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Alito Moreno apuesta por Aguascalientes en un frente opositor que aún no existe
El dirigente del PRI colocó al estado entre las entidades donde una oposición unificada tendría más posibilidades en 2027, mientras Movimiento Ciudadano mantiene cerrada la puerta a la alianza.

El dirigente nacional del PRI, Alejandro "Alito" Moreno Cárdenas, colocó a Aguascalientes entre las entidades donde, según él, una oposición unificada tendría más posibilidades en 2027. La lista llega sin acuerdo con el PAN ni con Movimiento Ciudadano, que ya rechazó el frente. El PRI solo gobierna Coahuila y Durango, y ninguna de esas dos gubernaturas se renueva en 2027.
El dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro "Alito" Moreno Cárdenas, colocó a Aguascalientes en la lista de estados donde, a su juicio, una oposición unificada tendría mejores posibilidades rumbo a 2027. El dato, publicado el 16 de septiembre de 2026, importa menos por el diagnóstico que por lo que deja ver: el PRI dejó de hablar de triunfos propios y empezó a hablar de aritmética compartida.
La relación que se atribuye al dirigente incluye Chihuahua, Nuevo León, Sinaloa, Zacatecas, Colima y Aguascalientes; en una versión más amplia aparecen también Michoacán y Querétaro. No es un mapa de fortalezas priistas. En 2027 se renovarán 17 gubernaturas —entre ellas las de Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Nuevo León y Zacatecas— y más de 19 mil cargos locales. El PRI, en cambio, solo controla dos de las 32 entidades: Coahuila y Durango, ninguna de las cuales se vota el año siguiente. Es decir, el partido entra a la elección más grande del sexenio sin una sola gubernatura que defender y con la necesidad de recuperar terreno desde cero.
La señal que Alito envió con la lista
El planteamiento no es nuevo. Desde hace meses Moreno Cárdenas insiste en construir un frente con el Partido Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC), y lo ha llevado incluso al terreno legislativo, donde su bancada es minoría. Su argumento tiene dos capas: disputar gubernaturas y, sobre todo, evitar que Morena alcance una mayoría calificada en San Lázaro que le permita seguir aprobando reformas constitucionales por sí mismo, como ha ocurrido desde 2018.
El gesto simbólico que acompañó esa narrativa fue la recepción de Vicente Fox Quesada en la sede nacional priista, 26 años después de la alternancia de 2000, un encuentro que el expresidente describió como una "misión ciudadana" y que remató ante más de 5 mil jóvenes con la idea de una "integración de los partidos políticos demócratas o medio demócratas" para "partirle la madre a Morena en el 2027".
El problema es que el llamado no ha cuajado. MC respondió con un rechazo explícito y su senador Clemente Castañeda llegó a decir que el PRI "no tiene autoridad moral para convocar ni a una borrachera". Mientras tanto, Morena ya inició el nombramiento de sus virtuales candidatos en varios estados, lo que le dio ventaja de calendario. El PRI, en contraste, presentó en marzo a los llamados "Defensores de México" y, cuatro días después del arranque del Proceso Electoral 2026-2027, destapó a Manuel Añorve como una de sus cartas para Guerrero. Candidaturas propias y puerta abierta a la coalición, al mismo tiempo.
La lectura política
Aguascalientes aparece en esa lista como posicionamiento, no como candidatura ni como precandidatura. No existe convenio de coalición registrado, ni mecanismo acordado para repartir candidaturas, ni regla sobre qué partido encabezaría cada boleta. Lo que hay es una declaración de intenciones que funciona como presión pública sobre el PAN y MC y como mensaje interno: el PRI se ofrece como articulador de un bloque, aunque en varios de esos estados no tenga con qué ganar por su cuenta.
Ahí está el costo. Al publicar que necesita aliados para competir en Aguascalientes y en el resto de la lista, el dirigente debilita su propia posición negociadora frente a los partidos a los que quiere sumar: si el PRI admite que no puede solo, su pretensión de encabezar las candidaturas pierde fuerza. También hay un incentivo distinto para cada aliado. Al PAN le toca decidir si sumar al PRI le ayuda o le arrastra; a MC, si le conviene un frente cuyo objetivo declarado ya no es solo ganar gubernaturas, sino frenar la mayoría calificada de Morena en el Congreso. Esa segunda capa es la que podría interesarle a un partido que no compite por el gobierno federal.
Para Aguascalientes, el efecto inmediato es otro: el estado queda colocado como prioridad de una negociación nacional, pero sin candidato, sin encuesta y sin reglas. Falta el dato que la propia evidencia no ofrece: cuánto pesa hoy el priismo local y cómo se mide frente a los otros dos partidos. Sin eso, la mención es una casilla en una lista, no un plan.
Qué sigue
- La prueba de fuego es si el discurso se convierte en un convenio de coalición formal, que tendría que registrarse ante las autoridades electorales antes del arranque de las campañas. Hasta ahora no hay anuncio en ese sentido. - Movimiento Ciudadano tendrá que definir si mantiene el rechazo expresado por sus senadores o si abre una negociación, sobre todo por el objetivo legislativo de 2027. - El PAN no ha fijado públicamente su posición sobre una alianza de tres con el PRI para las gubernaturas. - Morena continuará con la designación de virtuales candidatos, lo que le mantiene la ventaja de tiempo en medio de sus propias disputas internas. - En Aguascalientes habrá que observar si el PRI local produce un perfil propio o si el partido espera la negociación nacional para definir su carta.