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RUTA 27 · LOW

Calderón propone primarias y candidaturas comunes para frenar dispersión opositora

El expresidente plantea que un acuerdo sobre proyecto y estrategia preceda cualquier alianza entre partidos y pide abrir las estructuras partidistas a ciudadanos. No hay candidatura anunciada ni método adoptado por ninguna fuerza política.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Felipe Calderón propuso en entrevista mecanismos para evitar la dispersión del voto opositor: elecciones primarias y candidaturas comunes, además de un pacto por la democracia previo a cualquier alianza partidista. No anunció candidatura ni algún partido adoptó el método. Su planteamiento interviene en el debate sobre cómo se elegirán las candidaturas opositoras rumbo a 2027.

El expresidente Felipe Calderón propuso que, ante la ausencia de una segunda vuelta electoral en México, los partidos y quienes aspiran a construir una alternativa a Morena acuerden mecanismos que eviten la dispersión del voto opositor: elecciones primarias y candidaturas comunes. La frase —"lo mejor sería segunda vuelta, y si no hay segunda vuelta, mecanismos que permitan evitar la diáspora de votos que se dan en la oposición"— apareció al final de una entrevista publicada el 2 de octubre de 2026, dominada en su mayor parte por la defensa de su propio sexenio.

Ese orden importa. La propuesta organizativa no llegó como iniciativa de partido ni como plataforma, sino como cierre de una conversación defensiva en la que Calderón rechazó que la elección de 2006 haya sido un fraude, sostuvo que la ganó, defendió su estrategia de seguridad y respondió a los señalamientos de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre ese periodo. En otras palabras: instaló un tema de arquitectura opositora sin registrarse en ningún cargo y sin pedir el aval de una dirigencia.

De la segunda vuelta a las primarias

Calderón dijo que una eventual coordinación opositora no tendría que empezar por una alianza entre partidos. Antes, planteó, hace falta un acuerdo sobre proyecto, ideas y estrategia, y "un pacto muy amplio para defender la democracia". Recordó que desde 2022 y 2023 propuso abrir las estructuras partidistas para que ciudadanos participen en la selección de dirigentes y candidatos, y agregó que la participación no puede quedarse en redes sociales y declaraciones: exige trabajo territorial y estructuras capaces de competir electoralmente.

Mencionó las candidaturas comunes para "determinados distritos, municipios o elecciones locales". El punto técnico es relevante: la segunda vuelta para la Presidencia exigiría una reforma constitucional, mientras que las candidaturas comunes y los procesos internos abiertos se definen, en buena medida, en estatutos partidistas y en la legislación de cada proceso. Es decir, parte de lo que propone no depende de una reforma de gran escala, sino de decisiones que los partidos pueden tomar —o bloquear— en sus propios órganos.

La lectura política

El planteamiento funciona como posicionamiento sobre las reglas de la sucesión opositora. Quien define cómo se eligen las candidaturas influye en quién puede ser candidato, y Calderón no controla hoy la estructura de ningún partido. Un mecanismo de primarias abiertas o de selección con participación ciudadana tiende a favorecer a figuras con reconocimiento público y capacidad de convocatoria por encima de quienes dominan aparatos y militancia. Esa es la lógica que su propuesta habilita en la práctica, aunque él la presente como una fórmula contra la dispersión del voto.

También envía señales: a los partidos opositores les dice que su transformación es condición, no accesorio; al oficialismo, que existe espacio para un pacto de defensa democrática; a los ciudadanos identificados con distintas fuerzas, que hay una puerta abierta. En el PAN, la conversación pública sobre su obra y sobre un posible regreso suyo a la política ha corrido en paralelo, lo que da a sus palabras un valor interno adicional.

El límite es claro y conviene no confundirlo: no hay candidatura registrada, no hay precandidatura formal, no hay partido que haya adoptado el método y no hay reforma en curso. Lo que existe es una aspiración expresada y una propuesta de procedimiento. Si alguien la adopta, medirá lealtades; si nadie la adopta, quedará como diagnóstico.

Qué sigue

Los próximos pasos verificables son institucionales y con plazos propios. Si algún partido abre su proceso de selección a ciudadanos, eso deberá reflejarse en convocatorias y cambios de estatutos aprobados por sus órganos nacionales. Si se promueven candidaturas comunes rumbo a 2027, cada una tendrá que registrarse ante la autoridad electoral dentro de los plazos de cada proceso y entidad: el Instituto Nacional Electoral (INE) y los organismos públicos locales son los que validan esos registros.

Queda por ver, además, si Calderón convierte la propuesta en organización propia, en respaldo a un tercero o en una candidatura. Ninguna de las tres cosas ha ocurrido todavía.