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Brasil define en balotaje entre Bolsonaro y Lula el rumbo de América Latina

El duelo entre el derechista Flávio Bolsonaro y el presidente Lula da Silva llega con empate técnico y podría reconfigurar la ola de derecha regional y la influencia de Estados Unidos.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre relaciones internacionales
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Brasil celebra este domingo el balotaje presidencial entre el derechista Flávio Bolsonaro y el actual presidente Lula da Silva, tras una primera vuelta con apenas 1,9 puntos de diferencia. El resultado definirá el rumbo político de América Latina, el avance de la ola de derecha regional y la influencia continental de Estados Unidos bajo Donald Trump.

Brasil celebra este domingo un balotaje presidencial entre el derechista Flávio Bolsonaro y el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva, una elección que trasciende las fronteras del país y que, según analistas, definirá un rumbo político para toda América Latina y la influencia continental de Estados Unidos. Unos 158 millones de brasileños están habilitados para sufragar en un duelo de resultado incierto: la diferencia en votos válidos en la primera vuelta del 4 de octubre fue de apenas 1,9 puntos porcentuales, la menor desde que Brasil recuperó la democracia, y algunas encuestas mostraban un empate técnico antes del domingo.

El contraste entre ambos candidatos es extremo. Bolsonaro, de 45 años, dio la sorpresa al ganar la primera vuelta y busca llegar por primera vez a la presidencia que ya ejerció su padre, el ultra Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado tras perder la reelección en 2022 ante Lula. El actual mandatario, un exsindicalista de 80 años y referente de la izquierda regional, aspira a su cuarto mandato. En el plano doméstico, Bolsonaro propone liberalismo económico, reducción de impuestos y mano dura en seguridad; Lula plantea ampliar el rol del Estado, fortalecer políticas sociales y ampliar derechos de los trabajadores.

La lectura

El balotaje brasileño se perfila como el mayor impulso posible a la ola de derecha que ya coronó siete elecciones presidenciales en Latinoamérica desde 2025, un fenómeno insólito en la región. "Brasil es no solo el país más grande en términos de población, sino que también es la economía más importante. Entonces, que pueda unirse a esta ola de derecha generaría muchos cambios", explica Edgar Franco-Vivanco, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Michigan, a BBC Mundo.

Bolsonaro comparte rasgos con los derechistas radicales que hoy gobiernan la región aliados con Donald Trump: movilización de militares contra grupos criminales, cárceles de máxima seguridad inspiradas en las de Nayib Bukele y un ajuste fiscal con recortes drásticos al estilo de Javier Milei, quien participó del lanzamiento de su campaña. En conjunto, eso podría constituir el mayor esfuerzo para reducir los Estados de la región desde las reformas neoliberales de fines del siglo pasado. Bolsonaro ha evitado explicar cómo cortará el gasto público equivalente a 1,5% del PIB, y algunos economistas dudan de que pueda hacerlo sin reducir el presupuesto social. "Si él decide tocar el salario mínimo, las pensiones y los programas sociales, el país será un caos", sostiene la brasileña Monica de Bolle, investigadora del Instituto Peterson de Economía Internacional.

Un triunfo de Bolsonaro también permitiría a Trump extender a casi toda Sudamérica el predominio hemisférico que busca desde que volvió a la Casa Blanca, tras amenazar y castigar gobiernos de la región e inmiscuirse en elecciones de algunos países a favor de sus aliados. El alcance de esa proyección depende de un resultado que las encuestas no permiten anticipar con certeza.

El balotaje podría tener además un impacto medioambiental regional: bajo un gobierno de Bolsonaro puede aumentar la deforestación de la Amazonia, como ocurrió durante el mandato de su padre, mientras que en el actual gobierno de Lula la destrucción de la selva cayó este año al menor nivel en casi cuatro décadas, según datos oficiales. "La Amazonia abarca varios países y ahí el avance de la extrema derecha es relevante, porque no tiene una agenda medioambiental compatible con las ideas de preservación del medio ambiente y transición energética", dice De Bolle.

En el plano comercial, Bolsonaro ha planteado que Brasil pueda "liberarse de las amarras del Mercosur" para buscar acuerdos con países como Estados Unidos, al igual que hizo Milei en Argentina, lo cual generó críticas del gobierno de Lula.

Para México, el desenlace importa por varias vías. Brasil es la economía más grande de América Latina y su socio principal en el bloque regional; un giro brasileño hacia el alineamiento con Washington reordenaría los equilibrios del Mercosur y de la integración latinoamericana en un momento en que México enfrenta su propia revisión comercial con Estados Unidos. La eventual consolidación de un bloque de gobiernos de derecha aliados a Trump reduciría el margen de coordinación con Brasilia en foros multilaterales y en la agenda ambiental, y podría redefinir las reglas de juego del comercio regional que afectan a los exportadores mexicanos.

Qué sigue

El escrutinio del domingo definirá la presidencia brasileña y, con ella, la orientación de la mayor economía de la región. Si el resultado es cerrado, como anticipan las encuestas, la legitimidad del ganador y la reacción de los mercados y de los gobiernos vecinos serán el primer termómetro. La evidencia disponible no permite anticipar el ganador ni la magnitud de su margen; lo que sí está documentado es que ambos candidatos representan proyectos opuestos de Estado, de inserción internacional y de política ambiental, y que la región observa el desenlace como una señal sobre su propio rumbo.