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Armenta abre diálogo con Morena y oposición rumbo a 2027

El gobernador de Puebla sostiene que la gobernabilidad exige interlocución con todas las fuerzas, mientras se le observa en actos con aspirantes a la alcaldía de Puebla.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre candidaturas y aspirantes
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Alejandro Armenta Mier, gobernador de Puebla, afirmó que mantendrá reuniones con integrantes de Morena y de la oposición rumbo a 2027. La declaración llega tras encuentros con aspirantes a la alcaldía de Puebla y con el titular del INAMI, Sergio Salomón Céspedes. El gesto busca presentar su gobierno como árbitro institucional, aunque en la práctica lo coloca en posición de influir en la definición

El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, afirmó este lunes que mantendrá reuniones y diálogo continuo con integrantes de la coalición que encabeza Morena y con perfiles de la oposición, en el marco de las definiciones rumbo a la elección de 2027. La declaración, hecha ante medios, llega después de una serie de encuentros con actores políticos que incluyen aspirantes a la candidatura por la alcaldía de Puebla y al titular del Instituto Nacional de Migración (INAMI), Sergio Salomón Céspedes Peregrina.

Armenta justificó la interlocución con un argumento de gobernabilidad: dijo que la entidad exige diálogo constante con todos los sectores, independientemente de sus posturas partidistas, y que respeta a las distintas fuerzas políticas. El gobernador presentó sus reuniones como una obligación institucional, no como parte de una negociación electoral. Sin embargo, el calendario de los encuentros coincide con el cierre del registro de la convocatoria para las Coordinaciones Municipales de los Comités en Defensa de la Transformación, el mecanismo con el que Morena organiza su estructura territorial.

Entre el 21 y el 25 de octubre, Armenta apareció en reuniones y actos públicos con el diputado federal Alejandro Carvajal Hidalgo, con el presidente municipal de Puebla, José Chedraui Budib, con la ex titular de la Secretaría del Deporte y la Juventud, Gabriela Sánchez Saavedra, y con la diputada federal Claudia Rivera Vivanco. Los encuentros no constituyen actos de campaña ni precampaña formal, pero colocan al gobernador en el centro de la conversación sobre quién encabezará la candidatura de Morena a la alcaldía de Puebla.

El propio Armenta se ha encargado de marcar un límite formal. El 11 de octubre, tras asistir a la VIII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Morena, sostuvo que la resolución de los desacuerdos internos y la organización de candidaturas corresponden a la estructura partidista, no a su gobierno. Días antes, el 5 de octubre, había informado que funcionarios de su gabinete solicitaron licencia o presentaron renuncia para participar en el proceso interno de 2027, y precisó que los funcionarios deben separarse del cargo mientras diputados y alcaldes no requieren licencia.

La lectura política

La declaración de Armenta funciona en dos registros. En el formal, es un gobernador que cumple con su obligación de interlocución y se deslinda de las decisiones partidistas. En el práctico, es un actor que conserva capacidad de influencia sobre el proceso interno de Morena en Puebla sin asumir el costo de una intervención directa. La ambigüedad le permite mantener abiertas sus relaciones con todos los aspirantes y, al mismo tiempo, presentarse como árbitro institucional ante la oposición.

El incentivo es claro: quien controle la narrativa de la unidad en Puebla gana margen para incidir en la integración de la boleta local de 2027. Armenta no compite por un cargo en esa elección, pero su gobierno será evaluado por la capacidad de su partido para conservar la capital y el resto de los municipios. Reunirse con todos los aspirantes, sin comprometerse con ninguno, es una forma de medir lealtades y contener una ruptura temprana en el morenismo poblano.

El límite también es verificable: no hay candidatura registrada, no hay precampaña formal y el propio gobernador ha dicho que la decisión corresponde a Morena. Lo que existe es un posicionamiento político que, en la práctica, funciona como una precandidatura de facto del gobernador como árbitro del proceso, no como aspirante. La diferencia importa porque la ley electoral distingue entre actos de gobierno, actos partidistas y actos anticipados de campaña; hasta ahora, la evidencia disponible no acredita que estos encuentros crucen esa frontera.

El equilibrio interno de Morena en Puebla es frágil. La convocatoria para las Coordinaciones Municipales cerró con múltiples aspirantes y sin un mecanismo claro de resolución. La señal que Armenta envía a sus aliados es que su gobierno no cerrará el paso a ningún perfil, pero tampoco garantizará neutralidad absoluta en la disputa por la capital. Para la oposición, el mensaje es que el gobernador está dispuesto a dialogar, aunque las decisiones electorales seguirán concentradas en Morena.

Qué sigue

El siguiente paso verificable es la definición de las Coordinaciones Municipales de Morena en Puebla, que la dirigencia partidista deberá resolver en las próximas semanas. También queda pendiente conocer si los funcionarios estatales que solicitaron licencia obtienen o no la postulación, y si el gobernador mantiene el mismo ritmo de reuniones públicas con aspirantes de la oposición. La elección de 2027 aún no tiene candidaturas formales, pero el proceso de posicionamiento ya está en marcha.