RUTA 27 · LOW
Bañuelos reprocha encuesta de Morena en Zacatecas y tensa la coalición rumbo a 2027
La senadora del PT cuestionó que la encuesta morenista definiera a Verónica Díaz como coordinadora estatal y advirtió que su partido espera ser incorporado a la negociación de la alianza.

La senadora del PT Geovanna Bañuelos reprochó que la encuesta de Morena designara a Verónica Díaz como coordinadora estatal en Zacatecas y respondió “ellos” cuando se le preguntó si el partido mayoritario ya había elegido. Exige encuestas vinculatorias y un lugar para el PT en la coalición, cuyo reparto de perfiles anticipa la sucesión de 2027.
La senadora del Partido del Trabajo (PT) Geovanna Bañuelos no reconoció como propia la encuesta con la que Morena definió a su coordinadora estatal en Zacatecas. Al preguntársele si la fuerza mayoritaria ya había elegido, respondió con una sola palabra: “Ellos”. La designación quedó en manos de la legisladora de Morena Verónica Díaz, y el malestar de Bañuelos no es un desacuerdo de procedimiento: es la disputa por quién decide el perfil que encabezará la coalición gobernante en una entidad que renueva su gubernatura en 2027.
El cargo que ordena la sucesión
Bajo el nombre formal de “coordinación estatal en defensa de la transformación y la soberanía nacional”, Morena designa en la práctica a quien queda en posición de disputar la candidatura local. El título arrastra la memoria de 2024, cuando la misma fórmula nombró a la candidata presidencial antes de que existiera una candidatura formal. No es una precandidatura ni una figura prevista en la ley electoral: es una posición partidista que ordena estructura, recursos y presencia pública antes de que arranquen las precampañas.
Bañuelos, que aspiraba al mismo puesto, no descalificó la encuesta, pero tampoco la aceptó como método de la alianza. “No ha participado el Partido del Trabajo, su dirección nacional, en los resultados de un proceso que nosotros consideramos que es un proceso interno de Morena, que no lo descalificamos, que lo respetamos, pero que no está en la etapa en la que debió estar”, dijo. Y añadió lo que su partido considera la etapa debida: “el incorporarnos a la etapa de la coalición en la que nosotros habremos de ser contemplados”.
Ante la versión de Morena de que los perfiles petistas sí fueron incorporados, respondió: “son encuestas de ellos, todos son libres de realizarlas”. Su exigencia es que el bloque use encuestas vinculatorias y que el PT participe desde el diseño metodológico. Sobre la posibilidad de competir solo con las siglas de su partido, se limitó a decir: “No estoy en ese momento”.
La lectura política
Hay un malentendido técnico en el centro del pleito. Una encuesta no es vinculatoria por su metodología, sino por el acuerdo político que la precede: solo obliga a quien aceptó el resultado antes de conocerlo. Pedir encuestas vinculatorias después de que Morena hizo pública su medición equivale, en los hechos, a exigir una silla en la mesa de negociación con otro nombre. Morena tiene incentivos para no cederla: si mantiene la encuesta como árbitro, la designación se presenta como resultado técnico y no como imposición de la dirigencia; el costo es que la alianza queda registrada como una suma de conveniencias donde el socio menor no cuenta.
El PT tiene incentivos simétricos para cobrar caro su incorporación. Es una fuerza pequeña, pero su voto y su estructura pueden ser margen en un estado competitivo, y la unidad se paga en cuotas. Su moneda de cambio no es la encuesta: es el convenio.
El cálculo de Bañuelos también conviene leerse con precisión. Su respuesta sobre contender sola no anuncia una candidatura: deja abierta una puerta que, en la práctica, opera como palanca de negociación.
Falta un elemento para hablar de ruptura. No hay pronunciamiento de la dirigencia nacional del PT, ni deslinde formal, ni convenio de coalición registrado. Hasta ahora esto es un tirón de cuerdas dentro del bloque, no una salida. La señal, sin embargo, es nítida para aliados y adversarios: el reparto de 2027 se negocia con el mismo guion en varias entidades —encuesta primero, negociación después— y el PT acaba de recordar que no firmará en blanco.
Qué sigue
El siguiente acto está en la dirigencia nacional petista: avalar el resultado de Morena y cobrar la incorporación en otra parte del acuerdo, o sostener el desconocimiento y llevar la negociación al límite. Bañuelos dejó el tema abierto, pero advirtió que su partido llama “a la unidad, a la prudencia, a la moderación”.
En el calendario, el paso verificable es la incorporación formal del PT a los trabajos de coalición en Zacatecas y, más adelante, si la figura de coordinación estatal se convierte en candidatura cuando arranquen las precampañas y se registren los convenios ante la autoridad electoral. Vale observar si Bañuelos reaparece en un acto junto a Díaz, si la dirigencia del PT emite postura propia y si el partido termina postulando candidato propio.
Nada de esto tiene efectos legales por ahora: no existe precandidatura registrada, la encuesta no obliga jurídicamente a ningún partido y el proceso electoral local no ha entrado en su etapa de precampañas.