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RUTA 27 · LOW

Camarillo acusa alianza PAN-PRI en Puebla y reparto anticipado de candidaturas

El senador de Movimiento Ciudadano sostiene que las dirigencias de ambos partidos llevan casi cuatro semanas negociando posiciones y que los procesos internos son una simulación. El PAN había admitido que la alianza local estaba en análisis.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El senador de Movimiento Ciudadano Néstor Camarillo acusó que el PAN y el PRI ya tienen negociada una alianza y el reparto de candidaturas para 2027 en Puebla, incluida la de San Pedro Cholula. Calificó de simulación los procesos internos de ambos partidos. El PAN había confirmado que la alianza local seguía en análisis. La acusación anticipa el conflicto por cómo se repartirán las candidaturas op

El senador Néstor Camarillo Medina acusó que el PAN y el PRI ya tienen negociada una alianza y el reparto de candidaturas para el proceso electoral de 2027 en Puebla, y calificó como una “simulación” los procesos internos de selección de ambos partidos. La acusación, hecha en conferencia de prensa, no es una denuncia ante autoridad electoral: es una declaración política que busca fijar una versión sobre cómo se está ordenando la oposición en el estado. Su peso público está en que anticipa el conflicto por las candidaturas antes de que exista una regla formal.

Camarillo Medina sostuvo que las dirigencias de PAN y PRI llevan “prácticamente tres semanas, casi cuatro, sentados platicando” y que ya están colocando candidatos. El senador afirmó que la candidatura de San Pedro Cholula ya está pactada para Isauro López “Chawaro”, y que el PAN encabezará la capital del estado, ese municipio y la mayoría de los municipios clave. También acusó al dirigente estatal del PAN, Mario Riestra Piña, de buscar asegurar candidaturas plurinominales para él y su familia, sin que, según el legislador, le interese realmente ganar en 2027.

La evidencia disponible no permite verificar el contenido de esas mesas de negociación ni confirmar que exista un reparto cerrado. Lo que sí está documentado es que Riestra Piña confirmó en días previos que consideraban formar una alianza local con el PRI para competir juntos por algunos cargos, aunque aseguró que el tema seguía en análisis. Esa confirmación parcial es el anclaje verificable de la acusación: la alianza se admite como posibilidad en análisis, no como acuerdo consumado. La diferencia entre “en análisis” y “ya negociada” es justamente el terreno que Camarillo busca disputar en la conversación pública.

El señalamiento sobre los mecanismos de apertura ciudadana y las encuestas internas —que el senador calificó de “totalmente falsos”— apunta a un punto sensible: si los partidos abren procesos de selección mientras negocian posiciones en paralelo, la competencia interna pierde credibilidad frente a militantes y aspirantes que participan de buena fe. No hay en la evidencia una resolución de autoridad electoral que declare irregular ese procedimiento; se trata, por ahora, de una acusación política.

La lectura política

La declaración funciona, en la práctica, como un posicionamiento de Movimiento Ciudadano en el tablero poblano más que como una denuncia con efectos jurídicos. Al acusar a PAN y PRI de repartirse candidaturas, Camarillo busca deslegitimar por anticipado el proceso opositor y colocarse como voz crítica frente a una eventual coalición que, si se concreta, competiría por el mismo espacio electoral.

El incentivo de fondo es claro: si PAN y PRI cierran una alianza local, el espacio de oposición se concentra y deja menos margen a terceras fuerzas. Acusar de simulación los procesos internos es también una forma de presionar para que esos mecanismos se abran o, al menos, de sembrar duda sobre su resultado. Para el PAN, la acusación llega en un momento en que su dirigencia estatal ya admitió que la alianza está en análisis, lo que le deja poco margen para negar de plano la conversación.

Conviene distinguir los niveles: no existe una candidatura formal registrada para 2027, ni una coalición aprobada por las instancias partidistas. Lo que hay son negociaciones reconocidas como posibilidad, señalamientos sobre nombres concretos y un proceso interno que el acusador considera simulado. Eso configura, en el mejor de los casos, una precandidatura de facto y un reparto en construcción, no un acuerdo electoral consumado. La diferencia importa porque las reglas de coalición y de selección de candidatos se formalizan más adelante, y cualquier arreglo anticipado tendrá que pasar por esos filtros.

La señal que envía a aliados y adversarios es que el reacomodo opositor en Puebla ya está en marcha y que los nombres empiezan a circular antes de que existan reglas. Para Movimiento Ciudadano, el costo es quedar fuera de esa negociación; para PAN y PRI, el riesgo es que la percepción de reparto anticipado erosione la legitimidad de sus propios procesos internos.

Qué sigue

- La definición formal de la alianza PAN-PRI en Puebla, que la dirigencia estatal panista mantiene, según su propia declaración, en análisis. - La eventual instalación de mesas de negociación y la publicación de reglas de selección de candidaturas por ambos partidos. - La respuesta de Mario Riestra Piña y de la dirigencia estatal del PRI a la acusación, así como la posición de Movimiento Ciudadano sobre su propia estrategia para 2027. - El calendario electoral local: la definición de plazos para coaliciones y registros de candidaturas ante la autoridad electoral estatal.

Actualización

El nuevo hecho confirma que el PAN y el PRI están formalizando su alianza en Chihuahua, resolviendo la incertidumbre sobre el estatus de la coalición mencionada en la acusación previa. Leer el nuevo desarrollo.