ruta 27.Un proyecto de ruido cero.
← Volver a la cobertura

RUTA 27 · LOW

Alonso Ramírez se registra en Morena en Culiacán; acusa desvío por proyectos personales

El exdirector de Cultura y de Juventud del municipio compite por la Coordinación Municipal de la 4T, la figura con la que Morena reparte posiciones rumbo a 2027. En su mensaje apuntó a “exgobernantes” que quisieron apropiarse del movimiento, sin nombrarlos.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Alonso Ramírez se registró como aspirante a la Coordinación Municipal de Morena en Culiacán, el mecanismo con el que el partido reparte posiciones rumbo a 2027. Criticó que el movimiento “perdió la brújula” por proyectos personales y aludió a exgobernantes que quisieron apropiarse de él, sin nombrarlos.

Alonso Ramírez anunció su registro como aspirante a la Coordinación Municipal de la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional en Culiacán, la figura con la que Morena ordena su oferta municipal rumbo a 2027. Lo hizo con una acusación hacia dentro: el movimiento en la capital sinaloense “ha perdido la brújula” por “proyectos personales” y hubo exgobernantes que quisieron apropiarse de él.

En Morena esa “coordinación” no es un cargo público ni una candidatura registrada. Funciona, en la práctica, como el filtro interno con el que el partido reparte posiciones antes de que arranque el calendario electoral; quien la obtiene queda colocado en posición de salida para 2027, pero la candidatura formal sólo existirá cuando el proceso local comience y el partido la registre ante la autoridad electoral. El anuncio tampoco llega aislado: en El Fuerte se registró Luis Lugo y en Mocorito Alfredo Castro renunció a la Secretaría del Ayuntamiento para buscar la misma posición.

Oficio de gobierno y discurso de corrección

Ramírez no es ajeno al municipio que ahora quiere coordinar. Militante de Morena desde 2015, colaboró en la campaña de la presidenta Claudia Sheinbaum a la jefatura delegacional de Tlalpan y en 2017 fue coordinador de Comunicación del partido. En 2018 dirigió el Instituto Municipal de la Juventud de Culiacán y entre 2022 y 2023 estuvo al frente del Instituto Municipal de Cultura, en la administración encabezada por Juan de Dios Gámez Mendívil. Renunció el 8 de julio de 2023 para sumarse a las actividades de promoción de Sheinbaum y ese mismo año se registró como aspirante a la candidatura de Morena por el Distrito Electoral Federal 07 de Sinaloa.

Su agenda combina seguridad y gestión urbana: inseguridad, las causas que generan la violencia, movilidad y reducción de accidentes viales, además de políticas para jóvenes. Sobre el respaldo federal, sostuvo que la presidenta Sheinbaum ha mostrado apoyo a Culiacán mediante la presencia de fuerzas federales de seguridad, pero consideró necesario fortalecer las acciones locales para que el municipio “vuelva a ser un lugar tranquilo”.

La parte más filosa de su mensaje fue la que no nombró. “Hay personas que se quisieron apropiar de nuestro movimiento, exgobernantes que se quisieron apropiar... y ahí fue donde cometimos el error”, dijo. La frase tiene dos destinatarios: los señalados, que quedan sin nombre, y el propio movimiento, que aparece admitiendo una falla. Es una manera de disputar el espacio interno sin abrir un pleito personal verificable.

La lectura política

El registro cumple una función posicional evidente: suma su nombre a una lista que todavía no se conoce y eleva el costo de una eventual imposición desde arriba. En un partido que suele resolver estas definiciones por encuesta, consenso o negociación de cúpula más que por votación abierta, cada aspirante que se registra públicamente reduce el margen para un acuerdo de escritorio. Ese es el primer incentivo.

El segundo es discursivo. Al hablar de “proyectos personales” y de “exgobernantes” sin nombrarlos, Ramírez corre la disputa del terreno de la gestión al de la lealtad al movimiento. Es un recurso frecuente: descalifica sin dejar blanco verificable y obliga a los aludidos a decidir si responden, lo que a su vez revelaría a quién iba dirigido el mensaje. La omisión es, por sí misma, una señal de tensión interna que aún no se convierte en ruptura.

Hay un detalle incómodo para su propio posicionamiento: Ramírez proviene de la administración municipal que hoy describe desviada. Dirigió Juventud y Cultura en Culiacán hasta julio de 2023. Su crítica, entonces, no llega desde fuera del gobierno local, sino desde dentro de su propia genealogía, lo que lo coloca como correctivo interno pero también lo expone a la pregunta inversa: si el movimiento perdió la brújula, él participó de esa etapa.

El peso del municipio explica el ruido. Culiacán es la capital y el escenario donde la agenda de seguridad y la presencia federal tienen mayor visibilidad, de modo que su coordinación municipal opera como termómetro de la capacidad de la dirigencia estatal para ordenar la sucesión sin fractura. Lo que la evidencia disponible no permite afirmar: el método de selección que aplicará Morena, el respaldo medible de cada aspirante, la identidad de los “exgobernantes” aludidos y si habrá respuesta de los señalados. Sin esos elementos, hablar de un ganador anticipado o de una ruptura consumada sería adelantado.

Qué sigue

Queda por verse si Morena hace público su método y su calendario para Culiacán, y si a la lista se suman más aspirantes de peso, lo que definiría si el proceso se resuelve por acuerdo o se convierte en competencia abierta. También habrá que observar si alguno de los aludidos responde y si la dirigencia estatal o el gobierno municipal se pronuncian sobre la acusación de “proyectos personales”. Más adelante, la ruta formal pasa por el registro de candidaturas ante la autoridad electoral local, cuando arranque el proceso de 2027. En el terreno de la agenda, la pregunta es si la inseguridad y la coordinación entre fuerzas federales y gobierno municipal siguen siendo el eje del debate en la capital sinaloense.