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Alito exige investigar a Taddei y advierte riesgo para 2027
El dirigente del PRI pide que la renuncia de la presidenta del INE no cierre las pesquisas por corrupción y advierte que imponer un perfil subordinado al Ejecutivo pondría en duda la legalidad de los comicios.

Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, exigió investigar "hasta las últimas consecuencias" los señalamientos de corrupción contra Guadalupe Taddei, quien renunció a la presidencia del INE. Advirtió que imponer a alguien subordinado al poder profundizaría el descrédito del árbitro electoral y abriría cuestionamientos sobre la legalidad de las elecciones de 2027. El PRI anunció que v
El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, exigió investigar "hasta las últimas consecuencias" los señalamientos de corrupción que llevaron a Guadalupe Taddei a renunciar a la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE), y advirtió que la forma en que se designe a su relevo condicionará la legalidad de las elecciones de 2027. En un mensaje publicado en X, el también diputado federal sostuvo que la salida de Taddei no la exime de rendir cuentas y que los contratos cuestionados y los posibles conflictos de interés deben esclarecerse.
Moreno planteó que la renuncia "no borra las responsabilidades ni puede utilizarse para garantizar impunidad", y exigió que la presidencia del INE recaiga en una persona "libre de filias y fobias políticas, sin compromisos partidistas". Su intervención ocurre en plena apertura del proceso electoral 2026-2027 y cuando la Cámara de Diputados ya echó a andar el procedimiento para sustituir a Taddei.
El dirigente priista no se limitó al caso individual. Sostuvo que "el INE no es una oficina de Morena ni una agencia de colocación de sus incondicionales" y acusó que el partido en el gobierno ha privilegiado "lealtades políticas por encima de la independencia institucional". La afirmación es una acusación política, no una resolución administrativa o judicial: hasta ahora no existe una determinación firme que acredite los señalamientos que motivaron la renuncia.
El PRI anunció que sus miembros seguirán de cerca el proceso de renovación "y al perfil que se proponga", lo que convierte la designación del nuevo titular del INE en un punto de negociación política de alcance nacional. La advertencia central fue explícita: "Imponer nuevamente a una persona subordinada al poder profundizaría el descrédito de la autoridad electoral y abriría la puerta a graves cuestionamientos sobre la legalidad de las elecciones de 2027, incluidos los riesgos de manipulación y fraude".
La lectura política
El movimiento de Moreno cumple varias funciones simultáneas. La primera es de posicionamiento: el PRI llega a la discusión sobre la presidencia del INE con una exigencia de transparencia que le permite colocarse como garante de la cancha pareja, un terreno donde el partido tiene incentivos para marcar distancia del gobierno federal. La segunda es de negociación: al anticipar que vigilará "al perfil que se proponga", el dirigente priista reserva para su partido un lugar en la conversación sobre quién ocupará la presidencia del árbitro electoral, aunque la decisión formal corresponda a la Cámara de Diputados y al Senado.
La exigencia de investigar a Taddei funciona, en la práctica, como una forma de mantener abierto el costo político del caso y de impedir que la renuncia se procese como un cierre administrativo. Si las pesquisas avanzan, el desgaste recae sobre el gobierno y sobre Morena; si se archivan, el PRI conserva un argumento para cuestionar la imparcialidad del árbitro rumbo a 2027.
El contexto partidista importa. Moreno ha confirmado conversaciones con el PAN y dirigencias locales para construir una alianza opositora rumbo a 2027, y ha sostenido reuniones con figuras panistas para explorar coaliciones en Baja California. La exigencia sobre el INE encaja con esa estrategia: un árbitro cuestionado es, para la oposición, un argumento de campaña; un árbitro percibido como independiente es, en cambio, una condición para que la coalición pueda disputar el poder sin que sus resultados sean impugnados de origen.
El límite de la lectura es claro: no hay evidencia de que Moreno busque un cargo específico ni de que su partido tenga capacidad de veto sobre la designación. Lo que sí está documentado es que el PRI convierte la renovación del INE en un tema de su agenda pública y que lo vincula expresamente con la legalidad de los comicios. Esa vinculación es, en sí misma, una señal a aliados y adversarios: la oposición quiere que la discusión sobre el árbitro se libre antes de que arranque formalmente la contienda.
Qué sigue
La Cámara de Diputados ya inició el procedimiento para sustituir a Taddei en la presidencia del INE. El siguiente paso verificable es la definición del método y los plazos de esa sustitución, así como la eventual integración de la terna o la propuesta que se someta a consideración. En paralelo, queda por verse si las autoridades competentes abren o retoman investigaciones sobre los señalamientos de corrupción mencionados por Moreno y si esas pesquisas producen resoluciones formales. El PRI anunció que dará seguimiento al perfil que se proponga; la pregunta abierta es si esa vigilancia se traduce en una postura institucional del partido o en un posicionamiento de su dirigente.
