ECONOMÍA · HIGH
Canciller mexicano ve posible acuerdo comercial con EE.UU. pero sin fechas
Roberto Velasco se declara "cautelosamente optimista" sobre aranceles y la revisión del T-MEC, mientras Washington presiona con revisiones anuales y gravámenes al acero y aluminio.

El canciller mexicano Roberto Velasco se mostró "cautelosamente optimista" sobre alcanzar un acuerdo comercial con Estados Unidos en aranceles, barreras no arancelarias y la revisión del T-MEC. Evitó fijar plazos y dijo que todo dependerá de las conversaciones. El proceso se complicó tras el rechazo estadounidense a prorrogar el tratado por 16 años y su apuesta por revisiones anuales, lo que eleva
El canciller mexicano, Roberto Velasco, afirmó este miércoles que mantiene un "cauteloso optimismo" sobre la posibilidad de cerrar un acuerdo comercial con Estados Unidos que aborde los aranceles vigentes, las barreras no arancelarias y la revisión del T-MEC. Lo dijo en la Conferencia de Inversionistas Globales del Instituto Milken, en un momento en que las negociaciones bilaterales se han intensificado pero siguen sin resultados concretos. La declaración no es un anuncio de acuerdo, sino una señal de que las conversaciones continúan y de que el gobierno mexicano busca transmitir estabilidad a los mercados y a los exportadores.
Velasco evitó fijar una fecha para el acuerdo y subrayó que el ritmo dependerá de las propias conversaciones, no de cumplir plazos artificiales. Esa cautela refleja la complejidad del proceso: Estados Unidos rechazó el 1 de julio prorrogar el T-MEC por otros 16 años y optó por revisiones anuales, una decisión que elevó la incertidumbre sobre el futuro del tratado. México ha insistido en mantener el acceso preferencial a su principal mercado y en aliviar los gravámenes sobre acero, aluminio y automóviles, mientras Washington presiona por ajustes en barreras no arancelarias, seguridad económica y contenido regional.
El canciller explicó que existen dos vías de negociación: una sobre los aranceles y barreras no arancelarias impuestas por Estados Unidos, y otra sobre la revisión del T-MEC. En ambos frentes, el gobierno mexicano busca preservar la integración regional y evitar un mayor deterioro comercial en un contexto de competencia con Asia. Velasco también mencionó posibles escenarios de "ganar-ganar", por ejemplo en reglas de origen para determinados sectores, y afirmó que el tema energético "no es un problema" pese a los cuestionamientos estadounidenses sobre el trato a sus empresas frente a Pemex y la CFE.
La lectura
El mecanismo económico en juego es directo: los aranceles y las barreras no arancelarias encarecen las exportaciones mexicanas y reducen su competitividad en el mercado estadounidense. Las empresas exportadoras, especialmente las de acero, aluminio y automóviles, son las que absorben el costo inmediato de los gravámenes, mientras que los consumidores estadounidenses enfrentan precios más altos. La revisión anual del T-MEC, en lugar de una prórroga larga, introduce un elemento de incertidumbre que puede desalentar inversiones de largo plazo en México y afectar decisiones de localización de cadenas de suministro.
El margen de maniobra del gobierno mexicano es limitado: depende de la voluntad política de Washington y de la correlación de fuerzas en el Congreso estadounidense. La estrategia de Velasco parece ser mantener abiertos los canales de diálogo y evitar confrontaciones públicas, mientras se buscan acuerdos sectoriales que alivien las presiones arancelarias. Sin embargo, la falta de plazos concretos deja a los inversionistas y a los trabajadores de los sectores afectados sin una hoja de ruta clara.
El efecto cotidiano comprobable es que los precios de bienes importados desde México en Estados Unidos podrían mantenerse elevados si no se eliminan los aranceles, y que las empresas mexicanas que exportan a ese país enfrentan costos adicionales que pueden traducirse en menores márgenes, recortes de empleo o deslocalización. Para los consumidores mexicanos, la incertidumbre comercial puede afectar el tipo de cambio y la inversión, aunque el impacto directo es menos inmediato.
Qué sigue
Las conversaciones continuarán sin una fecha límite autoimpuesta, según las palabras del canciller. El gobierno mexicano buscará avanzar en las rondas de diálogo sobre reglas de origen, cadenas de suministro, agricultura y sectores industriales estratégicos que se abrieron desde marzo. La revisión anual del T-MEC, impulsada por Estados Unidos, será el marco en el que se desenvolverán estas negociaciones, lo que significa que los acuerdos parciales podrían renovarse o revisarse cada año. Queda por verse si Washington acepta aliviar los aranceles al acero, aluminio y automóviles, y si México puede obtener garantías de acceso preferencial más allá de las revisiones anuales. La evidencia disponible no permite anticipar un acuerdo inminente; solo confirma que ambas partes siguen negociando.
