RUTA 27 · MEDIUM
Asesinan a dirigente del PRI en Tetecala a 18 días del arranque electoral
Zenón Juárez Hernández, de 38 años y exdirector de Agua Potable del municipio, murió tras ser atacado la noche del 18 de septiembre en el centro de Tetecala; también falleció el hombre que lo acompañaba. La Fiscalía de Morelos no ha informado de detenidos ni de un móvil.

Zenón Juárez Hernández, dirigente del PRI en Tetecala y exdirector de Agua Potable municipal, fue asesinado a balazos el 18 de septiembre, 18 días después de arrancar el proceso electoral local 2026-2027 en Morelos. Es el primer dirigente político asesinado en la entidad desde ese inicio. No hay detenidos ni móvil establecido: el caso abre el ciclo electoral con una incógnita que el PRI estatal, e
Zenón Juárez Hernández, dirigente municipal del PRI en Tetecala y quien también se desempeñó como director de Agua Potable del ayuntamiento, fue asesinado a balazos la noche del viernes 18 de septiembre en el centro de ese municipio del sur poniente de Morelos. El homicidio ocurrió 18 días después del inicio del proceso electoral local 2026-2027 y es el primero de un dirigente político en la entidad desde que arrancó ese calendario. El proceso que en 2027 renovará ayuntamientos y Congreso local queda así marcado por una muerte sin detenidos y sin móvil público.
La agresión ocurrió alrededor de las 20:40 horas sobre la calle Abasolo, en la colonia Centro. Hombres armados entraron al inmueble donde Juárez Hernández y otro hombre estaban de visita con un amigo y dispararon directamente contra ambos. Uno de ellos murió en el lugar; el dirigente priista, de 38 años, fue trasladado al Hospital General de Tetecala “Dr. Rodolfo Becerril de la Paz”, donde falleció minutos después. Elementos policiacos y de las fuerzas armadas desplegaron un operativo en la zona y acordonaron el inmueble. No hay personas detenidas.
La Fiscalía General del Estado de Morelos informó que “agotará todas las líneas de investigación” y que personal del Ministerio Público de la Fiscalía Regional Sur Poniente, de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y de la Coordinación de Servicios Periciales realizó las diligencias y el levantamiento de los cuerpos. Se comprometió a “dar con los responsables”. Eliasib Polanco Saldívar, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Morelos, lamentó el asesinato y exigió una investigación a fondo y justicia para la víctima.
Un expediente sin móvil definido
Dos elementos impiden cerrar una lectura única. En el ataque murió también el hombre que acompañaba al dirigente: no puede descartarse que el objetivo principal fuera él o que se tratara de un ajuste ajeno a la política. Y la Fiscalía no ha informado de un móvil, de una línea principal ni de una clasificación del caso. Para sostener que se trata de violencia política hace falta un dato que todavía no existe: que la autoridad acredite que Juárez Hernández fue atacado por su función partidista.
Hay una arista que conviene vigilar sin confundirla con una conclusión. El dirigente ocupó la dirección de Agua Potable municipal, y en municipios donde operan grupos criminales el control de servicios y de sus rentas ha sido un punto de disputa documentado. Es una hipótesis de trabajo, no un hecho, y es justamente una de las líneas que el expediente tendría que despejar.
La lectura política
En la práctica, un dirigente municipal del PRI no es solo un cargo organizativo. Es quien filtra aspiraciones, negocia con el comité estatal, administra la militancia y opera la logística de la campaña en el territorio donde el partido se juega la presidencia municipal. Con el proceso local ya en marcha, esa figura es el intermediario obligado entre el centro estatal y los aspirantes locales. Su muerte deja a Tetecala sin ese intermediario en la etapa en que se ordenan las candidaturas.
El costo inmediato es para el PRI estatal: tendrá que designar o reconstruir su estructura municipal mientras avanza el calendario, en un partido que llega a 2027 en reconstrucción territorial y sin la holgura de ciclos anteriores. El costo de mediano plazo es distinto: cada episodio de violencia sin respuesta judicial encarece la decisión de competir. Si el caso se mantiene impune, el cálculo de quién acepta ser candidato en los municipios más expuestos se endurece, y ninguna negociación de cúpula resuelve esa restricción.
También hay incentivos de agenda. Para el gobierno estatal, el caso se vuelve una prueba de capacidad de respuesta en seguridad; para la oposición, un argumento para mantener el tema en la conversación rumbo a las urnas de 2027. Los dos movimientos son previsibles y ninguno explica por sí mismo lo que ocurrió en Tetecala.
Qué sigue
- El avance de la carpeta: si la Fiscalía informa de detenciones, de un móvil o de una línea principal de investigación. Hasta ahora no lo ha hecho. - La reorganización interna del PRI en Morelos: quién asume la dirigencia municipal en Tetecala y cómo se reordena la selección de candidaturas locales. - La reacción institucional: si el órgano electoral local o las autoridades de seguridad emiten pronunciamientos o activan mecanismos de seguimiento de riesgos durante el proceso. - El dato que falta: si el caso se clasifica como violencia política. Sin esa confirmación, el vínculo con el proceso 2026-2027 es una coincidencia temporal documentada, no una causa establecida.