, alcaldes ni diputados.

La alcaldesa de Guasave, Cecilia Ramírez Montoya, advirtió que los funcionarios municipales con aspiraciones para 2027 deberán renunciar a su cargo, y anticipó que la convocatoria de Morena para coordinaciones municipales y locales podría abrirse esta semana. La regla no aplica a regidores, alcaldes ni diputados. Con gubernatura, Congreso y ayuntamientos en juego en Sinaloa, el ordenamiento intern
La alcaldesa de Guasave, Cecilia Ramírez Montoya, puso una regla a su propio gabinete: los funcionarios municipales con aspiraciones políticas rumbo al proceso electoral de 2027 deberán renunciar a su cargo. Lo dijo el lunes 5 de octubre de 2026, en entrevista, y lo presentó como consecuencia práctica de algo que puede ocurrir en cualquier momento: la convocatoria de Morena para coordinaciones municipales y locales en Sinaloa, que según la propia edil podría publicarse esa misma semana.
El dato no es un trámite. En Morena, “coordinación” municipal o local es el nombre formal de una responsabilidad organizativa; en la práctica funciona como el paso con el que el partido ordena perfiles para alcaldías y diputaciones distritales en el estado. Registrarse a esa convocatoria no equivale a una candidatura —no hay registro ante autoridad electoral alguna—, pero coloca a quien lo hace en posición de disputar una. De ahí la prevención municipal: si un funcionario de primer nivel entra a ese proceso desde su escritorio, el costo político lo absorbe el Ayuntamiento.
Ramírez Montoya dijo que posiblemente convocará a una reunión de gabinete para detectar quién tiene interés. “Yo voy a estar preguntando, posiblemente haya gente interesada”, explicó, y dejó la decisión en manos de cada quien: “Si hay interés pues que vayan pensando en renunciar, pues ahí ya ellos decidirán”.
Quién queda dentro y quién queda fuera
Ahí está el matiz que conviene subrayar. La propia alcaldesa aclaró que el requisito no aplica a regidores, alcaldes ni diputados locales: solo a funcionarios de primer nivel, es decir, a quienes ella designa y puede remover sin pasar por el cabildo ni por el voto ciudadano. La asimetría importa. Quienes ya ganaron una elección conservan su plataforma mientras construyen; quienes llegaron por designación tendrían que soltar la suya antes de intentarlo. Y hay un límite que conviene precisar: no existe una obligación legal general de renunciar para participar en una convocatoria partidista. Lo que Ramírez Montoya anuncia opera como criterio administrativo y político del Ayuntamiento, no como mandato de la ley electoral. Lo que sí está acotado es el uso de recursos públicos y de la investidura con fines proselitistas, terreno donde toda anticipación se vuelve riesgo.
La lectura política
El movimiento cumple al menos tres funciones. Primero, blinda al Ayuntamiento: si los aspirantes de primer nivel salen antes de competir, la alcaldesa evita que su gobierno quede retratado como plataforma de un grupo interno y reduce la exposición a señalamientos por uso de recursos. Segundo, ordena lealtades: una reunión de gabinete convierte una decisión individual en una conversación donde cada subordinado debe decir en voz alta qué quiere, y eso da a la presidenta municipal información y margen para decidir a quién le conviene tener cerca. Tercero, envía una señal al partido: en un estado donde en 2027 se renuevan gubernatura, Congreso local y ayuntamientos, el anuncio avisa que la conversación interna ya bajó al terreno municipal, aunque la dirigencia no haya publicado reglas.
También hay un contraste que vale registrar. Otra nota del mismo reporte local consigna que la gobernadora de Sinaloa sostuvo que ningún funcionario ha mostrado intención de buscar una coordinación de Morena. Lo de Guasave, cuando menos en el discurso de una alcaldesa de ese partido, sugiere que la discusión ya está sobre la mesa en los municipios.
Y hay que decir qué falta para sostener conclusiones más fuertes: no se conoce el texto de la convocatoria, ni si incluirá requisitos de licencia o renuncia, ni cuántos funcionarios de Guasave están interesados, ni nombres. Sin eso, hablar de precandidaturas de facto en el municipio sería adelantarse. Lo verificable es la secuencia: una presidenta municipal pone fecha a las decisiones de su equipo antes de que el partido fije las reglas, y lo dice en público.
Qué sigue
Tres verificables. Uno: la publicación de la convocatoria de Morena para coordinaciones municipales y locales, que la alcaldesa ubicó posiblemente esta misma semana; habrá que ver si llega con exigencias de renuncia o licencia y con qué reglas para quienes ya tienen cargo de elección. Dos: la reunión de gabinete en Guasave, planteada apenas como posibilidad, donde se sabrá si hay renuncias, cuántas y de qué nivel. Tres: si el Ayuntamiento formaliza el criterio por escrito o lo deja como advertencia verbal, con la discrecionalidad que eso implica de cara a los plazos del proceso local de 2027.