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Alito perfila coalición PRI-PAN en Nuevo León con De la Garza al frente
El dirigente nacional del PRI anunció que se construye una alianza con el PAN y “la ciudadanía” para impulsar al tres veces alcalde de Monterrey en 2027, sin acuerdo firmado ni confirmación panista.

Alejandro Moreno “Alito” dijo que en Nuevo León se construye una coalición PRI-PAN con la ciudadanía para impulsar a Adrián de la Garza rumbo a 2027. Lo presenta como propuesta sólida, pero no hay coalición registrada, ni aval público del PAN, ni encuestas. Es un posicionamiento que fija el nombre antes de la negociación formal y busca ordenar a la oposición.
Alejandro Moreno “Alito”, dirigente nacional del PRI, aseguró que en Nuevo León se está construyendo una coalición con el PAN y con la ciudadanía para impulsar a Adrián de la Garza Santos rumbo a la elección de 2027. No se trata de una coalición registrada ni de una candidatura formal: es un posicionamiento que coloca al tres veces alcalde de Monterrey como el nombre sobre el que el PRI pretende ordenar a la oposición en el estado, antes de que exista un acuerdo firmado con Acción Nacional.
En entrevista, Moreno describió a De la Garza como “una propuesta sólida y de prestigio”, recordó que “ha sido tres veces alcalde y ha dado resultados para Monterrey y Nuevo León” y subrayó que también fue “candidato nuestro” y “candidato de coalición” en la que participaron Acción Nacional y, en su momento, el Partido de la Revolución Democrática. El PRI no ofrece un nombre nuevo: ofrece uno que ya compitió en boleta y que tiene registro previo en la alianza opositora.
Sobre la mecánica, el dirigente evitó comprometer cifras. Preguntado sobre el reparto de candidaturas entre los dos partidos, respondió que será la competitividad la que lo defina: “hay análisis, hay estudios, hay prospectiva”. Cuestionado por las encuestas, no dio ningún dato. Y sobre si el PRI está hablando con las dirigencias locales de Nuevo León, dijo: “Hay diálogo permanente, cada quien habla con sus dirigencias locales”. La frase importa: el diseño se anuncia desde la cúpula nacional, no desde una decisión ya ratificada por el priismo neolonés.
Moreno también fijó adversarios. Acusó a Movimiento Ciudadano de haber “destruido” Nuevo León en los últimos años y a Morena de representar “incapacidad” y “corrupción”, aunque el gobierno estatal en funciones es de MC y el objetivo declarado de la coalición es ganarle a Morena. El acomodo no es exclusivo de esa alianza: otras fuerzas también se mueven de cara al mismo cargo, según la información que acompaña este reporte.
Un nombre probado, una alianza sin firmas
La evidencia disponible no incluye confirmación del PAN —ni nacional ni estatal— de que exista un acuerdo en curso. Moreno afirmó que la dirigencia nacional panista, “muchos ciudadanos y actores políticos” están “convencidos y comprometidos”; es su versión, no un hecho acreditado por el otro partido. Tampoco hay fecha de anuncio, método de selección ni reparto de espacios.
La palabra “ciudadanía” funciona como envoltura política útil: permite sumar figuras sin militancia y presentar la alianza como movimiento social. En términos legales, sin embargo, las coaliciones se formalizan entre partidos ante la autoridad electoral, con convenio y plazos. Un ciudadano no firma una coalición.
La lectura política
Tres cosas se juegan en el anuncio. Primera, el PRI fija el nombre antes de que empiece la negociación formal: si el PAN acepta sentarse a discutir sobre Adrián de la Garza, discute sobre el terreno que el PRI ya eligió. Eso convierte la declaración en una precandidatura de facto: hay un aspirante presentado públicamente, con respaldo de la dirigencia nacional, pero sin registro, sin precampaña y sin acto jurídico alguno.
Segunda, el anuncio ordena hacia adentro. En un partido que ha perdido peso territorial, la alianza funciona como moneda de cambio para conservar candidaturas, y la dirigencia nacional se coloca como el actor que decide por encima de las dirigencias estatales. De ahí que Moreno no ofrezca encuestas: el argumento de la competitividad le da discrecionalidad para ceder o retener espacios cuando llegue la hora de repartir gubernatura, alcaldías y diputaciones.
Tercera, envía señal a dos rivales que compiten por el mismo voto. El discurso apunta a Morena, pero el gobierno de Nuevo León es de Movimiento Ciudadano; al nombrar a Morena como adversario central, la alianza intenta vaciar a MC del espacio opositor y quedarse con el voto de castigo.
El costo del movimiento es visible: Moreno compromete a un socio que no ha hablado y deja al priismo local sin voz pública en una decisión que lo afecta directamente. Falta el elemento que daría sustancia a todo lo demás: el pronunciamiento del PAN y los números que el dirigente dijo tener y no mostró.
Qué sigue
- El pronunciamiento de las dirigencias nacional y estatal del PAN. Sin ese aval, la coalición se queda en declaración unilateral. - La definición del método: encuestas, estudios y “prospectiva” que Moreno invocó sin compartir, y que en su lógica determinarán quién cede qué. - El registro formal del convenio de coalición ante la autoridad electoral local, dentro de los plazos que marque el calendario de Nuevo León. - El reparto de candidaturas: gubernatura, alcaldías —Monterrey en el centro— y diputaciones locales y federales que se eligen en 2027. - La reacción del priismo neolonés y de De la Garza, cuyo papel público hasta ahora ha sido el de homenajeado en informes, no el de vocero de su propia campaña.