RUTA 27 · MEDIUM
Carla López-Malo deja Turismo; Armenta suma su tercera licencia electoral
La funcionaria se separa del cargo para integrarse al equipo de Gabriela Sánchez Saavedra, aspirante a coordinar Morena en Puebla capital. En menos de un mes, tres titulares estatales han dejado su escritorio por la disputa interna del partido.

Carla López-Malo Villalón, secretaria de Desarrollo Turístico de Puebla, pidió licencia para sumarse al equipo de Gabriela “La Bonita” Sánchez Saavedra, aspirante a coordinar Morena en la capital. Es la tercera titular estatal que deja el cargo por la disputa interna, señal de que el gabinete de Alejandro Armenta Mier se vacía hacia la contienda que definirá la estructura morenista rumbo a 2027.
La secretaria de Desarrollo Turístico de Puebla, Carla López-Malo Villalón, solicitó licencia al cargo para incorporarse al equipo de Gabriela “La Bonita” Sánchez Saavedra, quien busca encabezar la coordinación municipal de los Comités de Defensa de la Transformación en la capital poblana. No es una renuncia ni una candidatura: es el tercer traslado de una titular estatal hacia la disputa interna de Morena y confirma que el gabinete de Alejandro Armenta Mier opera, en la práctica, como cantera de cuadros para la contienda que definirá la estructura del partido rumbo a 2027.
El periodo de la licencia aún no está definido. De acuerdo con la información difundida sobre el caso, la funcionaria prevé respaldar el proyecto político de Sánchez Saavedra y después reincorporarse a la administración estatal. Su última actividad pública como titular de Turismo fue el martes 14 de octubre, cuando acudió en representación del gobernador a una comida de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) por el inicio de la temporada del Mole de Caderas. A ese mismo encuentro asistió Sánchez Saavedra. En su perfil de X dejó de identificarse como secretaria y colocó la frase: “No hay límites cuando crees en ti. Feminista”.
Tres licencias, un mismo calendario
El movimiento no ocurre aislado. Sánchez Saavedra fue la primera en separarse, a finales de septiembre, cuando dejó la Secretaría de Deporte y Juventud para participar en el proceso interno de Morena en Puebla capital. Después salió Miriam Aquino Mena, de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), por su interés en buscar la candidatura del partido a la presidencia municipal de Amozoc. Las tres son mujeres, las tres son secretarias del mismo gobierno y las tres se mueven en el mismo tramo del calendario. El secretario de Gobernación estatal, Samuel Aguilar Pala, informó el jueves que tenía conocimiento de menos de 30 funcionarios que habían renunciado o solicitado licencia para involucrarse en el proceso electoral.
La diferencia entre los tres casos importa. Aquino Mena persigue una candidatura propia; Sánchez Saavedra compite por una coordinación territorial; López-Malo, hasta ahora, no tiene aspiración electoral declarada y su papel es de respaldo. Esa distinción separa al aspirante del operador y explica por qué el gobierno estatal pierde cuadros sin que todos ellos vayan a aparecer en una boleta.
La lectura política
Una coordinación municipal de los Comités de Defensa de la Transformación no es un cargo público ni una candidatura registrada: es una posición organizativa dentro del partido. Pero en la práctica funciona como plataforma de posicionamiento y, si el calendario electoral avanza, como precandidatura de facto a la presidencia municipal de Puebla. Quien controle esa coordinación administra la estructura territorial, decide el pulso de la afiliación y llega con ventaja a la definición formal de 2027. De ahí que la disputa se dirima ahora, con licencias y actos en el Zócalo, y no cuando el Instituto Nacional Electoral (INE) marque el arranque del proceso.
El incentivo de López-Malo es doble. Por un lado, se coloca en el equipo de una aspirante con posibilidad real de ganar la coordinación y acumula capital político en una estructura que, si su aliada triunfa, tendrá poder de reparto. Por otro, la licencia —no la renuncia— preserva la puerta de regreso a la administración estatal, un arreglo que protege su posición en el gabinete mientras dure la contienda. Es el tipo de movimiento que mide lealtades y ordena una sucesión interna antes de que el partido la formalice.
Para Armenta el saldo es ambivalente. Pierde titulares en áreas sensibles —Turismo, Deporte, Ciencia y Tecnología— y expone el costo operativo de la contienda interna. Pero gana influencia sobre las coordinaciones que se están definiendo: los cuadros que salen de su gabinete no rompen con el gobierno, lo penetran en el territorio. La señal para aliados y adversarios es que el arranque electoral en Puebla se está negociando dentro de la estructura de gobierno y no en las asambleas del partido.
Queda un elemento sin resolver: no hay confirmación oficial sobre el periodo exacto de la licencia ni sobre quién queda al frente de la Secretaría de Desarrollo Turístico. Sin esos datos, la lectura del regreso queda como intención declarada, no como garantía.
Qué sigue
El sábado está prevista una actividad en el Zócalo de Puebla en apoyo a Sánchez Saavedra, el primer termómetro público de su fuerza dentro de la capital. En paralelo, Morena avanza en la definición de sus coordinaciones municipales, sin fecha pública confirmada para el fallo en Puebla capital. También queda pendiente el desglose que la Secretaría de Gobernación estatal pueda ofrecer sobre los funcionarios con licencia: si el número crece, el costo político para Armenta dejará de ser narrativo y se volverá administrativo.