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Atenea Gómez pide licencia en Isla Mujeres y busca el Distrito 3 de Cancún
El Cabildo aprobó la licencia temporal en sesión extraordinaria del lunes 5 de octubre y la primera regidora Isla del Mar Magaña López quedará al frente del despacho. La demarcación que busca no es la que gobierna: Isla Mujeres pertenece al Distrito 4 federal.

Atenea Gómez Ricalde, presidenta municipal de Isla Mujeres, pidió licencia temporal al Cabildo para buscar la coordinación distrital de Morena en el Distrito 3, con cabecera en Cancún, que no es el distrito donde gobierna. La convocatoria no exigía la licencia. No hay candidatura registrada: la definición depende del proceso interno de Morena rumbo a 2027.
La presidenta municipal de Isla Mujeres, Atenea Gómez Ricalde, solicitó licencia temporal al Cabildo para separarse del cargo y concentrarse en el proceso interno de Morena en el que busca encabezar la Coordinación Distrital Federal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en el Distrito 3 de Quintana Roo. El Cabildo aprobó la solicitud en sesión extraordinaria del lunes 5 de octubre y el movimiento se divulgó al día siguiente.
Formalmente, se trata de una separación administrativa temporal avalada por el órgano de gobierno municipal. En la práctica, coloca a la alcaldesa dentro de una estructura partidista que funcionará como filtro para las candidaturas federales de 2027, sin que exista todavía candidatura ni precandidatura registrada.
Una licencia que la convocatoria no exigía
La convocatoria de Morena no obliga a los presidentes municipales a solicitar licencia. Gómez Ricalde argumentó que busca evitar la mezcla entre sus responsabilidades de gobierno y su actividad política, y ha defendido la separación como un acto de congruencia. El Cabildo definió que Isla del Mar Magaña López, primera regidora, quede como encargada del despacho de la Presidencia Municipal durante la ausencia.
Hay además un desajuste territorial que la propia solicitud hace visible: el Distrito 3 tiene cabecera en Cancún y la distritación federal vigente ubica a Isla Mujeres en el Distrito 4. La demarcación que Gómez Ricalde busca no es la que gobierna. Su trayectoria añade otro elemento: llegó a la presidencia municipal en un primer periodo bajo las siglas del PAN y luego se pasó a Morena para ganar la reelección. El salto de Isla Mujeres a Benito Juárez —el municipio con más peso electoral del estado— implica medirse en un territorio donde no construyó su base.
La lectura política
"Coordinación" no debe confundirse con candidatura. Una coordinación distrital federal es, en el lenguaje de Morena, un cargo de organización partidista: no se registra ante el Instituto Nacional Electoral (INE) ni ante el Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO), y no genera por sí misma derechos de candidatura. La distinción importa porque el nombre de la figura opera como etiqueta de lealtad antes que como posición jurídica. Es una precandidatura de facto en sentido político, no legal: ordena la conversación interna y coloca a quien la ocupa en posición de salida hacia la boleta, pero la definición sigue dependiendo del método de selección que fije el partido.
La licencia, además, no era un requisito. Es una decisión con dos destinatarios. Hacia la militancia, envía una señal de dedicación territorial en una demarcación extensa que, según su propio argumento, requiere presencia de tiempo completo. Hacia los árbitros electorales y la oposición, reduce el flanco de un posible señalamiento por mezclar funciones y recursos de gobierno con actividad proselitista. Y al ser temporal, conserva formalmente la posibilidad de reincorporarse al cargo: es una apuesta con reversa, no una renuncia.
El movimiento también revela un incentivo de la estructura estatal de Morena. Incorporar a un perfil bisagra —de origen panista y hoy en sus filas— permite exhibir amplitud y ordenar la competencia interna en Cancún, donde el partido concentra cuadros aspirantes a la misma zona norte. El costo recae en el PAN local, que ve consolidarse una salida ya consumada, y en la propia alcaldesa, que arriesga capital político en un distrito ajeno. Quien gana margen de maniobra inmediato es el partido, que suma una pieza sin comprometer todavía ninguna postulación.
Lo que el expediente no permite afirmar: la convocatoria, el método de selección (encuesta, insaculación o designación), el calendario del proceso interno, el número de aspirantes en el Distrito 3 y si la licencia tiene plazo definido. Sin esos datos, sostener que será candidata sería adelantar el resultado.
Qué sigue
Queda pendiente la respuesta de las instancias partidistas al registro, la eventual publicación de aspirantes y el calendario de selección, que son los pasos verificables antes de cualquier definición. En el plano municipal, el Cabildo ya dejó el despacho en manos de la primera regidora; resta observar si la ausencia se prolonga más allá del proceso interno. El horizonte es 2027, cuando se renueva la Cámara de Diputados y los congresos locales: en Quintana Roo, el peso de Benito Juárez vuelve decisiva cada coordinación distrital de la zona norte, y ahí se medirá si la apuesta de Gómez Ricalde se traduce en posición real o queda en intento.