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RUTA 27 · MEDIUM

Asesinato de dirigente del PRI en Tetecala tensa el arranque del proceso electoral

Zenón Juárez Hernández, presidente del comité municipal del PRI y director del sistema de agua potable, murió tras un ataque armado en su domicilio. La Fiscalía de Morelos no reporta detenciones ni móvil establecido.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre seguridad del proceso electoral
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El PRI Nacional condenó el asesinato de Zenón Juárez Hernández, presidente de su comité municipal en Tetecala, Morelos, muerto el viernes por la noche en un ataque armado a su domicilio en el que también falleció un acompañante. El partido exigió investigación inmediata y resultados al gobierno estatal. El crimen ocurre días después del inicio del Proceso Electoral 2026-2027, sin detención ni móvi

El PRI Nacional condenó el asesinato de Zenón Juárez Hernández, presidente del Comité Municipal del PRI en Tetecala, Morelos, y exigió a las autoridades una investigación "inmediata, seria y transparente". El pronunciamiento no fue un trámite: llegó después de que el PRI Morelos demandara lo mismo al gobierno estatal, de modo que la dirigencia nacional respaldó y elevó el reclamo de su estructura local. Un homicidio municipal quedó convertido, en cuestión de horas, en un conflicto de agenda estatal, ocurrido pocos días después del inicio formal del Proceso Electoral 2026-2027.

El ataque en Tetecala

Los agresores entraron alrededor de las 20:40 horas del viernes a una vivienda de la calle Abasolo, en la colonia Centro de Tetecala, dispararon contra los ocupantes y huyeron. Un acompañante murió en el lugar. Juárez Hernández fue trasladado con heridas graves al Hospital General de Tetecala "Dr. Rodolfo Becerril de la Paz", donde falleció minutos después; por eso el levantamiento de los cuerpos se realizó en dos puntos distintos, el domicilio y el hospital. La Fiscalía General del Estado de Morelos procesó la escena a través de la Fiscalía Regional Sur Poniente, con apoyo de la Agencia de Investigación Criminal y personal de Servicios Periciales. No hay detenciones ni datos públicos sobre las armas o los vehículos utilizados.

Juárez Hernández no era solo el operador partidista del municipio: también dirigía el Sistema de Agua Potable municipal. En ayuntamientos pequeños esa combinación concentra dos redes que suelen traslaparse, la del partido y la del servicio público, y explica por qué su muerte golpea a la vez la operación electoral y la administración local. El comunicado nacional planteó cuatro exigencias: investigación; castigo a responsables materiales e intelectuales; resultados concretos frente a la violencia, e instituciones capaces de prevenir delitos. En ninguna de ellas el PRI afirmó que el móvil haya sido la contienda.

La lectura política

Nacionalizar el caso le quita al gobierno estatal —encabezado por Morena desde 2024— la opción de tratarlo como un expediente local más. El PRI no tiene facultades para investigar ni para obligar a la Fiscalía; su margen real es la presión pública y el calendario electoral, que en Morelos incluye la renovación del Congreso local y de los ayuntamientos en 2027. Por eso el comunicado insiste en "resultados concretos": funciona como marcador político. Cada semana sin detenidos será un argumento disponible para quien quiera cobrarle al gobierno la inseguridad del estado.

Para el PRI el efecto es doble. En estructura, pierde un nodo de operación territorial en la región Sur Poniente justo cuando busca reconstruir el trabajo municipal que no le alcanzó en 2024. En posicionamiento, gana una bandera: puede presentarse como víctima y demandante en materia de seguridad sin necesidad de proponer política pública. La coincidencia entre la dirigencia estatal y la nacional también envía una señal hacia adentro, en un partido donde las disputas entre niveles suelen ser públicas.

Lo que falta es lo que más pesa. La Fiscalía no ha anunciado una línea de investigación, un móvil ni un solo detenido. Sin eso, la etiqueta de "violencia política" es una asociación cronológica —el crimen ocurrió días después del arranque del proceso— y no una clasificación sostenida por una autoridad; ninguna instancia ha señalado que el caso se investigue como delito electoral. Tampoco hay evidencia pública que ligue el ataque con el agua potable, con disputas municipales o con grupos criminales: son hipótesis abiertas, no hechos.

Qué sigue

El primer dato verificable será forense y ministerial: identificación de los agresores, análisis balístico, eventuales detenciones y la decisión de si el caso permanece en la Fiscalía Regional Sur Poniente o se atrae a la Fiscalía General. En paralelo, la exigencia de "resultados concretos" coloca al gobierno de Morelos frente a una respuesta pública que hasta ahora no ha dado en los términos que el PRI reclama.

En el terreno partidista, el PRI tendrá que definir quién encabeza el comité municipal de Tetecala y cómo sostiene la operación en la zona. En el calendario, el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC) y el Instituto Nacional Electoral (INE) irán definiendo las etapas del proceso local y federal; es en esas mesas donde típicamente se discuten protocolos de protección para candidaturas y dirigencias. La pregunta verificable no es retórica: si el caso se queda como expediente penal o entra a la agenda de seguridad del proceso.