RUTA 27 · MEDIUM
Cachetada de diputado del PVEM en Huauchinango desnuda la pugna por 2027
En el video, el legislador justifica la agresión con un “me da coraje” y reta al agredido a esperarlo afuera. La definición de la candidatura municipal del PVEM en Huauchinango sigue sin método ni fecha.

El diputado local del PVEM Miguel Márquez Ríos fue grabado cacheteando a un correligionario durante una negociación de respaldos en Huauchinango, Puebla, donde aspira a la alcaldía en 2027. El video, viralizado como “Lord Cachetadas”, expone que la disputa interna del partido y de su alianza con Morena se dirime sin reglas. El PVEM aún no define candidaturas.
La disputa por la presidencia municipal de Huauchinango dejó de resolverse en mesas internas. El 22 de septiembre de 2026 se difundió el video en el que Miguel Márquez Ríos, diputado local del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) por el Distrito 02 de Huauchinango, en la Sierra Norte de Puebla, cachetea a un correligionario durante una mesa de trabajo donde se negociaban posiciones y respaldos rumbo a los comicios de junio de 2027. El episodio se viralizó con un apodo: “Lord Cachetadas”.
El registro no deja lugar a interpretación. Se escucha al legislador justificarse —“Me da coraje, cabrón, estamos en una negociación para recuperar la junta del trabajo”— y luego retar al agredido: “te espero acá afuera, cabrón”. Otros presentes intentan frenarlo. Márquez Ríos es diputado en funciones, dirigente regional del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y aspirante a la alcaldía de Huauchinango: la escena ocurre entre militantes del mismo partido, en el arranque formal del proceso electoral.
El historial que llega con él
Márquez Ríos no es un nombre nuevo en la controversia poblana. Desde mayo de 2025 arrastra señalamientos por un presunto esquema de “huachicoleo eléctrico” para alimentar una granja de criptomonedas en la Sierra Norte. Él los rechazó como “una mentira sobre otra mentira” y responsabilizó a un grupo disidente del SME y a medios locales de recibir “chayote”; se dijo abierto a cualquier investigación de la Fiscalía General del Estado (FGE). La Secretaría de Marina desmanteló una granja clandestina de criptomonedas en Tlaola, con más de mil computadoras y dos transformadores, y la disidencia sindical lo señaló de orquestar el robo de energía. El titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, el vicealmirante Francisco Sánchez González, dijo entonces que las indagatorias iniciales no lo vinculan.
La lectura política
Lo que el video expone no es una riña personal: es un método. En Huauchinango, la candidatura del PVEM —partido aliado de Morena— se negocia sin reglas públicas, y la agresión ocurre en ese vacío. La justificación del diputado resultó más reveladora que el golpe: la disputa electoral y la disputa gremial comparten mesa y actores. La evidencia disponible no permite medir cuánto del conflicto sindical se traslada a la definición de la alcaldía, pero el propio agresor lo enmarca en la recuperación de espacios internos.
En términos formales no hay candidatura registrada ni proceso interno resuelto: hay una aspiración en negociación. En la práctica, Márquez Ríos opera como precandidato de facto en su territorio, con estructura sindical y presencia en la Sierra Norte, y actúa como tal. El video cambia su posición relativa: entrega a la dirigencia estatal y a los socios de coalición una razón pública para negarle la postulación, y a la disidencia del SME la munición que ya buscaba. Con la etiqueta “Lord Cachetadas” instalada, cada paso de la negociación tendrá costo para quien lo respalde.
Los incentivos apuntan en dos direcciones. Descartarlo es sencillo en el discurso y costoso en el terreno: quien ocupe su lugar necesitará su red o la del gremio. Mantenerlo implica cargar hasta junio de 2027 con un video que la oposición puede repetir. Si la dirigencia no se pronuncia, la salida más probable es la gestión silenciosa: dejar que el desgaste haga el trabajo. Falta el dato decisivo: quién decide —PVEM estatal, dirección nacional o mesa de coalición— y con qué método.
Qué sigue
Primero, el pronunciamiento del PVEM en Puebla y de su dirigencia nacional sobre la agresión y sobre la continuidad de la aspiración; hasta ahora no hay uno conocido. Segundo, el camino de la persona agredida: no existe evidencia pública de denuncia penal ni de queja partidista ante la FGE poblana o el órgano electoral local. Tercero, el calendario: las candidaturas municipales de Puebla se definirán en los meses previos a los comicios de junio de 2027, con la alianza con Morena como marco de reparto. La señal a vigilar es si su nombre sigue circulando en las mesas de definición y en los actos públicos del partido cuando éstas se abran.